'Una joven prometedora': la implacable revancha de una mujer contra violadores

Miguel Cane
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La película que está en boca de todos estos días es ‘Promising Young Woman’ (‘Una joven prometedora’), primer largometraje como directora de la actriz Emerald Fennell (una de las protagonistas de la popular serie de la BBC ‘Call the Midwife’ y aún más conocida por su ácida – pero bastante justa – interpretación como Lady Camilla Parker-Bowles en la tercera y cuarta temporadas de ‘The Crown’, en Netflix), un debut realizado con un propósito interesante, que ha causado polémica entre espectadores y críticas y también ha traído de vuelta a la trascendencia a Carey Mulligan, una actriz formidable que había estado de bajo perfil los últimos años y vuelve aquí por sus fueros, con carisma y un espectacular esmalte de uñas, en un personaje principal memorable.

Como directora, Fennell hace que todo funcione – desde la fotografía, hasta una insólita banda sonora, la elección de una paleta de colores neón poco común (Nicolas Winding Refn debería tomar nota), y la elección de su elenco – simultáneamente para ofrecer una película fascinante envuelta en el concepto brutal de Fennell (que también es la guionista), de invertir los roles en su narrativa.

¿Podríamos como espectadores acostumbrados a géneros dominados por hombres, quienes suelen protagonizar filmes en los que buscan venganza por ataques a sus frágiles y vulnerables mujeres, aceptar ver a una mujer joven y aparentemente ‘normal’ hacer uso de la fuerza para obligar a los hombres a enfrentar el dolor que son capaces de infligir en – precisamente – otras mujeres?

La respuesta ha sido una controversia tremenda: hay público que lo acepta con fervor, mientras otro sector (incluidos no pocos críticos hombres, que han aprovechado para destripar la película) que no acepta la idea de que una mujer pueda hacer algo semejante. Personalmente, yo encuentro la cinta subversiva y refrescante, y todo producto que ofenda al status quo, ofrece un ángulo interesante.

Carey Mulligan y Bo Burnham en "Promising Young Woman. (Foto de Focus Features)
Carey Mulligan y Bo Burnham en "Promising Young Woman. (Foto de Focus Features)

Como una forma de respeto al público, esta reseña no hará spoilers (especialmente ESE spoiler que otros ‘críticos’ han soltado de manera deliberada en algunas redes sociales y podcasts, al parecer por pura rabieta).

En un Estados Unidos casi idílico que recuerda la ambientación de ‘soap operas’ juveniles como ‘Beverly Hills 90210’, ‘The O.C.’ o ‘Dawson’s Creek’, vive Cassie (Mulligan, formidable), una joven que era una estudiante estrella – la prometedora joven del título – en la facultad de Medicina, pero, por razones que no conocemos al principio, ya no lo es, vive con sus padres y trabaja en una cafetería. Una noche, está ebria y sola en un bar, lo que la hace presa fácil para un fulano que la levanta y la lleva a casa con él. Pero ella no es lo que parece y lo que el espectador cree que va a pasar es muy distinto.

Este primer sujeto es interpretado por Adam Brody, quien encabeza el curioso mosaico de hombres con los que Cassie se cruza: otro es Christopher Mintz-Plasse, el memorable McLovin de ‘Superbad’; Chris Lowell, el encantador (pero sutilmente racista) novio de Emma Stone en ‘The Help’; y Max Greenfield, quien demostró su carisma cómico como un tipo que podía ser un creep o un adorado, según se viera, en ‘New Girl’ con Zooey Deschanel. Esto no puede ser una coincidencia. Estos son actores que han interpretado no solo a hombres encantadores, sino a buenos tipos específicos y arquetípicos. ¿Por qué los eligió Fennell para que estuvieran en su película? Pareciera que está diciendo algo aquí sobre los hombres: de cómo no se puede confiar del todo en los hombres agradables y de hombres que se creen buenos hombres, o de los que son suficientemente agradables.

La historia que narra acerca de esta joven y estos hombres entra y sale de foco de manera cuidadosamente estructurada, y solo se aclara en la secuencia impactante final.

‘Promising Young Woman’ es una cinta que juega con distintas identidades y lo hace con astucia: ¿Es una mezcla de comedia romántica y thriller? ¿Es una meditación sobre la venganza? ¿Es un ejercicio sobre la violencia de género y cómo se pueden subvertir los roles? ¿Es un cuento de hadas malvadas fracturado, incisivo y elegante? Ciertamente es una de las pocas películas realmente controversiales de 2020, una cinta que no trata de esforzarse por quedar bien y cada imagen le habla con dureza al espectador, con su estética casi irreal y sus elementos visuales coloridos y – por debajo – siniestros.

Mulligan en "Promising Young Woman". (Foto de Focus Features)
Mulligan en "Promising Young Woman". (Foto de Focus Features)

Cassie encaja cuidadosamente en este complicado escenario, ya que tal como la interpreta Mulligan, es ambos lados del espejo: dulce y sensible, implacable y brutal; y alternando con actrices como Connie Britton, LaVerne Cox (como su adorable jefa) y la siempre magnífica Alison Brie (la ‘doña sensata’ Trudy Campbell de la serie de culto ‘Mad Men’), la protagonista demuestra la amplia versatilidad de su rango; el grado de control que tiene sobre su situación es fluido, y uno no sabe si Cassie podría estar pensando con mucha anticipación, o si va actuar impulsivamente, o bien, ambas cosas. Así pues, para el espectador Mulligan es a veces una versión de Meg Ryan en los 90 y otras es tan penetrante como Zöe Tamerlis en ‘Ms. 45’ de Abel Ferrara – Emerald Fennell no solo es una directora-guionista astuta, es también una cinéfila con vasto acervo – y su trabajo es perturbador y entrañable, nada fácil cuando el efecto se logra al mismo tiempo.

El tráiler y el marketing han sugerido que se trata de una película de venganza, y sí, lo es, pero tiene también otros tonos, otras voces.

Resulta irónico que esto adquiera relevancia al aparecer en contraposición a lo ocurrido en la vida real en México, con las revelaciones de la influencer Natalia ‘Nath’ Campos, quien acusó a su colega YouTuber Ricardo ‘Rix’ González de forzar relaciones sexuales con ella sin su consentimiento aprovechando que estaba inconsciente, ya que lo propuesto por la película no está lejos de la realidad, aún en una era de confinamiento.

Esta es una cinta que ni siquiera debe caracterizarse demasiado específicamente, dado que cambia de forma y cuida sus sorpresas más allá de la trama (incluyendo la música: covers de Britney Spears, el clásico de Toni Basil ‘Mickey’ y hasta el macabro y adecuado uso de una canción de Paris Hilton).

El cine siempre ha buscado ser, a través de su propio lenguaje, reflejo de sus tiempos, de sus situaciones, de sus circunstancias sociales y morales. En este filme, la dupla Fennell/Mulligan consigue establecer una dinámica específica acerca del momento que vivimos, y lo exhibe con color y música, pero sin pestañear ante los horrores que representa en la arena de la violencia de género, donde ‘Promising Young Woman’ tiene mucho qué decir.

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