Un matrimonio pagó 100 dólares por un auto viejo y Elon Musk se lo compró por un millón

Cuando en 1989 una pareja de Long Island, Nueva York, pagó 100 dólares en una subasta a ciegas por el contenido de un almacén, no tenían idea de lo que había adentro y nunca llegaron a imaginar que treinta años después el objeto principal de aquella compra los haría millonarios.

Uno de los modelos del Lotus Turbo Esprit de 1981 empleados por James Bond en el filme "For Your Eyes Only". Foto: Peter Macdiarmid/Getty Images.
Uno de los modelos del Lotus Turbo Esprit de 1981 empleados por James Bond en el filme "For Your Eyes Only". Foto: Peter Macdiarmid/Getty Images.

Al pagar lo acordado, recibir la llave y abrir el local, el matrimonio se encontró, cubierto por varias mantas, un auto deportivo Lotus Esprit, fabricado en 1976, que había sido empleado en la filmación de la película de James Bond "The Spy Who Loved Me", rodada en 1977.

Pero ellos nunca habían visto una película de Bond.

En aquel filme, el vehículo se transformaba en un submarino y disparaba misiles incluso mientras permanecía bajo el agua.

Tres décadas después, un sujeto muy rico llamado Elon Musk se puso en contacto con ellos y le compró su viejo artefacto por casi un millón de dólares.

Según un reporte de CNBC, el auto deportivo —uno de los ocho utilizados en la filmación de la película de Roger Moore, pero el único que aparecía en las escenas subacuáticas—había sido colocado en un almacén al finalizar la filmación. Allí estuvo unos diez años, hasta que los esposos de Long Island (quienes prefieren mantener el anonimato) se lo llevaron a su casa.

Al principio, ellos “no sabían realmente de qué se trataba”, le comentó a NBC Nes, Doug Redenius, el cofundador de la Fundación Ian Fleming, que autentificó el automóvil

“No tenían idea de lo valioso que fue su descubrimiento”, dijo sobre estos esposos que poseen un negocio de alquiler de herramientas de construcción.

De hecho, el marido había pensado hacerle unos arreglos al techo del auto, que estaba abollado. Pero después de que montaron su compra en un camión y se dirigieron a casa, fueron los mismos camioneros quienes les hicieron saber que eran dueños de un auto Bond.

Más tarde, el hombre “salió, alquiló la película en VHS y vio lo que tenía”, contó Redenius.

A partir de entonces, el auto fue exhibido en exhibiciones ocasionales, antes de que en 2013 se decidieran a ponerlo a subasta.

Según Redenius, tras autentificar al vehículo con los constructores originales, puso a la pareja en contacto con RM Sotheby's. Antes les dijo que si se vendía en el precio que él estaba valorando, el dinero que recibirían a cambio les daría la oportunidad de vivir cómodamente por el resto de sus vidas.

Sucedió entonces que un comprador anónimo estuvo de acuerdo con pagar 997,000 dólares por aquel auto. Luego se supo que su nombre era Elon Musk, el cofundador de Tesla, PayPal, SpaceX y otras compañías, y uno de los hombres más ricos del planeta.

Musk sí había crecido viendo aquellas películas de James Bond.

“Fue increíble cuando era un niño pequeño en Sudáfrica ver a James Bond en ‘El espía que me amó‘ conducir su Lotus Esprit desde un muelle, presionar un botón y transformarlo en un submarino bajo el agua”, le confesó Musk en 2013 al blog de automóviles Jalopnik.

“Me decepcionó saber que en realidad no se puede transformar —prosiguió—. Lo que voy a hacer es actualizarlo con un tren motriz eléctrico Tesla e intentar que se transforme de verdad”.

Entonces empleó 100.000 dólares para que una empresa de ingeniería marina lo convirtiera en un submarino funcional. En la actualidad esa operación habría costado 425.000 dólares.

Hace unas semanas, Musk admitió que aquel auto le sirvió como inspiración a la hora de concebir el nuevo Cybertruck de Tesla.

Pero este Lotus Esprit de 1976 no resulta el automóvil más caro empleado en una película de James Bond. En agosto de este año, un Aston Martin DB5 que se utilizó en 1965 para promocionar la película “Thunderball” fue vendido en una subasta por 6.4 millones de dólares.

En este caso también se trató de un comprador anónimo. Algún día sabremos si se trató de Bill Gates o de Jeff Bezos. ¿Por qué no?

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