"Tengo que pasar estas Navidades con mi madre. El año que viene ya no me reconocerá". La durísima historia oculta de tantas familias.

Carme Chaparro
·2  min de lectura

Esta Nochebuena hay personas que no podrán cenar con sus padres porque han muerto estos meses de pandemia. Quizá ni pudieron despedirse de ellos.

Otras han elegido no hacerlo, para protegerles. Tratar de que sobrevivan hasta la vacuna.

Pero otras personas saben que si no les ven ahora ya no podrán hacerlo nunca más.

La madre de mi amiga A. tiene Alzheimer. Viven a cientos de kilómetros la una de la otra. Irá a verla. ¿Qué otra cosa puede hacer?

Mi madre se está yendo. Un poco cada día. Y no puedo esperar. A veces ya casi ni me conoce mi voz por teléfono. ¿Quién dices que eres?, me pregunta. Si sobrevive hasta las próximas Navidades, ya no me reconocerá.

Ésta es la última oportunidad que tengo de tener una madre. Porque si espero a la vacuna será ya demasiado tarde. El Alzheimer avanza muy rápido ya. En pocos meses ella se quedará sin mí y yo me quedaré sin ella. La tendré, sí, pero ya no será mi madre. Porque no recordará que es mi madre.

Por eso necesito que me reconozca una última vez, que sepa que tiene una hija, que sepa cómo me llamo o dónde vivo, pero sobre todo que la quiero mucho. Necesito sentir cómo pronuncia mi nombre una última vez y cómo me mira y sabe quién soy. Necesito tener un último recuerdo juntas de todo lo que hemos sido hasta ahora. Compartir una última tarde en la que podamos contarnos cosas de cuando yo era pequeña, o de aquellas vacaciones tan bonitas en la playa, o de los paseos que dábamos, o los secretos que nos contábamos. Todo eso está desapareciendo de la cabeza de mi madre, y yo necesito sentirlo una vez más.

También necesito que reconozca a su nieta una última vez, quiero que mi hija tenga un último recuerdo de su abuela llamándola por su nombre.

Porque yo me estoy quedando sin madre. Y mi hija sin abuela.

Y si no vamos a verla estas Navidades, dime, ¿qué me queda? ¿Resignarme a no tener madre nunca más?

Y vosotros, ¿qué haríais en su lugar?