Timberwolves, felices con Edwards, y el regreso de Rubio junto a su "Rickymania"

Agencia EFE
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Minneapolis (EE.UU.), 19 nov (EFE).- Los Timberwolves de Minnesota se convirtieron la pasada noche en los grandes protagonistas del mundo de la NBA al elegir al escolta-alero Anthony Edwards en el sorteo universitario y luego darle de nuevo la bienvenida al base español Ricky Rubio al que habían elegido en 2009 y traspasaron en 2017 a los Jazz de Utah.

Los Timberwolves acabaron con meses de especulaciones desde que ganaron la lotería del sorteo de la NBA al mantener la primera selección y elegir a Edwards, de 19 años, formado en la Universidad de Georgia.

El presidente de los Timberwolves, el colombiano estadounidense Gersson Rosas dijo que su equipo habló con más de 10 franquicias sobre el traspaso de los derecho de la primera selección, pero no encontraron una oferta que sintieran que fuera justa y decidieron quedarse con ellos y con Edwards.

Poco después, acordaron con los Thunder de Oklahoma City la vuelta de Rubio, a quienes habían seleccionado con el número cinco en el sorteo universitario de 2009, que había pasado las últimas tres temporadas fuera de Minnesota, al ser enviado a los Jazz de Utah, pero siempre en los corazones de muchos aficionados.

Los Timberwolves y los Thunder acordaron un trato en el que el equipo de Minnesota dio los derechos de selección del número 17 al de Oklahoma City y este las selecciones 25 y 28 después de que adquiriera a Rubio en un traspaso con los Suns de Phoenix por el base Chris Paul al inicio de semana.

Después de hacer otro intercambio con los Knicks en el puesto 23 y renunciar a las selecciones 25 y 33, los Wolves seleccionaron al escolta argentino Leandro Bolmaro, del FC Barcelona Lassa, con el número 23 y al alero de Washington, Jaden McDaniels, en el 28 para completar su noche.

Edwards dijo que podía verse a sí mismo compitiendo junto a D'Angelo Russell, ya que a ambos les gusta jugar con la pelota y sin ella en diferentes momentos de los partidos.

También admitió que estaba emocionado por la perspectiva de jugar con Rubio, la adquisición sorpresa que los Timberwolves tuvieron durante la noche del sorteo universitario.

Rosas no pudo comentar sobre el traspaso de Rubio o las otras selecciones de los Wolves porque los mismos no se han hecho oficiales, algo que se espera suceda a partir de mañana, viernes.

Rubio, de 30 años, volverá a una organización diferente a la que lo traspasó a Utah hace tres temporadas.

El responsable de su salida, el entrenador Tom Thibodeau, se ha ido. Tampoco tendrá que ser el salvador de la franquicia, ya que cargó con parte de esa carga al principio de su carrera, ahora están Russell y el pívot estadounidense dominicano Karl-Anthony Towns.

Rubio, que se vio sorprendido por la salida de los Suns, viene de una temporada en la que promedió 13 puntos y 8,8 asistencias por partido con Phoenix, lo que le permitió recuperar su mejor nivel.

Al jugador internacional español le quedan dos años en un contrato de tres temporadas con un salario de 17 millones de dólares anuales por lo que contará con la ventaja de conocer el medio ambiente y tener la confianza del joven entrenador Ryan Saunders.

Mientras los Timberwolves tendrán que trabajar todavía muy duro para volver a firmar al escolta Malik Beasley, envuelto en problemas legales y deseos de jugar en Nueva York o Los Angeles, y al ala-pívot español Juancho Hernangomez, sin que superen el tope del impuesto de lujo.

Rubio, que se encontrará con su compatriota y compañero de selección Hernangomez, será una voz veterana necesaria en una de las plantillas más jóvenes de la NBA, que suma a Edwards, de 19 años.

Rosas ha tratado de moderar las expectativas en torno a Edwards, diciendo que antes del sorteo, los Timberwolves no necesitaban que la selección número uno fuera un jugador de calibre de franquicia con Karl-Anthony Towns, la única otra selección global número uno en la historia de la franquicia.

Mientras que dentro de los aficionados de los Timberwolves ya ha comenzado a resurgir la segunda etapa de la "Rickymania" que nació de la mano de las genialidades del base español, quien la pasada noche se convirtió, de forma inesperada, en uno de los grandes protagonistas del primer sorteo virtual que se celebró en la NBA, debido a la pandemia del coronavirus.

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