Tom Brady llegó a su décimo Super Bowl por un insólito error de cálculo de un entrenador rival

LA NACION
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Tom Brady es el hombre que no deja de sorprender a los Estados Unidos. Tiene 43 años y disputará su décimo Super Bowl, tras liderar a Tampa Bay Buccaners al triunfo sobre los Green Bay Packers de Aaron Rodgers por 31-26.

El mariscal de campo consiguió lo que parecía una misión casi imposible: llevar a los Buccaners a su segunda definición por el título. La primera, en 2003, fue el recordado triunfo ante Oakland Raiders, el único Super Bowl que contó con un argentino, Martín Gramática, el pateador que se consagró campeón.

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Los Buccaners podrán jugar la definición en su estadio, algo que ocurrirá por primera vez en la historia de la NFL. Y lo consiguieron después de haber ganado todos los encuentros de playoff a como visitantes, para más gloria. Brady peleará por su séptimo anillo ante Kansas City Chiefs, que le ganó 38-24 a Buffalo Bills.

La vigencia de Tom Brady empuja límites con marcas insólitas. Cada uno de sus partidos es un nuevo registro histórico. Ahora alcanzó un récord de LeBron James. Con esta clasificación para la final, se unió a un selecto grupo de deportistas norteamericanos que jugaron diez finales en los últimos 30 años, una marca que LeBron había conseguidos jugando en Cleveland, Miami y Los Angeles Lakers.

Lo más importante es que en la historia fueron varios los jugadores de básquet (NBA), hockey sobre hielo (NHL) y béisbol (MLB) que lo habían logrado. Pero se trata del primero que lo con sigue en el fútbol americano (NFL).

Una ayuda inesperada

El final parecía conducirse a un resultado cerrado y de angustia. Pero el equipo de Brady recibió una ayuda inesperada con la extraña decisión del entrenador de los Packers, Matt LaFleur, cuando quedaban dos minutos de juego y Green Bay estaba en desventaja por ocho puntos, 31-23, en cuarta oportunidad y gol.

Después de que Aaron Rodgers lanzó tres pases incompletos, los Packers podían optar por jugar la cuarta opción y buscar el touchdown. De esa manera, también hubieran tenido la chance de optar por la jugada de dos puntos en lugar del punto extra. Aunque arriesgada, era la única manera en la que podían sumar los ocho puntos que los separaban de los Buccaners. Sin embargo, el entrenador ordenó patear un gol de campo de 26 yardas de Mason Crosby a 2m05 del final.

Su idea fue apostar a que su defensiva recupere el balón a tiempo, pero una penalización por una interferencia de Kevin King, le dio otras cuatro oportunidades a Tampa Bay, que simplemente agotó el tiempo del reloj sin darle posibilidades a sus adversarios. "No funcionó y cuando algo no funciona... pues te arrepientes. Desde luego que no contábamos con esa interferencia", se justificó LaFleur.

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La decisión generó una enorme polémica en los Estados Unidos y duras críticas de los especialistas. Incluso generó diferencias internas en el equipo. Aaron Rodgers, quarterback de los Packers, apenas terminado el partido mostró su disconformidad por el error de su entrenador. "No fue mi decisión en esa jugada -aclaró-. No fue mía. Entiendo que con dos minutos podíamos tener más, pero no fue mi decisión", repitió.