Un Real Madrid que aprende a volar por las alas

Alfonso Duro
Marcelo / Goal.com

El partido ante el Valencia en el Santiago Bernabéu confirmó lo que ya todos sabíamos: los dos jugadores más peligrosos del Real Madrid en ataque son sus laterales.

Dani Carvajal volvió a dar un recital por su banda, siendo el dueño y señor tanto en ataque como en defensa, recuperando infinidad de balones y lanzando al equipo por su carril, donde siempre se presenta como una gran opción para empezar a crear juego. Además, puso el colofón a una tarde espectacular con su enésima asistencia a Cristiano Ronaldo está temporada; una asociación que funciona.

Por la otra banda, Marcelo no quería ser menos. Su anarquía no debería confundirse con falta de rigor táctico. Es todo un seguro de vida en la retaguardia, pero es que luego desahoga el juego por la izquierda y conecta con la línea de medios como uno más de los centrocampistas. La superioridad que brinda al juego de los blancos el desparpajo de Marcelo es ya una obviedad, aunque no siempre ha sido así.

Hasta hace escasos meses, la participación de Marcelo o Carvajal ante equipos de altura no estaba ni mucho menos asgurada. Tanto Ancelotti como Benítez (para no recordar a Mourinho, por no parecer redundante) apostaban en las grandes citas por jugadores menos dados a las acciones ofensivas como Coentrao, Arbeloa o Danilo.

Como gran ejemplo cabe caer en cuenta de que Marcelo fue suplente en la final de la Champions League de Lisboa, en la cual Ancelotti intentó balancear su defensa con la inclusión de un Coentrao que, todo sea dicho, realizó su mejor campaña en el club blanco, pero que aun así con su juego plano y anacrónico no ayudó a los blancos a sacarle los colores a los del Cholo Simeone. Es más, todo cambió en aquella final en el mítico minuto 69 (el mismo en el que Mijatovic marcó el gol de la Séptima) cuando Ancelotti decidió jugarse el todo por el todo y dar entrada a Isco y Marcelo por Coentrao y Khedira. No hubo color.

 

Sin ir más lejos, en el Derbi del año pasado en el Calderón, el propio Benítez vio como el partido que tenía más que encarrilado con el tempranero gol de Benzema tras un jugadón de Carvajal se le iba de las manos al caer el lateral derecho lesionado en la segunda mitad. Toda la superioridad de los blancos saltó por la borda y al final fue su sustituto, el díscolo Danilo, quien cometió el error ante Jackson Martínez que le costó el empate final al Real Madrid.

Por eso, más allá de qué jugadores piense poner en liza Zidane en ataque en la ida de las semifinales de la Champions League ante el Atlético de Madrid –a vueltas con Isco, Asensio, Morata y un largo etcétera–, la seguridad de tener a dos portaviones por las bandas dando juego y dinamismo al fútbol de los merengues, es ya de por si un plus para los campeones de Europa de cara a esta eliminatoria.

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