Thiago, entre el trabajo y el arte

Agencia EFE
EFE

Berlín, 26 feb (EFE).- Los aficionados al fútbol suelen distinguir entre los jugadores que se encargan de lo exquisito, los artistas, y los que hacen lo que podría llamarse el trabajo sucio, los obreros, los que trabajan y corren noventa minutos y preparan el escenario a los otros.

Se podría pensar que Thiago Alcántara pertenece al primer tipo de jugadores por la técnica que tiene, por su control del balón, por la manera casi displicente cómo a veces recibe la pelota entre dos o tres contrarios para salir jugando.

Thiago es eso, pero no es solo eso. Si alguien lo duda, puede consultar las estadísticas del partido que el Bayern ganó en Londres por 0-3 al Chelsea.

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En ese partido Thiago logró 17 recuperaciones de pelota, más que ningún otro jugador esta temporada de la Liga de Campeones, lo que le hace destacar en un apartado que normalmente pertenece a los obreros.

Contra el Chelsea, Thiago estuvo incordiando en todo el campo a los contrarios durante 90 minutos y a veces fue al límite, lo que llevó a ver una cartulina amarilla y por momentos se arriesgó a la segunda porque no esquivó ningún duelo por un balón dividido.

Una de sus recuperaciones, por lo demás, terminó en el primer gol del Bayern. Thiago le robó el balón a Jorginho y le metió un pase a Serge Gnabry, quien, tras jugar de pared con Robert Lewandowski, abrió el marcador para el equipo bávaro.

"Thiago o nada", es una frase que suele repetirse en Alemania cuando se habla del jugador español. "Thiago oder niz". En realidad se dice "nicht", no "nix", pero es que la frase la dijo en su momento Pep Guardiola, que se permitió una especie de licencia fonética cuando pidió su fichaje públicamente en 2013.

Ahora, 7 años después, nadie duda de que Thiago es una de las mejores herencias que Guardiola le dejó al Bayern. Ahora Thiago forma un doble pivote con Joshua Kimmich, a quien Guardiola, que lo hizo debutar en 2015, llamaba "mi hijo".

Los dos viven alternando posiciones, a veces Thiago juega más adelantado, otra veces Kimmich. Unas veces es Kimmich quien retrocede para salir jugando desde el centro de la defensa, otras veces Thiago asume ese papel. Y cuando el contrario tiene la pelota, los dos se convierten en perros de presa.

Thiago también tiene un papel importante de los tres cuartos de cancha en adelante. Ante el Chelsea, en la primera parte, le metió un pase al área a Lewandowski que pudo terminar en gol. En otra ocasión, a Kingsley Coman, que remató ligeramente desviado.

En todo caso, cada vez que Thiago tiene la pelota existe la sensación de que se puede inventar algo.

Cuando Hansi Flick asumió el cargo de entrenador en el Bayern y dejó claro desde un comienzo que quería jugar con Kimmich en el centro del campo, hubo quien pensó que se iniciaría un conflicto con Thiago. Sin embargo, lo que ocurrió fue el surgimiento de una dupla que actualmente forma el corazón del Bayern. Rodrigo Zuleta

(c) Agencia EFE

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