Vélez - Lanús: un gol de José Sand acerca al Granate a la final de la Sudamericana

LA NACION
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Un gol del inoxidable José Sand le dio un triunfo soñado a Lanús por 1-0 sobre Vélez, en la primera semifinal de la Copa Sudamericana. El arquero granate, Lautaro Morales, fue la gran figura del encuentro, al taparle un penal a Cristian Tarragona en el primer tiempo. El miércoles próximo, en La Fortaleza, ambos equipos jugarán la revancha por un lugar en la final del 23, que se disputará en el Mario Alberto Kempes, de Córdoba.

Iban 27 minutos del partido y no había pasado casi nada. Pero Ricardo Centurión apareció sin marca en el área de Lanús y enfrentó a Morales, arquero granate. Chocaron. El árbitro colombiano John Ospina interpretó que hubo falta del guardavallas, quien además vio la amarilla. Tarragona pateó el penal y el joven arquero visitante voló hacia su izquierda. La pelota rebotó por debajo de su cuerpo. La imagen remitió, de manera inexorable, al penal que Sergio Goycoechea le tapó a Aldo Serena en otra semifinal: la del Mundial de 1990. En ese momento, Vélez supo que no sería su noche, sino la del joven arquero granate (segundo penal atajado en apenas 14 partidos en primera).

Pero Lanús ganó porque uno de los suyos hizo un gol. Y en el equipo del sur bonaerense el gol tiene un apellido casi monopólico: Sand. Con su conquista en el José Amalfitani, el correntino se transformó en el goleador de las cuatro décadas, ya que su primera conquista fue el 12 de septiembre de 1999, con la camiseta de Colón y frente a Gimnasia de La Plata. Una vida después, el 9 granate demuestra su vigencia al aprovechar, casi como un pescador, una jugada cuyos derechos de autor le corresponden a Nicolás Orsini. No importa. Vale como el de Diego Maradona a los ingleses en México 1986. Y así lo festejó.

El resumen de la victoria de Lanús sobre Vélez

Ese grito hace que los granates estén un paso más cerca de otra final internacional. Porque el partido siguió y Vélez buscó con todo su arsenal ofensivo. Mauricio Pellegrino, su entrenador, puso en cancha a dos rapiditos por las bandas que complicaron a la defensa visitante: Thiago Almada y Luca Orellano, el futuro que ya es presente en Liniers. Ambos generaron juego, pero volvieron a toparse con las manos de Morales, que tuvo otras dos atajadas memorables, sobre todo la segunda, otra vez ante Tarragona.

Lanús se prodigó en la cancha para defender la ventaja. Y pudo haberla aumentado de contragolpe, porque sus dos mediocampistas centrales (Tomás Belmonte y Facundo Quignón) nunca se vieron superados por los internos de Vélez. La zona medular de Lanús aguantó el trajín del partido hasta los últimos diez minutos, cuando el Fortín atacó sin freno de mano. Ya Lanús se había quedado sin Guillermo Burdisso, que dejó parte de un músculo para tapar un avance rival. Ya el cansancio hacía estragos en los laterales granates. Pudo haber sido empate con la última pelota, pero Tarragona, otra vez, descalibró la mira y envió el remate por encima del travesaño. Las manos de Morales y la vigencia de Sand fueron las razones del triunfo de Lanús, que se acerca a la final de la Sudamericana.