"La Tota y el Toto", el momento más emotivo de la familia Salvio en el festejo de Boca campeón

LA NACION
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Se acelera el pulso. Se corta el aire. Los ojos se humedecen. No hay forma que no se erice la piel. Ella espera a su hijo de rodillas y con los brazos abiertos, él la mira con la dulzura más hermosa, se hinca y se funde en amor con su mamá. Eduardo Salvio y Justina, en el corazón de la Bombonera, celebrando el título de Boca, la imagen más emocionante de la noche, una profecía y una promesa cumplida. Todos se quedaron con ellos, porque la pelean juntos, porque la soñaron, porque no se rinden, porque se trata de una comunión única. "Espere 11 años para verlo campeón en la Argentina, ahora ya me puede pasar lo que quiera", fue la frase de la Tota, como se la conoce a la mamá del futbolista xeneize.

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La felicidad se replicó en cada rincón de la Bombonera. Algunos de los familiares de los jugadores todavía se secaban las lágrimas de emoción, pero cuando apareció Justina,con una sonrisa inmensa, todos se quedaron con ella. La Tota, apodo que se le adjudicó porque a su hijo lo conocen como Toto, se está recuperando de un momento complicado de salud: padece un cáncer y hace poco debió ser operada de urgencia, lo que provocó la solidaridad general del Mundo Boca. Pero a ella nada la detiene, la alegría es su motor, por eso fue de frente a los micrófonos y se mostró tan genuina que conmovió a más de uno: "Mi especialidad son los ñoquis, pero yo a Toto le voy a hacer lo que él me pida. Hoy me dio una de las alegrías más grandes de mi vida, salió campeón con el club que amamos".

Fue una jornada especial, porque Justina desde hace un tiempo que sentía en su interior que todo esto podía pasar. Incluso, hace un par de semanas, en una entrevista que el realizaron en el programa "Cómo te va", contó que cuando estaba internada seguía los partidos de Boca: "No tienen idea el quilombo que hice en terapia intensiva (por la victoria por 3-0 de Boca ante Godoy Cruz). Estaba como loca gritando. Estuve con la computadora observando el partido. Lo estuve mirando ansiosa. La operación que tuve en la cabeza no fue una pavada. No había tenido un muy bien día, pero eso me levantó", confesó Justina.

Y después contó qué había soñado, lo que resultó casi una profecía: "Soñé que Boca salía campeón y yo entraba de rodillas a la cancha. ¿Te creés que no lo voy a hacer? En camilla voy", dijo la Tota, que cumplió cada una de sus palabras.

Para Eduardo, su hijo, también fue un título muy especial y sacó todo su corazón xeneize en el medio de los festejos: "Lo soñé desde chico, la verdad que estoy muy feliz. Trabajamos mucho para esto y por cómo se dio todo, es espectacular lo que vivimos. Siento que le di una gran alegría a mi mamá y eso no lo cambio por nada".

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