Susto: le dio una palmada a un caballo de polo y terminó dormido de una patada al mentón

LA NACION
lanacion.com

Todo estaba tranquilo en el Tortugas Country Club. En la cancha N° 5 se iba a disputar un partido de polo del torneo por la Copa Andrés Gazzotti y Oscar Seltzer, que cumplía 55 años ese mismo día (ayer lunes), sostenía de las riendas al caballo que le sería asignado a uno de los referís del partido. Mientras, observaba cómo su hijo Matías, que lo ayuda con las tareas en cada partido que se desarrolla en el club, venía caminando y hablando con Julio Bensadón, el otro referí designado para el encuentro en cuestión. De pronto, lo imprevisto.

Cuando pasaba por detrás del animal, Matías le dio una palmada. El caballo, usualmente "manso", según contó un empleado de Tortugas, respondió con una coz (patada de los equinos) en una fracción de segundo. La pata izquierda golpeó el mentón y la frente del muchacho, cerca de un ojo, y lo noqueó, como se aprecia en la filmación hecha por el domo de seguridad. Una reacción típica de un equino asustado o enojado. Da la impresión de que se trató más bien de lo primero, porque Matías apareció por detrás, quizá fuera de su rango de vista.

Pasaron 22 segundos hasta que Matías dio un signo vital (movió el brazo izquierdo), 55s hasta que llegó la ambulancia que estaba allí por el partido (es obligatorio por razones de seguridad), y otros 10s hasta que empezó a evaluarlo el médico. Después de que se le colocara un collar de Filadelfia, otra ambulancia lo llevó a la clínica Los Arcos, ubicada a unos 30 kilómetros de allí, donde pueden atenderse los empleados de Tortugas.

Afortunadamente, dentro del percance, Matías estaba demasiado cerca como para que la patada llegara plena a su rostro. La extremidad izquierda del caballo le pegó con el garrón (parte trasera), no con el casco y la herradura, con las suficientes fuerza y rapidez como para dormirlo brevemente pero no para dañarlo seriamente. El joven ni siquiera sangró. Le hicieron los estudios de ocasión, con mayor atención en la zona cervical, y se dio una suerte de milagro: no había lesión alguna. Ni ósea, ni ligamentaria, ni nerviosa... De ningún tipo. A tal punto que tras las 24 horas de observación, Matías Seltzer, de 21 años, fue dado de alta.

Su padre fue a buscarlo a la clínica. Ya mucho más tranquilo después de un cumpleaños bastante atípico.

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