Un montaje indignante y un cadáver: la arremetida de Trump contra los demócratas en Twitter

Donald Trump ha desatado un rudo y frontal ataque en contra de sus críticos, especialmente los líderes demócratas, que ha resultado tan intenso y falaz como severos son los cuestionamientos que se han emitido contra el presidente.

El presidente de EEUU, Donald Trump, responde a preguntas sobre la crisis con Irán y otros temas el pasado 9 de enero de 2020. (Reuters/Kevin Lamarque)
El presidente de EEUU, Donald Trump, responde a preguntas sobre la crisis con Irán y otros temas el pasado 9 de enero de 2020. (Reuters/Kevin Lamarque)

Tal es el caso de la andanada que el presidente lanzó en Twitter, al hacer retuit de una imagen manipulada digitalmente que muestra a Chuck Schumer y Nancy Pelosi, líderes demócratas en el Congreso, el primero con un turbante y la segunda con vistiendo el hijab, y ambos frente a una bandera de Irán. El texto de ese tuit, que Trump redifundió en su cuenta, sugiere que Schumer y Pelosi están al servicio del Ayatollah [el líder supremo de Irán].

Pero esa imagen es falsa, creada digitalmente y, de acuerdo a análisis como el de Bot Sentinel, se apoya en hashtags usados intensivamente por trollbots.

Por añadidura, de acuerdo a The Independent, Trump habría hecho retuit de una foto que muestra lo que parece ser el cadáver de una persona con un texto que sugiere que Pelosi apoya los crímenes del régimen iraní. Ese tuit al parecer fue removido por violar las normas de Twitter, de acuerdo a The Washington Post.

En otro tuit, este de la autoría directa de Trump, el presidente afirma que los demócratas y los medios (a quienes llama como de costumbre “fake news”) están “tratando de hacer al terrorista Soleimani un tipo maravilloso, solo porque yo hice lo que se debió haber hecho durante 20 años”, y luego continuó con sus descalificaciones en contra de los demócratas, no sin uno que otro error tipográfico.

Lo grave es la obstinación de Trump en pretender equiparar con apología o defensa del terrorismo las críticas en relación a la motivación y la decisión de lanzar el ataque estadounidense contra Qassem Soleimani, alto líder militar iraní, que acabó con su vida y catalizó la crisis entre Estados Unidos e Irak.

El gobierno de Estados Unidos ha afirmado que decidió abatir a Soleimani porque este planeaba ataques inminentes contra estadounidenses pero no ha explicado a cabalidad cuál es la información que valida ese diagnóstico o cuáles eran las amenazas concretas. Eso ha sido criticado en el Congreso y la opinión pública, y la Cámara de Representantes incluso votó a favor de restringir el margen bélico de maniobra del presidente en relación a Irán.

El debate sobre si estuvo o no justificado el letal ataque contra Soleimani tiene sus razones, pero ello no implica que quienes critican las decisiones presidenciales sean solo por ello simpatizantes o incluso aliados del terrorismo, como Trump sugiere con sus tuits y retuits. Trump, empero, tiende a ver todo lo que no coincide con su visión como enemigo y para tratar de deslegitimarlo no duda en asociarlo con nociones negativas y hostiles.

El retuit de la imagen manipulada de Schumer y Pelosi es un ejemplo de ello, pues además de ser calumniosa para ellos (quienes no están al servicio del Ayatollah) también implica una estigmatización de lo musulmán, al asociar prejuiciosa e indiscriminadamente a quienes practican esa religión y a su vestimenta con el “enemigo”.

Al hacerlo, Trump ha cruzado una línea que lo coloca en una posición impropia de su investidura presidencial y lo muestra decidido a propagar calumnias, mentiras y estigmatizaciones en aras, es de suponer, de apuntalar su posición ante su núcleo duro de simpatizantes y de sortear las críticas sobre sus decisiones.

El propio Schumer cuestionó en un tuit qué tan bajo puede caer el presidente y por cuánto tiempo los republicanos pueden defender o encubrir las acciones de Trump.

Musulmanes estadounidenses, como la escritora Hend Amry, censuraron el uso de vestimentas relacionadas al Islam y las creencias musulmanas como elementos de denigración.

Y el presidente de la Liga Antidifamación, Jonathan Greenbalt, deploró el citado retuit de Trump y dijo que “es indignante” que el presidente de EEUU haya “elevado tales repugnantes prejuicios antimusulmanes” y añadió que el presidente debería disculparse por ello.

Pero es improbable que eso suceda y como muestra están las declaraciones de la vocera de la Casa Blanca, Stephanie Grsiham, quien dijo a Fox News en relación a los citados tuits y retuits que “el presidente está dejando claro que los demócratas han estado parloteando temas de conversación iraníes y casi poniéndose del lado de los terroristas que iban a matar estadounidenses”.

Soleimani ciertamente tenía un ominoso historial de agresión contra Estados Unidos y Washington lo consideraba el líder de una organización terrorista. Pero el uso de la fuerza letal por parte del gobierno y las fuerzas armadas estadounidenses debe estar fundamentada (la defensa ante una amenaza inminente es ciertamente una de tales fundamentaciones) y por ello la discusión en torno al ataque contra Soleimani que se ha dado en el Congreso y los medios tiene validez y no implica colocarse del lado de los terroristas.

Y el ser musulmán o vestir atuendos vinculados a la fe musulmana no es signo de maldad o violencia, y no debe ser utilizado para estigmatizar y calumniar.

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