Torra suspendió como president y JxCat lo oculta en campaña

Asier Martiarena
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El inhabilitado presidente catalán Quim Torra se despide desde la Generalitat en Barcelona, el 28 de septiembre de 2020. EFE
El inhabilitado presidente catalán Quim Torra se despide desde la Generalitat en Barcelona, el 28 de septiembre de 2020. EFE

Repasen campañas anteriores. José María Aznar arropando a Mariano Rajoy. José Luis Rodríguez Zapatero acompañando a Pedro Sánchez. Juan José Ibarretxe compartiendo escenario con Iñigo Urkullu. El propio Mariano Rajoy escoltando a Pablo Casado en los mítines del PP celebrados en Galicia. Incluso Felipe González ha aparcado en alguna ocasión sus diferencias con Pedro Sánchez para pedir el voto al PSOE. En Cataluña, sin embargo, apenas quedan dos días y medio de campaña y el papel de Quim Torra para sumar a poyos a JxCAT está siendo prácticamente nulo. Apenas apareció el sábado junto a Laura Borrás en un acto Granollers. Como si su presidencia hubiera sido poco menos que un accidente.

Es cierto que apenas ha estado dos años en el cargo, y que fue nombrado para el puesto a dedo tras la fuga de Carles Puigdemont en el maletero del coche. Pero a Torra le ha bastado para convertirse en el peor president de la Generalitat. Así lo han dicho varias encuestas realizadas en este tiempo. Como la que realizó el Centro de Estudios de Opinión (CEO) con motivo del debate de política general celebrado en octubre de 2018 -apenas medio año después de llegar al puesto y con varias noches de disturbios en varias ciudades catalanas- al alcanzar apenas un 4,24 de valoración.

Un suspenso que, comparado con la serie histórica del citado organismo, dejan a Torra por debajo de sus antecesores Carles Puigdemont, Artur Mas, José Montilla y Pasqual Maragall que en sus peores momentos siempre obtuvieron un mejor resultado que ese pírrico 4,24.

La caída en desgracia de Quim Torra en el ‘procesismo’ es tal, que ni siquiera se le otorgó un papel simbólico en el Govern en funciones que ha regido la Generalitat desde que fuera inhabilitado por un presunto delito de desobediencia al no retirar una pancarta de la fachada de la Generalitat durante el periodo electoral antes de las elecciones generales del 10 de noviembre. Ese, el de mantener una pancarta que contravenía las reglas del juego es su único legado.

Es por ello que, cuando JxCat quiere alardear de gestión en la campaña electoral de este 14-F, tira de pasado y elige al expresident Carles Puigdemont. Como si de los últimos dos años no tuvieran mucho de lo que fardar. Como si, en plena tercera ola de la pandemia, no tuvieran nada que presumir de lo realizado por el Govern para contener el coronavirus. Al contrario, como desde la inhabilitación de Torra la presidencia recayó en Pere Aragonés (ERC) y en ese tiempo se agudizó la tercera ola, la pandemia está siendo empleada por JxCat para atizar a sus, hasta hace unas semanas, socios de Gobierno.

¿Y qué hay de la independencia? Nadie puede negar del compromiso exhibido por Torra para “culminar el camino hacia la república catalana”. Pero, por h o por b, ninguno de sus movimientos ha sido acertado. Y, tras varios años de ascenso, todos los sondeos señalan que el apoyo a la independencia ha dejado de crecer y se ha estancado bajo su mandato. De ahí que, hoy por hoy, Torra no sea catalogado como un activo para captar votos para JxCat.

En video | Sigue el goteo de alegaciones de miembros de mesas, que ya supera los 20.500

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