La turbulenta relación de Paul Gascoigne con su padre: "Cuando murió, le pegué al cadáver"

LA NACION
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El exfutbolista Paul Gascoigne reveló en una entrevista con el presentador inglés James English para el podcast "Anything Goes" la oscilante relación que mantenía con su padre, fallecido en 2018 a causa de un cáncer de colon.

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"Me encantaba llevarlo conmigo por todo el mundo cuando jugaba. Debo haberle comprado a unos 80 autos, y 18 botes y casas", contó el exjugador en la conversación que fue publicada en YouTube y que ya cuenta con más de 120.000 vistas.

Al mismo tiempo, Gascoigne responsabiliza a su progenitor por haberlo internado en una institución mental en 2010, luego de que "Gazza" colaborara (fallidamente) con la fuga del interno Raoul Moat, que terminó con el fallecimiento del reo y que tuvo alto impacto en Inglaterra.

Quizás es por eso que, al momento de la muerte de su papá, Gascoigne tuvo una instintiva reacción, que la ex estrella del fútbol inglés explica que se debió a "pecados del pasado": "Cuando estábamos solos él y yo en la cama del hospital y falleció, salté a la cama y lo golpeé. Le di un cabezazo, le di un puñetazo y me vengué de cuando era más joven. Luego, me quedé allí tumbado y lo abracé durante 45 minutos. A veces pensás: 'Él todavía está ahí'".

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A su vez, el exdelantero de Lazio y Rangers, entre otros equipos, señaló que "probablemente" tuvo más momentos buenos que malos con él, y que en este momento se encuentra "bien". "Los sábados es cuando lo extraño. Pero estaba tan chupado". En otro tramo del diálogo, Gascoigne contó que le dio "mucho dinero" a su familia tras divorciarse, y que buena parte de su fortuna se la gastó "comprando y alquilando casas en diferentes lugares".

Finalmente, el exdeportista, quien se muestra recuperado de su adicción al alcohol y las drogas, confesó que también tuvo problemas de consumo con un medicamento para la tos llamado Calpol.

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En ese sentido, contó que al asistir a centros de rehabilitación para tratar su adicción, sus compañeros se quedaban atónicos, ya que ellos tenían problemas mucho más graves como la adicción a la heroína o la cocaína. "Calpol tiene un volumen de alcohol 0,001 por ciento, entonces, tomaba 15 botellas que equivalían a una pinta".

Por este motivo, las farmacias de Newcastle, su lugar de residencia, le prohibían la compra del fármaco. "Solía decir que tenía nueve hijos para los que necesitaba usarlo, pero me echaban".