Por qué este Tevez 2020 de Boca es un buen modelo para Lionel Messi en la selección argentina

Christian Leblebidjian
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Carlos Tevez sufrió mucho en la última etapa suya con Guillermo Barros Schelotto y el año que fue dirigido por Gustavo Alfaro. Con el Mellizo, entró a cuenta gotas en las finales ante River, por la Copa Libertadores 2018, y la relación terminó mal. Con el segundo pasó de ser la "bandera" de Boca a ser el cuarto delantero suplente. En ambos casos, los entrenadores tenían argumentos (aunque no fueran acertados para algunos) para sostener sus ideas, sus sistemas tácticos, las elecciones de sus titulares y sus estrategias.

Tevez es uno de los goleadores del ciclo Miguel Ángel Russo con 10 tantos en los 16 partidos, manda en la tabla xeneize junto con Eduardo Salvio, también con 10. Pero el mayor elogio hay que centrarlo en el juego, en su rendimiento durante 2020. Y, más aún, pos receso por la pandemia. Sus pases a la red surgen como consecuencia de un alto nivel; no son chispazos.

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El capitán forma parte de una estructura ofensiva que, aunque varíe de sistemas e intérpretes, siempre tiene a Tevez como el abanderado que habrá soñado ver Alfaro. Por constancia y continuidad, esta versión suya quizás hasta supera las mejores que ofreció con Rodolfo Arruabarrena y Barros Schelotto. Aquél era más impulsivo y fino hasta para definir, el actual es más pensante y demoledor, decide mejor en función de cada jugada, incluso en las jugadas preparadas de pelota parada.

Frente a Newell's, en Rosario, tocó 33 pelotas. Según las estadísticas de Opta, dio 17 pases (15 en campo contrario y con una precisión del 88,2 %), recuperó dos pelotas (en una mantuvo la posesión), le cometieron tres faltas e hizo una. Puede ser determinante sin que el juego pase siempre por él, pero sí se da la particularidad que termina siendo Tevez el mejor socio para cualquiera de los demás componentes ofensivos del equipo. No entró mucho en juego, pero cada vez que lo hizo, fue clave: participó de manera directa en seis de las 10 situaciones de riesgo que generó el xeneize ante el equipo de Frank Kudelka.

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Sobre el 'renacimiento' de Tevez, Russo le restó importancia a su influencia como DT. Tras la victoria de Boca ante Newell's por 2-0, en Rosario, opinó: "Lo de Tevez es mérito de él. No lo descubrí yo. Trabajó mucho y rinde. Es importante para él. Tevez siempre jugó de Tevez, de la misma forma. Mejor para él, hay que seguir creciendo y mejorando", y haciendo más hincapié sobre el estilo de 'su' Boca, el entrenador agregó: "Jugamos como se juega ahora, con un nueve sin definirse, sin posición fija. Hay que saber ubicarse y cortar el primer pase. Es aprendizaje permanente".

Si bien a Tevez le esperan las batallas más duras (en las instancias finales de la Copa Libertadores) no deja de sorprender su actual nivel. Porque a los 36 años está volviendo a nacer no sólo desde sus rendimientos físicos, los goles y las asistencias, sino desde la inteligencia para saber amoldarse a lo que Boca necesita de él. Y este puede ser el punto de conexión con un Lionel Messi que sigue buscando su mejor forma en Barcelona, pero sobre todo en la selección argentina.

Pero el análisis que puede observar Messi del Tevez 2020 es, justamente, su capacidad de adaptación independientemente del sistema que elige Russo y de quiénes son sus compañeros. Aún más. Rodeen como lo rodeen, hoy Tevez es quien se carga el equipo al hombro de Boca. La bandera anímica, pero sobre todo la futbolística. Y él se mantiene como figura y potencia al resto de sus compañeros.

