El triángulo que apuntala la ilusión del boxeo argentino

Andrés Vázquez
lanacion.com

Ponce, Leonela Sánchez y Brian Castaño

Experiencia y juventud. Esta parece ser la combinación exacta que presenta el boxeo argentino para reposicionar su histórico prestigio a nivel mundial. Sumergido en los habituales dislates dirigenciales y sin campeones mundiales entre los hombres tras 18 años de tener al menos uno en los organismos más importantes (AMB, OMB, CMB y FIB), el optimismo del nuevo año se centra en tres nombres de gran presente y mucho futuro: Brian Castaño, Jeremías Ponce y Leonela Sánchez. A la espera de que vengan tiempos mejores, ellos son la esperanza pugilismo nacional.

En un 2019 en el que la mayoría de los boxeadores argentinos se caracterizaron por su escasa competitividad cada vez que salieron al mercado mundial, lo hecho por Castaño y Ponce en los rings de Estados Unidos y Alemania, más la medalla dorada de Leonela, en los Juegos Panamericanos de Lima, despierta fuertes intereses con vistas a los compromisos profesionales y amateurs del presente año. Los tres, con exigencias y aspiraciones distintas, tendrán las oportunidades para darle valor y brillo a sus promisorias carreras.

Afianzado en el mercado americano bajo la órbita del poderoso promotor Al-Haymon, Brian Castaño es la carta brava del mazo. Después de dejar vacante la corona superwelter de la Asociación Mundial de Boxeo, a raíz de un desacuerdo con el organismo, a fines de 2019 volvió a posicionar su nombre con un contundente triunfo ante el nigeriano Wale Omotoso y se aseguró ser retador del brasileño Patrick Teixeira, monarca de la Organización Mundial de Boxeo.

"No me arrepiento de haber dejado el título vacante. La OMB supo considerar mis condiciones y me abrió puertas para que pronto vuelva a ser campeón. Y por lo que hablé con mi manejador, Sebastián Contursi, está todo encaminado para que se dé la pelea con Teixeira", explica a la nacion Castaño, que tendría su oportunidad dentro de los próximos seis meses, tiempo que fijó la entidad para que se pongan de acuerdo quienes manejan sus campañas.

Las repercusiones de su combate ante el cubano Erislandy Lara, en febrero de 2019, despertaron una avalancha de elogios entre los popes de la industria y la prensa especializada, que no dudaron en ponerlo a la altura de Jarret Hurd, Jermell Charlo, Julian Williams, los mejores superwelter del momento. El mote de promesa es parte del pasado y la realidad le exige revalidar condiciones. "Yo quiero trascender en el boxeo, no me interesa tener un título para engordar estadísticas. Quiero pelear con los mejores, asumir riesgos", afirma.

Con 29 años y un récord de 16 triunfos (12KO) y un empate, el bonaerense está atravesando la maduración profesional a paso firme y sabe más que nadie que este año debe ser el punto de inflexión de su carrera. "Ojala pueda recuperar mi corona. Tengo una edad justa para despegar boxística y económicamente", apunta. Sin embargo, despojado de ambiciones personales, Brian es consciente del momento crítico que atraviesa el boxeo argentino pero tiene una mirada positiva sobre el futuro. "Tal vez haya pocos boxeadores capacitados para pelear en el primer nivel mundial, pero esos pocos son buenos de verdad y tienen grande chances de llegar lejos", analiza.

Entre esos pocos buenos a los que hace referencia Castaño se encuentra el invicto Jeremías Ponce. El boxeador oriundo de José Mármol es el campeón argentino de los welters junior (63,500) y enhebra 25 triunfos al hilo con 16 nocauts. Si bien porta un título de una entidad de menor valía (IBO), que no cuenta para los registros oficiales de la FAB, esta muy bien posicionado en los rankings de las 140 libras y se ilusiona con tener una chance durante el año.

A los 25 años, Ponce es un boxeador, aún en formación técnica y física. Pero su estilo, de una continuidad llamativa y con una puntería destacable, lo transforman en un serio prospecto. "Tengo mucho por mejorar todavía, pero confío en mis condiciones", afirma. En el mes septiembre, aprovechó al máximo su primera gran oportunidad internacional al imponerse por puntos al alemán Rico Mueller, en las afueras de Berlín. Demostró que pega y que también sabe boxear. "Las dos veces que salí al exterior fui de punto y gané con amplitud. Me siento muy cómodo peleando de visitante", explica.

En la actualidad, no hay grandísimos campeones entre los superligeros. El invicto californiano José Carlos Ramírez (CMB y OMB) y los ascendentes Regis Prograis (AMB) y Josh Taylor (FIB) no parecen inaccesibles para los sueños de Ponce. "Para ser campeón hay enfrentarse con los mejores. Yo estoy trabajando para que, cuando aparezcan las oportunidades, esté a la altura. Por lo pronto seguiré afianzándome como campeón IBO", comenta, con cautela, Jeremías.

En el ámbito amateur, las mayores expectativas se centrarán en la boxeadora Leonela Sánchez, medalla de oro en los Juegos Panamericanos de Lima y recientemente galardonada con el Olimpia de plata como la mejor del 2019."Es un orgullo enorme ser la primera boxeadora en ganar un premio tan importante en una disciplina que muchos consideran machista. Esto me obliga a exigirme más para llevar bien alto al boxeo argentino", comenta La Monito, quien es considerada la mejor exponente mundial de la categoría hasta 57 kilogramos.

Con un recorrido histórico muchísimo más breve que el pugilismo masculino, el boxeo aficionado femenino tiene en Sánchez la posibilidad más concreta para hacer su debut en la magna cita deportivo. Lejos de esas presiones y los logros que carga sobre sus puños, la cordobesa de 27 años tiene en claro sus condiciones y sus objetivos para el 2020. "Tengo la cabeza puesta en certamen Continental que se hará marzo en Buenos Aires, el gran objetivo es conseguir la clasificación a los Juegos Olímpicos de Tokio. Me veo con muchas chances de lograrlo", analizó al referirse a su futuro.

Brian Castaño, Jeremías Ponce y Leonela Sánchez conforman un combo perfecto de talento y juventud. Los une una misma pasión: el boxeo. Los ata al pasado similares recuerdos: carencias y sacrificios. Y los abraza al futuro un mismo objetivo: poner de pie al vapuleado boxeo argentino. De ellos dependerá si concretan o no el romance con la gloria. El optimismo es mucho.

Gauto y Martínez

En el pelotón de boxeadores que en este año deberán medir sus fuerzas en el exterior y potenciar sus enormes condiciones, se encuentran Agustin Gauto y Fernando Martinez. En función de lo que demostraron en 2019, tal vez en 2020 les llegue su oportunidad consagratoria ¿Por qué?

Con apenas 25 años e invicto en 24 combates, el Avión Gauto es el actual campeón sudamericano de mosca y unos mejores exponentes continentales. Con algunos triunfos internacionales en Panamá y México, parece estar en condiciones para medir sus fuerzas contra los japoneses, filipinos y tailandeses que son los dominadores absolutos de los 50,802 kilos.

Por su parte, Pumita Martínez (52 kilos), de 28 años, hace pocos días se agenció el triunfo más importante de su promisoria carrera(11-0, 7 Ko), ante el sudafricano Athenkosi Dumezweni y logró el título mundial plata de la categoría supermosca versión CMB. Con un estilo técnico y mucha fiereza, quedó a las puertas de enfrentar al mexicano Juan Francisco Estrada

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