Supera su peor momento

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CIUDAD DE MÉXICO, noviembre 18 (EL UNIVERSAL).- La realidad es que, en dos años con Gerardo Martino como director técnico, no se había visto a la Selección Mexicana jugar tan mal como ante Japón durante los primeros 45 minutos.

Jugadores lentos, sin intensidad, sin idea, sin armas para luchar y sacudirse tal dominio que sufrían.

Pero se puede decir que hay entrenador. Gerardo Martino ajustó y, lo que se preveía como un desastre, al final fue una victoria brillante, 2-0 sobre los nipones, con la que el Tricolor cerró el complicadísimo 2020, con todo y Covid-19.

Triunfo justo, porque se sufrió, pero se supo recomponer y —al final— gozar con los goles de Raúl Jiménez e Hirving Lozano, además del soporte que dio Guillermo Ochoa con una gran actuación en los 45 minutos iniciales, al atajar todo lo que le llegó; eso dejó al equipo con vida, lo mantuvo en el juego a pesar del "baile" propiciado por los asiáticos.

El Tata, sin tantos adornos y sin ciencia de por medio, sacó el colmillo en el segundo tiempo. Los juegos se ganan en la media cancha, para rematarlos en el área. Por eso, metió a Edson Álvarez para que ayudara a Luis Romo y adelante los matones hicieron lo que faltaba. Primero Jiménez, a servicio de Orbelín Pineda, y después Lozano, a pase de Henry Martín. Todo, bajo la espesa niebla austriaca.

Así terminó 2020 para la Selección Nacional, que ahora deberá pensar en 2021, ya con varias competencias oficiales encima. Redacción

* A DESTACAR

Raúl Jiménez. Delantero. México. El atacante estuvo muy participativo, tanto dentro como fuera del área, y coronó su juego con una gran definición.

1 Gol

2 Disparos

64 Minutos disputados

Orbelín Pineda. Volante. México. El volante intentó, desde la primera parte, encontrar claridad, lo que tuvo en el segundo tiempo con una gran asistencia.

1 Asistencia

67 % Pases acertados

64 Minutos disputados