Unión logró lo que quería: una buena diferencia de goles para viajar a Brasil

José E. Bordón
lanacion.com

SANTA FE.- Noche soñada para Unión. En su segunda presentación internacional, goleó al Atlético Mineiro por 3 a 0 por la Copa Sudamericana y sueña que esta diferencia sea decisiva el 20, cuando se juegue la revancha en Belo Horizonte. Todo salió a pedir de Unión. De entrada abrió el marcador, se fue al descanso habiendo ampliado la diferencia y redondeó un complemento donde mostró que teniendo menos pergaminos que su adversario consiguió un resultado abultado, importante, trascendente. Por eso el festejo aún que se inició en el estadio "15 de Abril" se desparramó luego por los bulevares y avenidas. Así vale la pena soñar, dicen los tatengues.

Ni el tatengue más optimista se imaginó lo que iba a suceder en este partido de ida. No solo por la performance del equipo rojiblanco sino por poca actitud del adversario. Mineiro decepcionó. Primero, porque el local lo vapuleó en todas las líneas y segundo porque nunca reaccionó. Defensivamente fue pésimo, en el medio no marcó y adelante estuvo todo el cotejo confundido. Claro que Unión hizo lo suyo: cuando alcanzó una buena ventaja, se paró defensivamente en forma correcta, tapó los laterales y cuando los centrales fueron superados apareció el arquero Moyano. El resto fue fútbol y contundencia. En un torneo de estas características, esto sirve y mucho. Vale y mucho.

Unión golpeó primero y para Mineiro fue el comienzo de la realidad que no esperaba. De un lateral, Walter Bou sacó ventajas frente a defensores indecisos. El conjunto visitante intentó reponerse del mal momento pero aunque intentó se encontró con un adversario ordenado, pausado para aprovechar los espacios. Si bien Mineiro parecía tener controlado el juego, evidenció serios inconvenientes en el medio campo y tibieza cerca Moyano.

Unión leyó bien el trabajo de su rival. Y después de los 30 minutos se plantó varios metros adelante y desnudó los errores que el equipo dirigido por Rafael Dudamel trajo a Santa Fe esta noche. Eso lo hizo sentir más cómodo al local que, sin apartarse de lo previsto por Leonardo Madelón, hizo lo proyectado. Y después de un par de sobresaltos aparecieron los más atrevidos, como Bou y Troyanski y cuando aceleró aumento la diferencia para irse al descanso más tranquilo y convencido que el Mineiro no parecía ser el equipo de tanta fortaleza que vendían las estadísticas. Al final del primer tiempo, un golazo de Marcelo Cabrera tras una asistencia de Bou estiró la diferencia para el local.

El complemento no cambió demasiado. El visitante estaba obligado a cambiar, pero no cambió; necesitaba atacar y no atacó. No debía dar más ventajas defensivas y sin embargo el tatengue aumentó tras un gran control y definición cruzada de Carabajal y hasta pudo redondear un resultado más abultado. Mineiro no reaccionó y, además, ni el penal del final le salió, ya que Moyano se lo desvió a Allan. El domingo, Unión tiene otra posibilidad de mostrar para qué está en el fútbol de estos tiempos. Por la Superliga recibirá a River.

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