Tras ser desahuciada en Inglaterra, una niña de cinco años logra respirar por sí misma en Italia

El caso de Tafida Raqeeb ha acaparado multitud de titulares tanto en la prensa británica, país del que procede, como en Italia, el que se ha convertido en su país de acogida y donde sus padres han visto cierta luz al final del túnel. 70 días después de su traslado del Reino Unido, donde los médicos querían retirarle el soporte vital que le mantenía con vida, la niña ha comenzado a respirar por sí misma cortos periodos de tiempo.

Los médicos de Londres querían desconectarla pero el tribunal autorizó su traslado a Italia como pedían los padres. (Foto: Getty Images)
Los médicos de Londres querían desconectarla pero el tribunal autorizó su traslado a Italia como pedían los padres. (Foto: Getty Images)

Tafida sufre un daño cerebral irreversible que, entre otras cosas, implica la necesidad de una máquina para poder respirar y mantenerse con vida. Su estado y su diagnóstico llevaron a los médicos que le atendían en el Royal Hospital de Londres a decidir que lo mejor para ella era retirarle el soporte vital y dejarla ir.

Una opinión que los padres no compartían y que les llevó a un proceso judicial en el que el Alto Tribunal de Londres acabó por autorizar hace unos meses el traslado de la niña a un hospital de Génova, donde estaban dispuestos a acogerla y continuar su tratamiento. Con el apoyo social de 275.000 personas que firmaron la petición promovida por Derecho a Vivir y su plataforma internacional CitizenGO, los padres de Tafida se llevaron a su hija a Italia en un vuelo especial.

El pasado 15 de octubre ingresaron en el Hospital Gaslini de Génova. Casi tres meses después, el 8 de enero, abandonaba la Unidad de Cuidados Intensivos y lograba respirar sin la ayuda de ninguna máquina. Eso sí, de momento, solo intervalos de tiempo no muy largos.

Su madre, Shelina Bergum, ha explicado en declaraciones recogidas por ABC que “ya no tiene ningún tubo en su nariz y siempre está abriendo sus ojos. En la unidad de rehabilitación tiene una habitación grande. Cuenta equipos de fisioterapia y hay una piscina de hidroterapia en la unidad. Su recuperación, básicamente, comienza hoy, con todas estas cosas que no podía hacer antes”.

Sobre el avance conseguido, sus repercusiones y la decisión tomada por los médicos británicos se ha pronunciado Andrea Moscatelli, director del área de cuidados intensivos neonatales del hospital genovés. En una entrevista concedida a La Repubblica ha querido dejar claro que no se puedehablar en términos absolutos de un pronóstico incorrecto” por parte de sus colegas en Londres y que “en este caso, nuestro plan de atención fue el más correcto para la niña”.

Moscatelli ha insistido en sus respuestas en no señalar ni criticar la decisión anterior asegurando que para el tratamiento que han aplicado se realizó “una evaluación que también involucró a los médicos británicos. No es una batalla entre diferentes sistemas, sino una integración entre ellos. Y fue entendido por el juez”.

En cuanto a lo que supone este avance en el estado de la niña, ha explicado que lo que se ha conseguido es “simplificar tus tratamientos” y que el objetivo es “hacerlos más tolerables y cómodos”.

Lo que no se puede hacer a día de hoy y tratándose de un daño neurológico grave es un pronóstico y explica que es “extremadamente difícil entender cuál es su grado de participación en el medio ambiente. No ha mostrado signos que puedan definir de manera inequívoca un estado de conciencia y es por eso que hemos tratado de ganar tiempo”.

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