Top 12 de la URBA: la mágica tarde que los clubes anhelaron largo tiempo y que los rugbiers disfrutarán a pleno

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Un año, nueve meses y doce días pasaron desde el último partido de un Top 12 de la URBA, la final que San Isidro Club le ganó a Belgrano en la cancha de CASI.
Un año, nueve meses y doce días pasaron desde el último partido de un Top 12 de la URBA, la final que San Isidro Club le ganó a Belgrano en la cancha de CASI.

Cuando se apaga el micrófono, la verdad aflora con mayor nitidez. “¡Cuántas ganas acumuladas! Va a estar lindo el sábado”, dijo uno de los entrevistados ya cuando la formalidad de la entrevista se había agotado. Un año y nueve meses pasaron del último partido oficial en Buenos Aires. Muchas cosas ocurrieron en el medio, algunas no volverán a ser como antes. Ahora es momento de dejar todo atrás. ¡Este sábado vuelve el rugby!

A las 13.40, el campeón, SIC, y Pucará darán inicio al Top 12 de la URBA en versión 2021, en Boulogne (ESPN 3). Será extraño, sin público contra los alambrados, sin tercer tiempo. Pero será infinitamente mejor que el vacío que reina desde la final del 5 de octubre de 2019 entre el SIC y Belgrano.

Con un jugador de cada club, el trofeo y dos árbitros, la Unión de Rugby de Buenos Aires presentó su Top 12.
Con un jugador de cada club, el trofeo y dos árbitros, la Unión de Rugby de Buenos Aires presentó su Top 12.


Con un jugador de cada club, el trofeo y dos árbitros, la Unión de Rugby de Buenos Aires presentó su Top 12.

“Creo que al principio va a ser raro o difícil de creer que estamos jugando de nuevo el torneo de la URBA después de dos años, pero con una felicidad única de que volvamos a jugar”, festejó Tomás Meyrelles, tercera línea y capitán del SIC. “Lo más difícil, más allá de no jugar, fue pasar de vernos casi todos los días a no vernos nunca. Tenemos una relación muy linda y afectuosa con todos los integrantes del plantel y fue duro”.

Igual de efusivo fue Segundo Pisani, capitán de CUBA: “Nos hace muy bien volver a jugar. Va a haber una energía tremenda. La posibilidad de volver fue lo que nos mantuvo a todos con la motivación y las ganas para seguir manteniéndonos juntos, entrenándonos. Fue un año difícil, en el que nos tuvimos que adaptar constantemente, pero creo que eso nos fortaleció. Nos demuestra lo importante que es para nosotros poder volver a la competencia”.

Una semana antes de la fecha pautada para el inicio del certamen de 2020, la explosión del coronavirus provocó la suspensión del certamen. Por un par de semanas al principio, por más tiempo después, indefinidamente luego. Desde entonces, la dirigencia y los clubes no han parado de trabajar en una posible vuelta, que muchas veces estuvo cerca de hacerse realidad. Cada vez que esto ocurría, algo volvía a poner todo en punto muerto. Y otra vez volver a empezar.

Santiago Fernández, un histórico de Hindú, siempre uno de los favoritos para la corona del rugby porteño-bonaerense.
Santiago Fernández, un histórico de Hindú, siempre uno de los favoritos para la corona del rugby porteño-bonaerense.


Santiago Fernández, un histórico de Hindú, siempre uno de los favoritos para la corona del rugby porteño-bonaerense.

El mayor problema: no saber cuándo retomarían

“Lo más difícil fue no tener una fecha para poder enfocarse”, reveló Tobías Wade, apertura de Alumni. “La situación iba cambiando día a día. Al no tener ese horizonte era todo momentos de incertidumbre, no sabíamos para dónde encarar. Era seguir entrenando y apostando porque volviera lo antes posible el rugby. A pesar de toda esa incertidumbre, el foco estuvo ahí”.

Al principio, entrenadores y jugadores hicieron todo lo humanamente posible para mantenerse en ritmo de competencia aún encerrados en cuatro paredes. A medida que el tiempo pasaba y el horizonte aparecía más difuso, fueron cediendo las presiones y la exigencia, pero siempre manteniendo viva la motivación de regresar a las canchas. Abrieron los clubes a fines del año pasado, aunque más no sea para entrenar en burbujas de grupos reducidos y sin contacto. En el verano todo parecía normalizarse, volvieron los entrenamientos, volvieron los amistosos. Y nuevamente una semana antes del inicio, la prohibición.

La vuelta del rugby de la URBA no implica sólo el regreso de unos 40.000 jugadores a las canchas. Es también el regreso a la vida de los clubes, muchos de los cuales viven por y para este deporte. El rugby, más que un deporte, es un estilo de vida.

