Tour de Francia: empieza la mejor carrera del ciclismo, con algunos ausentes y mayor conciencia ecológica

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La bandera de Bretaña, la región donde este sábado se iniciará el Tour de Francia, en una gigantesca camiseta amarilla de líder ilustra la pasada de práctica de ciclistas del equipo Jumbo Visma, cerca de Brest.
THOMAS SAMSON

El Tour de Francia comienza este sábado en Brest, región de Bretaña, en lo que a priori se presenta como una lucha central entre los dos eslovenos que dominaron la carrera el año pasado, Tadej Pogacar y Primoz Roglic, y con alto protagonismo del equipo Ineos, que cuenta con cuatro favoritos para el podio, entre ellos, el ecuatoriano Richard Carapaz. La versión 2020 tuvo lugar en septiembre, por la pandemia, y acabó con el histórico triunfo de Pogacar, que remontó contra Roglic en la escalada contrarreloj de la penúltima etapa, un día antes de la llegada a París. Ambos compatriotas vuelven a ser los máximos candidatos y la primera parte de la temporada confirmó su condición.

De 22 años, Pogacar llega al Tour como líder indiscutible de la escudería UAE después de ganar la Vuelta a Emiratos, la Vuelta a Eslovenia y dos pruebas tradicionales: la Tirreno-Adriático y la Lieja-Bastoña-Lieja.

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En total competirán 23 equipos y 184 ciclistas en 21 etapas diarias y 3414,4 kilómetros de recorrido. Dos tramos serán contrarreloj, ocho en superficie llana, seis en montaña y cinco en media montaña.

La realización de 2021 carecerá sin cuatro ciclistas que alcanzaron podios en los últimos años: el colombiano Egan Bernal, el neerlandés Tom Dumoulin y los franceses Thibaut Pinot y Romain Bardet. Bernal, ganador en 2019 de la “Grande Boucle”, eligió protagonizar el Giro de Italia, y lo ganó, en mayo. Lo mismo decidió Bardet. Por su parte, Dumoulin centra buena parte de su temporada en los Juegos Olímpicos de Tokio, por lo cual inició bastante tarde su preparación. Y Pinot no corre desde fines de abril, por problemas de espalda.

Miembros de la escudro Lotto Soudal pasan ante la costa cercana a Brest, en Bretaña, la región donde se pone en marcha la versión 108 del Tour.
ANNE-CHRISTINE POUJOULAT


Miembros de la escudro Lotto Soudal pasan ante la costa cercana a Brest, en Bretaña, la región donde se pone en marcha la versión 108 del Tour. (ANNE-CHRISTINE POUJOULAT/)

También el italiano Filippo Ganna, campeón del mundo contrarreloj, prefirió alistarse para Tokio, al igual que el fenómeno belga Remco Evenepoel. Ambos participaron en el Giro y pasan por alto el Tour, como el español Mikel Landa, que se recupera de su grave caída en la “Corsa Rosa”. Otra ausencia notable es la del británico Adam Yates, en un Ineos que cuenta ya con suficientes líderes. En cuanto a los velocistas, también hay bajas significativas, ya sea por decisión de los equipos (el alemán Pascal Ackermann, el colombiano Fernando Gaviria, el noruego Alexander Kristoff) o por lesiones (el irlandés Sam Bennett).

A sus 31 años y con tres podios en siete participaciones, el ciclista colombiano Nairo Quintana afronta el Tour con objetivos diferentes a los habituales: “Hemos visto que este año hay dos cronos bastante largas [etapas 5 y 20, con un total de 58 kilómetros], que no me favorecen, así que junto al resto del equipo decidí no luchar por la general, sino por victorias de etapa”, declaró el ciclista de la escuadra francesa Arkea-Samsik.

Los integrantes de la escuadra Movistar llegan al lugar de presentación de los equipos, en la víspera de la largada.
Christophe Ena


Los integrantes de la escuadra Movistar llegan al lugar de presentación de los equipos, en la víspera de la largada. (Christophe Ena/)

”El recorrido no se adapta a mis características y me ha hecho pensar que será más difícil estar en el podio”, insistió Quintana, dos veces segundo en París (2013 y 2015) y una vez tercero (2016). El colombiano asegura que llega bien a la carrera, pesa a una preparación difícil: “Se cree que por la pandemia y la paralización de toda la actividad durante meses, la concentración de polen es mucho mayor que la habitual y las personas que somos alérgicas lo hemos sufrido mucho”, detalló.

En su primera temporada en Arkea-Samsik, Quintana empezó con victorias en la general del Tour de la Provence y del Tour des Alpes-Maritimes et du Var, pero después llegó la pandemia y se congeló todo. Además, lo atropelló un auto mientras se entrenaba en Colombia en julio, y las caídas en el Tour de 2020 le impidieron luchar por el triunfo y lo relegaron a la 17ª posición final, su peor en sus siete actuaciones en la Grande Boucle.

Una carrera más respetuosa del ambiente

La organización del Tour y sus patrocinadores se esfuerzan por reducir el impacto ambiental de la carrera. Por la caravana de vehículos de la organización, de los equipos y de las empresas anunciantes que acompaña al pelotón de ciclistas, en los últimos años, dado el aumento de la representación política de los partidos ecologistas, algunas ciudades prefieren no recibir la competencia. Sin ir más lejos, Rennes fue durante un tiempo favorita para albergar la “Grand Départ” (”Gran Partida”) de la carrera este sábado, pero la mayoría ecologista del consistorio prefirió renunciar, temiendo por el impacto ambiental.

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Finalmente, la competencia saldrá de Brest con apoyo de... los electos ecologistas. “En absoluto lo lamentamos”, aseguró allí a la agencia AFP Glen Dissaux, vicepresidente de EELV, el principal partido verde del país. El político destaco la actitud de “escucha” de ASO, la empresa organizadora de la carrera, y sus esfuerzos por reducir la producción de deshechos y las emisiones de dióxido de carbono (CO2). ”La gestión de los residuos en el recorrido recae en los municipios por los que pasa, pero evidentemente ayudamos”, advirtió Karine Bozzachi, una de los responsables del Tour.

También tiene que adaptarse a los nuevos tiempos la caravana de anunciantes que acompaña al Tour de Francia. En 2020, por ejemplo, la participación de la empresa de café Senseo representó el equivalente a la emisión de CO2 de 15 franceses en 2018, según datos del Comisariato General de Desarrollo Sostenible. La empresa lo compensó integralmente, con plantación de árboles.

El británico Ineos Grenadiers es el equipo más fuerte de la "Grande Boucle" este año.
Christophe Ena


El británico Ineos Grenadiers es el equipo más fuerte de la "Grande Boucle" este año. (Christophe Ena/)

Este año hay otras iniciativas, como un taller de reparación de bicicletas, para los aficionados; distribución de bolsas fabricadas con botellas de plástico recicladas; envoltorios alimenticios 100% reciclables, coches oficiales híbridos, campañas de sensibilización. Cada empresa de la caravana publicitaria avanza hacia la reducción de residuos. “Apostamos por el incentivo. Nuestros patrocinadores se han comprometido por varios años, pero hay que darles también tiempo para adaptarse”, explicó Bozzachi.

Eso no impedirá el tradicional reparto de miles de suvenires y productos publicitarios de escasa utilidad. “Tenemos que reflexionar sobre el modelo económico de un acontecimiento como éste. Hay que poner en una balanza el beneficio publicitario y la sostenibilidad”, reflexionó Dissaux.

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