El tenista Sam Querrey cuenta cómo y por qué se escapó de Rusia en un jet privado tras dar positivo por Covid-19

LA NACION
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El tenista estadounidense Sam Querrey (actual 56° del ranking ATP; 11° en 2018) fue protagonista, en octubre pasado y tras dar positivo de Covid-19 cuando estaba por competir en Rusia, de una acción más vinculada a una película de James Bond que a un hecho deportivo. El jugador recibió instrucciones para permanecer (junto con su esposa y su hijo de siete meses) en cuarentena por 14 días en un hotel en San Petersburgo, pero luego le dijeron que la familia iba a ser visitada por un médico y si se les detectaban síntomas, podrían verse obligados a ser hospitalizados. Querrey contrató un vuelo privado y, sin que nadie supiera los planes de la familia, dejaron el hotel de madrugada y salieron del país, rompiendo el protocolo sanitario. Tres meses después del hecho, el jugador explicó por qué se comportó de esa manera.

En San Petersburgo, ciudad a la que arribó para competir en el ATP, se sometió a varios hisopados. Después de que el primer test diera negativo, el segundo fue positivo. "Recibí una llamada de la mujer que organizaba las pruebas de Covid. 'Oye, tú y tu esposa dieron positivo, ¿puedes bajar y hacerte otra prueba para asegurarte de que sea positivo?' No hay problema. Bajamos las escaleras, hacemos otra prueba y volvemos a la habitación. Ella vuelve a llamar un par de horas después. 'Oigan, ustedes dieron positivo. Por favor, permanezca en la habitación. Alguien se va a acercar a ti'", fue el inicio del relato de Querrey, en la web de Sports Illustrated. Y prosiguió: "Sé que ese es el riesgo y las reglas, y no tuvimos ningún problema. Un representante de ATP se acercó. 'Asegúrese de que se queden en la habitación, ordene el servicio de habitaciones. ¿Necesitan algo?'. Nos ponemos en cuarentena durante dos días, tenemos servicio a la habitación, traen cajas de comida, colocan sábanas nuevas afuera de la puerta, no parece un gran problema...".

Pero, según Querrey, ganador de diez títulos ATP, todo se alteró. "Dos días después, alrededor de las 8 pm, recibí una llamada de uno de los supervisores de ATP. 'Ya no pueden quedarse en el hotel. Y dos médicos irán a su habitación, uno para usted y su esposa, y un pediatra para su bebé. Y ellos van a determinar si tienen síntomas o no, y si los tienen, los tres irán al hospital por un mínimo de dos semanas'. Tenía esto en el altavoz, así que mi esposa comienza a entrar en pánico. Obviamente no estoy contento con eso, porque nos sentimos seguros en el hotel del torneo. Ahora, ¿vienen dos médicos al azar? ¿Quiénes son? No tengo idea de con quién están, en qué hospital están, qué está pasando. Y no pude obtener ninguna respuesta. Nuestro hijo tiene siete meses en ese momento, le están saliendo los dientes y tiene un poco de fiebre. Entonces no sabía si los médicos determinarían que tenía fiebre, es sintomático. '¿Van a llevar solo al bebé a un hospital diferente al nuestro?' Y nadie respondió a estas preguntas. Nadie pudo decir: 'Oh, seguro que estarán juntos', ni nada por el estilo", describió el tenista nacido en San Francisco hace 33 años.

Querrey aseguró sentirse "muy incómodo" y que, siendo las 10 de la noche, le dijo al supervisor del tour que no permitiría que los médicos entraran en la habitación a esa hora, el bebé dormía y ellos no tenían síntomas. Entonces, se comunicó con su agente, John Tobias, y le explicó: "Nos sentimos muy vulnerables. Estamos en manos de estos médicos rusos, ¿y ellos determinarán si vamos o no a un hospital en Rusia durante dos semanas?".

"Tuve que tomar una decisión entre las 10 pm y las 10 am del día siguiente. Tenía a mi esposa allí y a mi bebé, y como una decisión humana, pensé: 'Oye, no me siento cómodo con esto'. Así que elegimos alquilar un avión y partir", reconoció Querrey, con 16 series de Copa Davis jugadas. ¿Cómo siguió la historia? "Me comuniqué con un corredor de aviones y le dije: '¿Puedo tomar un avión en unas nueve horas con salida de San Petersburgo a Londres?' Lo contraté. Y salimos del hotel temprano en la mañana para que no nos vieran, fuimos directamente a la terminal del jet privado en San Petersburgo y volamos a Londres". El vuelo, según el tenista, le costó alrededor de US$ 40.000 y, una vez en Londres, estuvieron alojados durante dos semanas en un Airbnb. "Sentí que como padre y esposo tenía que hacer lo que sentía que era correcto. No estaba dispuesto a dejar que nuestra familia fuera al hospital por un mínimo de dos semanas donde estábamos".

Querrey desmintió la versión que indicó que las autoridades del torneo de San Petersburgo les habían ofrecido "un departamento de lujo" para pasar la cuarentena y, además, aclaró que viajó a Rusia con su familia porque la gira total era de siete u ocho semanas y no quería dejar sola a su esposa con el bebé.

Hace algunos días, la ATP se refirió a la investigación sobre el caso de Querrey, "tras una violación del protocolo COVID-19 en el St. Petersburg Open 2020". La entidad concluyó que "la conducta" del tenista "era contraria a la integridad del juego según la disposición de Ofensa Mayor del Jugador en el Código de Conducta de la ATP" y, como resultado, se emitió una multa de 20.000 dólares. Pero "teniendo en cuenta la buena reputación" de Querrey y otros factores atenuantes, "la multa se suspende y se levantará sujeto a que Querrey no cometa más violaciones de los protocolos de salud y seguridad relacionados con el COVID-19 durante un período de prueba de seis meses".

Sin dudas, la historia tiene tanta comidilla que bien podría convertirse en un documental y llegar a las pantallas de TV.