Turf: siempre hubo un Ignacio Pavlovsky ganador del Distaff

Gustavo S. González
lanacion.com

Blue Prize, Bayakoa y Paseana tienen un punto de contacto fuerte, además del hecho de ser tres yeguas que nacieron en la Argentina y que entre las tres sumen cuatro victorias en la Breeders' Cup Distaff. Es una marca indeleble, pero que no salta a la vista como aquellos datos: las tres campeonas y los cuatro triunfos tienen detrás a un dúo de veterinarios llamados Ignacio Pavlovsky. Uno, el gran Nacho, el recordado criador, propietario, agente y director del haras Santa María de Araras, que llevó innumerables caballos de gran éxito a Estados Unidos, en esa alianza que se hizo fraterna con el entrenador Ron McAnally. Entre ellos estaban Bayakoa y Paseana.

Sí, claro, lo hizo por negocio, pero era tan buena la selección que hacía con su amigo Pepe León y tanta confianza le inspiraba al cuidador de California que contribuyó al lustre del turf argentino de los 80 y 90 como pocos. Era difícil que Pavlovsky padre recomendara mal, hasta el punto de que advirtió a McAnally sobre aquel famoso defecto de Candy Ride en una mano, pero no hubo forma de que Ron desistiera de comprarlo cuando el veterinario argentino le habló de lo que corría y le mostró videos. Lo que pasó se sabe bien: Candy Ride terminó su campaña norteamericana invicto y hoy es uno de los cinco padrillos más requeridos allí, ganador de estadísticas en un medio durísimo.

El otro Pavlovsky es hijo de aquel precursor de cirugías laparoscópicas de rodilla en los equinos (junto con Coco Valle) y fue el criador de Blue Prize en el haras Carampangue, que maneja en San Antonio de Areco. Y la yegua corrió aquí con sus colores, los del stud La Manija. Nachito estuvo el sábado en Santa Anita: "Le tenía mucha mucha fe; había hablado con Ignacio [Correas] y me dijo que estaba muy bien. Yo venía de un viaje a Japón e Inglaterra, pasé una semana en Buenos Aires y me vine". Las razones de esos viajes son diversas: estuvo en el Mundial de rugby para ver a su sobrino Puma, Matías Moroni (hijo de su hermana Belén), primero, y después fue a la reunión de la IFHA en Londres.

Luego, Nacho cuenta la historia de la madre de Blue Prize, la argentina Blues for Sale. "La compré en privado en Estados Unidos a través de Jorge Mayansky Neer, al que se la ofrecieron, y le dije que la comprara". Jorge fue el entrenador de Blue Prize en Palermo. Su stud está pegado al que tenía Correas cuando empezó su carrera. "Cuando le vendí a Blue Prize a John Moores, Peter Bance y Charlie Noell me preguntaron a quién que se la mandaría para entrenarla y les dije 'de los grandes, a Bill Mott' y me dijeron 'no, uno de los chicos'; y cuando mencioné 'Correas', me miraron como si les hablara de un extraterrestre. No lo conocían. Después, Fernando Fantini -el criador- también les habló de él". Pavlovsky pensó en la relación entre los dos entrenadores argentinos de Blue Prize. "Es difícil para cuidadores como Nacho que les den tan buenos caballos allá. Los propietarios están felices con él".

Pavlovsky volvió a intervenir en un momento del que ahora se puede apreciar su trascendencia. "El año pasado, Charlie Noell me diio sobre la yegua, 'es buena pero no tan buena, la vamos a retirar'. Luego, Moores me preguntó, le respondí que iba a ser muy difícil que tuviera otra yegua como ella. Al otro día me pidió un plan y lo hcimos con el cuidador. Ayer lo recordaron. Moores es el que se puso a llorar en la premiación, empresario, íntimo amigo de Bill Gates", revela el veterinario.

"Me impresionó"

Sobre la carrera, Pavlovsky contó: "Me impresionó en la redonda y el jockey [Joe Bravo] estaba convencido de que podía ganar: 'si cuando entro a la recta codo estoy a menos de cuatro cuerpo, les gano', dijo. Y así fue. Ella larga y después se embala, como le pasaba en Argentina; en el Artigas largó fría y arriba volaba. Me parece que mantuvo el nivel, era de una generación espectacular. Creo que fue clave que la agarrara Ignacio, que habla siempre con Mayansky. Además es muy sana. No tiene un sobrehueso, una verruga, nada, Jorge los preserva muchísimo.

El día que Bayakoa ganó el primer Distaff "argentino", Ignacio Pavlovsky (h), de 20 años, estuvo allí, en Gulfstream Park, Miami, y también cuando fue la heroína en Belmont, Nueva York. Luego, a los 23, vio a Paseana. "El Spinster lo ganaron dos veces solo 4 yeguas en 150 años", tira el dato como al pasar. Una de ellas es Blue Prize. "Mi padre hubiera disfrutado este triunfo. Cuando ganaba una carrera de 5 años perdedora de algunos de nosotros (Nachito y sus hermanos), se ponía contento como si fuera un clásico".

En la despedida habla del festejo que lo esperaba el sábado a la noche, en Pasadena. "Nos vamos a encontrar con Ignacio para celebrar. Voy a darme una ducha y directo al bar". No era para menos.

"Me saco el sombrero ante los argentinos"

Durante la premiación tras el Distaff, uno de los propietarios de Blue Prize, Peter Bance, se adelantó, ansioso por hablar en la entrevista de la TV de Breeders' Cup: "Esto es una muestra de la cría de Argentina, de su gente, de su agricultura y de todo lo que hacen para producir caballos como éste. Ignacio Correas e Ignacio Pavlovsky merecen todo el crédito. Me saco el sombrero ante los argentinos".

Jorge Mayansky Neer, el amigo de Nacho Correas

El entrenador que compró a Blues for Sale y entrenó a Blue Prize en Palermo celebró en grande: "Nacho Correas es mi gran amigo desde muy jovencitos. El éxito de él, después de tanto sacrificio, es mío, grité como si yo ganara una gran carrera. Y todavía Blues for Sale tiene un buen presente por Blue's Melody, que corrió el Biaus, y Barón Blue que ganó el Clásico Primavera la semana pasada..."

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