La víctima más global del chavismo: qué fue de las telenovelas venezolanas

Pasan los años, pero las telenovelas siguen teniendo éxito en la televisión. Si hace más de una década fue la colombiana Pasión de gavilanes la que tuvo pegada a los espectadores a la pantalla, ahora el nuevo fenómeno global es la turca Erkenci Kus (Pájaro soñador).

Además de Colombia o Turquía, Brasil, México o Argentina también son grandes productores de novelas. Una relación de la que en los últimos años se ha caído un país que tradicionalmente ha sido uno de los más importantes en este género: Venezuela.

Nicolás Maduro, presidente de Venezuela. EFE/Rayner Pena/Archivo
Nicolás Maduro, presidente de Venezuela. EFE/Rayner Pena/Archivo

Atrás queda esa edad de oro de los culebrones que tuvo su auge en los años 80 y 90 y que no solo eran consumidos por la población local, sino que eran exportados a todo el mundo. Pero tras la llegada al poder de Hugo Chávez, la industria terminó prácticamente desmantelada. Hoy apenas quedan unos pequeños rescoldos de lo que llegó a ser, tal y como cuenta BBC Mundo.

Corría el año 2006 y el líder bolivariano anunció que no se iba a renovar la concesión de Radio Caracas Televisión (RCTV), la gran productora nacional de culebrones, para que pudiera seguir emitiendo en abierto. El motivo fue que la cadena había sido muy crítica con el chavismo y el presidente aseguró que estaba al servicio del golpismo.

Otro de los motivos de peso tenía que ver con las temáticas. Los culebrones idealizaban el lujo, el consumo y una serie de clichés clasistas contra los que el régimen intentaba luchar.

Grandes éxitos como Cristal o La dama de rosa pasaron al olvido y tocó empezar de nuevo. Algo que no ha sido nada sencillo en Venezuela, un país que vive una compleja situación política y social desde hace años. Con la pujanza de plataformas globales como Netflix o HBO, es difícil vender productos pequeños y de bajo presupuesto, por lo que la industria intenta sobrevivir como puede.

Piel Salvaje, una de las últimas telenovelas de RCTV. (AP Photo/Ariana Cubillos)
Piel Salvaje, una de las últimas telenovelas de RCTV. (AP Photo/Ariana Cubillos)

Desde 2014 la apuesta es hacer 60 o 70 capítulos más cortos y que se puedan dividir en temporadas, no como antes que se llegaban a hacer hasta 200. Las dificultades aún así son persistentes en el contexto actual.

Los cortes de electricidad, cierres de calles o fallos en las comunicaciones son rutina diaria en el país. Además, el régimen chavista no permite apenas grabar en exteriores y los presupuestos son muy ajustados, por lo que las novelas venezolanas se enfrentan no solo a sus propias limitaciones, sino también a una feroz competencia externa, con muchos más recursos.

Actualmente RCTV apenas realiza una producción al año y solo cuenta con 130 empleados, pese a que llegó a tener más de 3.000. Una situación que también la notan los intérpretes, que han visto reducido su caché de una manera notable.

Así pues la industria va sobreviviendo, aunque nadie es capaz de pronosticar por cuánto tiempo lo hará. El futuro se presenta muy dudoso.

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