Con el primer equipo que armó Russo, el de la recta final en la Superliga pasada, Tevez se movía como segunda punta en un 4-1-3-2. Preferentemente con Franco Soldano como compañero de ataque, y por delante de Campuzano (el 5 más táctico del plantel xeneize), Pol Fernández, Salvio y Villa. Pero también demostró "entendimiento" con Wanchope Abila, Gonzalo Maroni y Capaldo. Y cuando el DT no podía utilizar a Villa, cambió de características con Cardona. Y el enganche colombiano, aún reubicado por la izquierda y formando el tándem con el lateral Fabra, volvían a generar situaciones que define. Tevez.

Córner de Cardona y gol de Tevez a Lanús

Tevez, en el actual Boca, puede meter un pase filtrado y dejar a Soldano cara a cara con el arquero rival (como contra Alianza Lima), pero también tocar, pasar y llegar a definir como 9 abajo del arco, como le anotó a Caracas (tras un centro-gol rasante de Fabra). Pero, además, convierte con un derechazo potente (como ante Gimnasia, el gol del título en la última Superliga) o llega desde atrás a pisar el área y meter un cabezazo al mejor estilo Palermo, como ante Newell's, lo que generó un atajadón de Aguerre. Hoy está pudiendo desequilibrar en espacios reducidos, aunque sea él quien juega de 9 en un esquema 4-2-3-1. "Era la última chance de probar", dijo Russo con la mira puesta en la Copa Libertadores y para juntar a Tevez con Cardona, Villa y Salvio.

Las teclas que tocó Miguel Angel Russo para volver a conformar un Boca confiable

En Boca están Soldano, Wanchope Abila, Zárate y Walter Bou. ¿Pero si el '9 flexible' termina siendo Tevez? Es lo que probó Russo. Mientras el Apache tenga futbolistas explosivos a los costados con quienes descargar, los cambios de ritmo se repiten. Y teniendo a Cardona y sus pases largos precisos, quizás no necesita bajar tanto para tomar contacto con la pelota. Algo así podría suceder con Messi en la selección. Paredes y De Paul tienen una eficacia en los pases largos que pueden hacerle llegar la pelota al 10 sin que retroceda demasiado.

El rol de Tevez en el gol de Lisandro López a Newell's

Desde la inteligencia de Tevez también está en correrse de las ejecuciones de los córners, dejando la responsabilidad en Cardona o Pol Fernández, y él también va de 9, en una ubicación estratégica entre el arquero y su marca. Así le convirtió a Lanús (2-1) y así también arrastró marcas para el gol de Lisandro López ante Newell's (2-0). En las aceleraciones va siempre a full, pero además sabe cuándo debe generar una infracción para ganar segundos y sacar a Boca del fondo o descomprimir una presión rival. En los contraataques se ve la mejor versión de Tevez, pero no es su única vía de influencia.

¿Y dónde entra Messi en este cuadro? Con 33 años, tres menos que Tevez, también atraviesa un momento en donde el físico ya no le responde como a los 20 (algo más que lógico), y al mismo tiempo está siendo parte de un seleccionado en donde Scaloni está encontrando (hasta ahora) más nombres para determinados puestos fijos que un rendimiento colectivo sustentable. La selección argentina, por ahora, tiene definido con quiénes quiere atacar, pero todavía no resolvió cómo. En esa estructura, Messi mira y observa cómo puede encajar de la mejor manera. Y desde afuera se está atento a analizar cómo se lo puede rodear para que mantenga este envión entusiasta en celeste y blanco, en función de los últimos resultados conseguidos por las Eliminatorias.

Messi es muy valioso desde sus cualidades técnicas individuales, está a la vista. Así como Tevez sufrió con el Mellizo y Alfaro, también Messi sufrió con Sampaoli. Pero quizás, como Tevez, muchas de las respuestas ahora también las tenga él: cómo adaptarse a una estructura que repite nombres, de qué forma complementarse con los Lautaro Martínez, Ocampos, Joaquín Correa, De Paul, Paredes, Tagliafico y Montiel. Y quizás, como Tevez en las diferentes estructuras del Boca 2020, Messi en la selección encuentra un lugar y un rol para potenciarse y potenciar al resto, independientemente del esquema táctico y de quiénes lo rodean.

El gol de Tevez a Gimnasia, con un remate potente