Tsitsipas, el campeón naúfrago

Agencia EFE

Manuel Sánchez Gómez

Londres, 17 nov (EFE).- El punto crítico de la carrera de Stefanos Tsitsipas llegó mucho antes de que explotara. No fue el triunfo en las Finales Next Gen, la eliminación de Roger Federer en Australia o la victoria ante Rafael Nadal en Madrid. Su vida cambió en una playa, entre las olas de un mar violento.

Era octubre de 2016 y Tsitsipas, un desconocido por entonces, se movía por los torneos Futures, los de menor categoría en el circuito. En un día libre, quedó para correr junto a un amigo. "Salimos a correr un rato para hacer un poco de cardio y después nos fuimos para la sauna".

Tras el ejercicio, decidieron, en lugar de tomar una ducha normal, ir a la playa, en busca de agua fría.

"Solo queríamos refrescarnos", confesó el griego.

Se zambulleron en el agua. Había tormenta y mucho viento y nada más lanzarse al agua, el ahora número seis del mundo se golpeó el pie con una piedra. "Sin casi darme cuenta estaba a 30 o 40 metros de la orilla. Nunca me había sentido tan perdido".

En la playa, según relata Tsitsipas, no había socorrista, ni salvavidas, ni manera de pedir auxilio. Entró en pánico. "El peor momento de mi vida", aseguró.

"No veía a mi amigo, cuanto más intentaba nadar hacia la orilla, más me alejaba. Me rendí, recuerdo que todo se paró, que me quedé congelado. Sentí que me moría. Por un momento pensé que ya estaba muerto".

Entonces apareció su padre, Apostolos Tsitsipas. Su progenitor tiró de él para llevarlo hasta la playa. "Vi el miedo en sus ojos y él lo vio en los míos. Fue un héroe, me salvó sin importarle lo que le pasara a él", explicó un emocionado Tsitsipas en las confesiones que realiza en su canal de Youtube.

Apostolos le rescató y pudieron volver a tierra firme, enmarcando casi sin saberlo el momento más importante de su carrera y su vida. "El momento en el que he estado más cerca de la muerte".

Pero la historia no acaba aquí. Apostolos, tras salvar a su hijo, volvió al agua para rescatar a su amigo. "No sé ni cómo llegamos a la orilla. Estuve tirado en la arena por 15 o 20 minutos pensando en cómo había ocurrido todo esto", contó Tsitsipas.

Casi tres años después de aquella experiencia, Tsitsipas ha subido más de 200 puestos en el ránking, sabe lo que es ganar a Roger Federer, Rafa Nadal y Novak Djokovic y este domingo se ha impuesto en el torneo de Maestros.

Su proyección no tiene límites en una época de cambios en el tenis. Su raqueta opta a dominar el deporte en los años venideros. Su juego resurgió del mar para irrumpir en Londres.

No es de extrañar que no se separe de su padre, que hace las veces de entrenador, y que no le tiemble el pulso en las situaciones de presión. Tsitsipas miró de tú a tú a la muerte y se salvó.

"Desde ese día veo la vida desde otra perspectiva. Me cambió psicológicamente. Puedo hacer lo que sea desde aquel momento".

Y lo hizo. Así se plasmó en Londres con su primer gran trofeo.

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