Tan falso como sus pestañas. Así fue el paseo que hicieron Belinda y Galilea por la Ciudad de México

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Captura de Video Youtube vía Latin_us

Galilea Montijo realizó una entrevista que pretendía ser diferente. Se trataba de acompañar a la cantante Belinda a su ensayo del musical Hoy no me puedo levantar en el trasporte colectivo, en los conocidos y populares “peseros” o “micros”, y en el trayecto platicar de sus planes.

Y las dos pusieron voluntad en este ejercicio periodístico, que es parte de lo que intenta realizar el portal Latinus, donde Montijo participa junto a Brozo, Bárbara del Regil, Luis García y Carlos Loret de Mola.

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¿Por qué fue un ejercicio fallido?

El recurso de sacar a los personajes para hacer una entrevista a lugares un poco fuera de lo común es algo que a la gente le resulta cool; por ejemplo, ver a Barack Obama en un restaurante popular de Vietnam entrevistado por Anthony Bourdain fue algo interesante de ver. La clave: simple y sencillamente que no lo hacían pasar por su realidad, es decir, Obama nunca hubiese ido a ese lugar de no ser por la entrevista y lo ves conviviendo con los curiosos que reunieron a la salida del restaurante, porque era algo insólito.

Ahora, ver a Belinda en un mercado popular de la Ciudad de México con una bolsa de mandado, sí de esas que usan la señoras que van a diario, fingiendo que estaba ahí comprando su jengibre para la tos y que Galilea pasó casualmente por ahí, es absurdo.

La culpa no es de ellas, simplemente está mal planteado y peor realizado. Sí me hubiese gustado verlas en un mercado regateando e involucrarse con la gente de ahí, subirse a un “pesero” sin que fuera solo un set de grabación y ver la reacción de los pasajeros y de ellas ante una situación desconocida, pues Belinda aceptó que era su primera vez en ese medio de transporte.

Pero no, lo que vimos fue algo elaborado y acomodado para la ocasión. Lo que lograron fue trasladar el foro a la calle.

Muy refrescante hubiese sido verlas convivir en la calle, con la ciudad y su gente, lo cual no pasó y por ello parece acartonado; incluso, cuando en el colmo del cliché chilango pasan por un puesto callejero y la conductora le ofrece una “garnacha”, la cantante acepta acompañarla con una quesadilla, lo cual suponemos también era su primera vez.



Y la gente se molestó...

Y sí, la reacción de la gente al ver la entrevista en Instagram fue la de llamarla “falsa” y con toda la razón. Era un montaje que además en algunos puntos parecía, sin querer, que se estaba mofando de los millones que a diario tienen que hacer lo que ellas “intentaron”, pero con peligros reales, que padecen transporte ineficiente y que comen lo que pueden porque, además, es para lo que alcanza.

De igual forma el camino a pie rumbo al teatro no aportó nada, pues si te vas a mezclar con la gente, te tienes que mezclar con la gente no con extras, por ello algunos otros en las redes lo calificaron de ridiculez, porque era notorio que lo que intentaron pasar como realidad era como el set de una película.



Aunque para ser justos, también algunos en las redes reconocieron la simpatía de Belinda y le aconsejaban que tuviera un programa por su cuenta donde cantara con otros famosos.

La enseñanza que nos deja esto: hay que perderle el respeto a nuestras figuras, son famosos no intocables, y aprender a ser arriesgados. Como lo fue programa que mencionamos arriba, Parts Unkown, con la ahora leyenda, Anthony Bourdain, donde se notaban horas de planeación y creatividad pero sin las acartonadas actuaciones con las que se ‘lucieron’ Gali y Belinda en esta ocasión.


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