Otras presentaciones desastrosas como la de Tesla: ¿malas para el negocio?

La agitada presentación la semana pasada del Tesla Cybertruck dejó una de las imágenes del año: Elon Musk viendo con estupor cómo se hacían añicos los cristales supuestamente irrompibles de su nuevo modelo de camioneta eléctrica. ¡Y en dos ocasiones!

El vergonzoso momento hizo correr ríos de tinta, llenando la red de memes y de opiniones de “visionarios” que vaticinaban un fracaso absoluto en ventas del innovador vehículo de la compañía estadounidense. Motivos podrían tener para ello, ya que su puesta en escena no fue precisamente la soñada por su CEO.  

Fuente: Tesla
Fuente: Tesla

Sin embargo, el propio Elon Musk se ha encargado de demostrar que un patinazo inicial, por gordo que sea, no tiene por qué ser letal para un proyecto. Por un lado se encargó de repetir la prueba y demostrar (esta vez sí), la resistencia del cristal blindado. Y lo más importante, está compartiendo a través de su cuenta de Twitter el número de reservas que va consiguiendo del espectacular Cybertruck.

Para sorpresa de muchos, inicialmente reveló que ya había 146.000 vehículos reservados. Y al día siguiente 187.000. Y poco después 200.000. La cifra no ha parado de crecer, y seguramente Musk seguirá dando a conocer los avances para dejar claro que su fallida presentación no ha afectado a las ventas. Puede incluso que haya ayudado a que tenga aún más repercusión. ¿Se habría hablado tanto de ello si los cristales nunca se hubieran roto?

El caso del Cybertruck recuerda a lo ocurrido con Bill Gates en 1998, cuando presentó en directo las “maravillosas” funciones de plug&play de Windows 98 y al tratar de conectar un escáner apareció la maligna pantalla azul que evidenciaba que algo había ido muy mal. Nada pudo evitar el bochorno al CEO de Microsoft, pero viendo las ventas del sistema operativo y el crecimiento que tuvo la compañía en esa época, parece que ese fue el principal daño que produjo la fallida presentación.

Pero no todos los fallos en las presentaciones de un producto se saldan sin afectar al negocio. Mercedes, por ejemplo, se vio envuelta en una delicada crisis hace dos décadas cuando lanzó el primer Clase A. Una revista especializada de Suecia probó el modelo y lo sometió a la clásica “prueba del alce” (volantazo para evitar impactar contra este animal). El resultado fue que el coche volcó y su seguridad quedó en entredicho, por lo que la marca tuvo que reaccionar para salvar el descalabro de ventas y acabó implantando el sistema electrónico de estabilidad ESP. 

No menos doloroso fue para Honda el momento en que su icónico robot Asimo se cayó por las escaleras en una demostración de sus capacidades. Corría el año 2006 y los contenidos no circulaban por Internet a la velocidad que lo hacen ahora, pero el vídeo tuvo una gran repercusión y la reputación de la compañía japonesa se vio claramente comprometida. En un fabricante de coches, el impacto que esto puede tener sobre las ventas es crucial para el negocio.

Pero seguramente el caso que más se asemeje a lo ocurrido con el Cybertruck fue lo que le pasó a la compañía Sonim durante la feria CES de Las Vegas en 2010. La empresa quería lanzar al mercado un teléfono indestructible y un reportero de la BBC hizo una prueba de resistencia en directo. El resultado fue el mismo que con las ventanas del vehículo de Tesla: se hizo añicos. Por suerte para la compañía, la propia BBC ha retirado el vídeo y ya no está visible. Sonim sigue vendiendo móviles con un alto grado de resistencia, pero esa mancha es difícil de borrar…

CES 2010
CES 2010

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