Tevez, conmovido por "Apache", la serie de Netflix que cuenta su vida: la intimidad de un estreno especial

Pablo Lisotto
lanacion.com

Carlos Tevez en el estreno de la serie "Apache", que cuenta su vida. Posa con su familia.

Carlos Tevez sonríe. Con esa marca registrada en su rostro, responde una y otra vez las preguntas ante las cámaras. Como en tantas otras tardes, es el centro de la escena. Pero a diferencia de aquellas, esta vez no está vestido de futbolista profesional, sino de traje, que remata con un reloj plateado que encandila desde su muñeca izquierda. Pero el barrio forma parte de su ADN, y si alguien osara arrojar al aire una pelota embarrada, él no dudaría en bajarla de pecho.

Pide una botellita de agua, pero no espera el vaso para beberla. Mira a los ojos a cada entrevistador y agradece la presencia. No es su cumpleaños, ni su casamiento. Pero es claramente el anfitrión. La premiere de "Apache", la serie que cuenta su vida, que dirigió Adrián Caetano, que produjo Torneos y que se verá por Netflix a partir de este viernes, es una gran reunión de amigos.

Carlos Tevez, junto a Balthazar Murillo, el actor que lo interpreta en su infancia, en Fuerte Apache durante el rodaje.

Se disculpa Tevez cuando se lo consulta por la inoportuna derrota ante Almagro, que el martes dejó a Boca eliminado de la Copa Argentina en 16avos de final. Pero ante la pregunta obligada, mete una gambeta y destaca la fortaleza del plantel para salir adelante ante este nuevo golpe. "No es fácil dar la cara después de lo que pasó. Pero esta presentación la veníamos programando desde hacía muchos meses. Por suerte acá están todos mis compañeros bancándome y acompañándome en un momento tan particular, tan lindo y tan mío", le dice a LA NACION. Y valora: "Este grupo está muy unido, en las buenas y en las malas, y les estoy agradecido a todos. Este es mi día y lo disfruto a pleno."

Es cierto. La caída por penales frente al Tricolor molestó porque el equipo no esperaba ese resultado. Pero la vida sigue, Tevez lo sabe muy bien, y lo importante está más allá de un triunfo o una derrota.

Los Tevez anónimos

Nada fue fácil en la vida de Carlitos. A los 10 meses, un accidente doméstico (se le cayó encima una pava con agua hirviendo) le dejó medio cuerpo con quemaduras de tercer grado y un pronóstico reservado. Luchador desde la cuna, dos meses después recibió el alta. De recuerdo le quedó una cicatriz que le atraviesa el cuello y que nunca quiso ocultar detrás de una cirugía estética. Así comienza y termina el primer capítulo de una serie que se mete de lleno con una realidad mucho más frecuente de lo imaginado. Después de verla, más de uno modificará su percepción cuando vea al Apache con la camiseta número 10 de Boca. Porque asimilando su entorno se comprenderá que el caso Tevez es la excepción a la regla. Que muchos "Tevez" quedan en el camino.

El trailer de la serie

"Nosotros no éramos conscientes. Jugábamos al fútbol sin dimensionar lo que era nuestro entorno, en donde a lo mejor un día mataban a un vecino por un ajuste de cuentas y al otro te tenías que agachar en medio de un partido para esquivar las balas. Para los ojos de un chico eso puede llegar a ser, incluso, parte del divertimento. De decirle al otro 'Eh, papá, cómo te cagaste.'. Nos reíamos. Era tan cotidiano, que lo naturalizábamos", le explica Carlos a LA NACION. Y amplía: "En esa época jugaba con la ilusión de poder llegar y soñaba con vivir jugando al fútbol."

Carlos Tevez, acompañado por el plantel de Boca en la presentación de su serie.

Así como en los casamientos hay un momento en el que los novios recorren cada mesa y se fotografían con los invitados, en este caso es Tevez el que se queda quieto junto al set preparado para la promoción de Apache, y los que van rotando son sus compañías: primero su esposa Vanesa y sus tres hijos. Luego sus padres. Más tarde el elenco de la serie, y sobre el final todo el plantel de Boca. Incluso, Ramón Maddoni, el que lo llevó de All Boys al club de la Ribera.

La crudeza de "Apache", la serie

El primer capítulo es fuerte. Crudo. Durísimo. Y genera ganas de ver ya mismo cómo sigue la historia. Porque además, Balthazar Murillo, el actor que le da vida al Carlitos niño, logró tal empatía con el Apache que hasta calcó esa sonrisa pícara tan compradora y tan característica del ídolo. Y Vanesa González, que hace de Adriana Martínez, la tía que luego lo cría, y Alberto Ajaka, en la piel de Segundo Tevez, comprometen enseguida al televidente con la problemática de criar una familia con escasos recursos económicos pero con los valores bien claros. Eso fue lo que salvó a Carlitos.

Carlos Tevez, recorriendo Fuerte Apache en octubre de 2018, mientras se rodaba la serie.

Las luces se encienden, y hay emoción en la sala, donde no más de 100 personas ven junto a Tevez el comienzo de Apache. Hay emoción y abrazos. Hay alegría y entusiasmo en el rostro del protagonista principal, que no deja de agradecerles a todos, a cada paso, mientras pregunta si les gustó. Se lo nota conmovido. No debe ser fácil, ni para él ni para sus padres, ver a actores interpretando una vida durísima que ellos transitaron de verdad. Hasta que Ramón Wanchope Ábila rompe el molde con su humor cordobés: "Pedí que la repitan porque mi compañero de butaca se quedó dormido a los 10 minutos". La víctima de la broma, Juan Carlos Crespi, no tiene otra alternativa que reírse.

"Me encantó. Quería seguir viendo", le dice Carlos a LA NACION, todavía dentro de la sala. Y agrega: "No quise verla antes de que terminen de editarla. Es un día muy feliz para mí, rodeado de mi familia, mis amigos y mis compañeros. Ojalá que la gente también pueda disfrutar de mi serie, que es también mi vida: la de un chico que logra cumplir su sueño."

Como él sigue jugando y escribiendo su historia, la primera temporada de Apache culmina en un momento icónico: cuando debuta en Primera. Aún no está definido que continúe, aunque muchos creen que así será. Al fin y al cabo, la de Tevez es una vida de película.

Qué leer a continuación