“El rugby es un ambiente en el cual uno tiene horarios, tiene que cumplir determinados entrenamientos, ir al gimnasio, y eso te da orden. Además de dejar de ver a un montón de gente que veías todos los días”, recordó Vicente Boronat, capitán del CASI. “Por suerte en el club tuvimos la posibilidad de generar iniciativas para mantenernos activos cocinando viandas, recolectando juguetes y eso nos permitió mantener esa vida de club y en paralelo trabajar por una buena causa”.

Vuelve el Top 12 y, con él, Agustín Figuerola, medio-scrum de CASI; el ex número 9 de los Pumas no jugaba el certamen desde 2017.
Vuelve el Top 12 y, con él, Agustín Figuerola, medio-scrum de CASI; el ex número 9 de los Pumas no jugaba el certamen desde 2017.


Vuelve el Top 12 y, con él, Agustín Figuerola, medio-scrum de CASI; el ex número 9 de los Pumas no jugaba el certamen desde 2017.

Habrá acción, pero por el momento no habrá público, ni tercer tiempo, ni vestuarios, ni almuerzos de camaradería. Cuestiones que hacen también a la esencia del rugby aunque por ahora convenga postergar. “El momento de salir a la cancha va a ser increíble, pero al mismo tiempo medio raro, con una cancha vacía. Una vez que estás con la cabeza en el partido sólo queda disfrutar de lo que pasa adentro de la cancha”, aceptó Lautaro Bávaro, ala de Hindú.

Tampoco será un certamen tradicional con 24 fechas. En cambio, jugarán una rueda todos contra todos y luego se dividirán en dos grupos, con arrastre de puntos, para seis partidos más. Los dos primeros de cada uno accederán a semifinales. La definición, si todo continúa por los carriles normales, será el 11 de diciembre. No habrá descensos.

Joaquín de la Serna, del subcampeón Belgrano, recuerda una anécdota de la cuarentena: “Cuando volvimos a entrenarnos lo hacíamos en burbujas de 10 personas y nos tuvimos que reinventar un poco para hacer más amigable este tiempo de entrenamiento sin perder la motivación. Entonces hacíamos partidos de fútbol 5. Como imaginarán, el nivel no fue para nada bueno”.

Más allá de lo anecdótico, no deja de ser real que en este tiempo el rugby perdió muchos jugadores. Un 10% del fichaje, según cálculos provisorios de la UAR. “A muchos esta situación los hizo dejar el rugby y muchos se replantearon cómo seguir con su vida deportiva”, relató Bávaro, uno de los pocos que sí se mantuvo en actividad, con Argentina XV y Jaguares XV.

Agustín "Canario" Gosio, un referente de Newman, es otro de los mayores que no se dejaron vencer por la pandemia y prolongan sus carreras.
Agustín "Canario" Gosio, un referente de Newman, es otro de los mayores que no se dejaron vencer por la pandemia y prolongan sus carreras.


Agustín "Canario" Gosio, un referente de Newman, es otro de los mayores que no se dejaron vencer por la pandemia y prolongan sus carreras.

Los jugadores de los distintos seleccionados serán una de las atracciones del certamen. También se destacan Gerónimo Prisciantelli (CASI), Tomás Cubilla (Alumni), Rodrigo Fernández Criado (Belgrano), Martín Cancelliere (Hindú), Joaquín Pellandini y Tomás Acosta Pimentel (Biei), Rafael Iriarte (CUBA), Iñaki Delguy (Pucará), entre otros. ¿Marcarán una diferencia respecto de los que no juegan desde hace 21 meses?

El ex medio-scrum de los Pumas Agustín Figuerola, que jugó por última vez en la primera en 2017, y Lucas Piña, el capitán del glorioso equipo de CUBA campeón de 2014, que regresa tras cuatro años de inactividad, lideran una serie de jugadores experimentados que no se dejaron torcer el brazo por la pandemia: Santiago Fernández (Hindú), Agustín Gosio (Newman), Marcos Piccinini (SIC), Leandro Urriza (Pucará). Entre los debuts, se destaca el de Matías Phelan, el hijo mayor de Tati, ex jugador y coach del seleccionado argentino.

La fecha marca también el regreso de Buenos Aires Cricket & Club a la categoría de honor luego de 10 años en el ascenso, que luego la pandemia convirtió en 11 y medio lejos de la elite. “Estamos felices y ansiosos de volver a jugar después de tanto tiempo. Es algo histórico para el club que tenemos que disfrutar de hacer lo que más nos gusta. Que el resultado sea una anécdota”, dijo Agustín Peirano, fullback y capitán.

Al final del camino habrá un campeón. Hoy eso es anecdótico. Hoy ganan todos. Con un regreso largamente esperado y la alegría por retomar una pasión.

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