Super Bowl: un show de color en la gran final entre Kansas City Chiefs y Tampa Bay Buccaneers

LA NACION
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A despecho del impacto que marcó la pandemia del Covid-19 en los Estados Unidos, el Super Bowl LV de la NFL volvió a ser una fiesta de colorido y emociones. El gran evento del deporte estadounidense comenzó a disputarse en la noche del domingo, con una gran final a cargo de Tampa Bay Buccaneers y Kansas City Chiefs, el vigente campeón, en el estadio Raymond James en Tampa, Florida. Un duelo particular y muy esperado por diversos motivos.

Por un lado, se trata la definición con menor asistencia de la historia: hay únicamente 22.000 espectadores y un total de 25.000 asistentes, incluido el personal que trabaja en el espectáculo. ¿Las tribunas se ven repletas a través de la televisión? Un truco acertado de los organizadores, que ocuparon miles de butacas con hinchas de cartón, tal como se había visto en algunos partidos de ligas de fútbol europeo.

Cada espectador recibió un paquete individual de prevención con mascarillas, gel desinfectante y una guía con todos los protocolos de cumplimiento obligatorio. El Raymond James Stadium sólo tiene un tercio de su capacidad disponible, y 7.500 de los 22.000 asistentes son empleados del sistema de salud estadounidense que ya han recibido la vacuna contra el coronavirus. Se prevé que al menos 100 millones de espectadores sigan el partido por la televisión en los Estados Unidos.

Otro foco: Tampa Bay es el primer equipo que juega un Super Bowl como local y tiene como gran estrella al veterano mariscal de campo Tom Brady, en su décima participación en la final, un récord histórico para la NFL, pero la primera con los Buccaneers, ya que las anteriores las disputó con New England Patriots.

Del otro lado, Kansas City Chiefs es liderado por Patrick Mahomes, que a los 25 años está llamado a hacer historia en la NFL. El joven ya ha recibido los premios al Jugador Más Valioso (MVP) de la temporada en 2018 y del Super Bowl que los Chiefs le ganaron a los San Francisco 49ers el año pasado. Esta temporada, convertido ya en el nuevo rostro de la NFL, el texano ha sabido aguantar la presión hasta llegar a ser el mariscal de campo más joven en alcanzar la final en dos campañas consecutivas.

Otra de las novedades para este año: Sarah Thomas se convirtió en la primera mujer en arbitrar un Super Bowl.

El show del entretiempo

Tras el show de Shakira y Jennifer Lopez en 2020, la NFL apostó para este año con uno de los artistas más destacados del momento: The Weeknd. Y aunque la liga dota a los artistas con una cifra que oscila entre los 500 mil y el millón de dólares, el reconocido cantante canadiense decidió añadir siete millones de su bolsillo para generar una "experiencia cinematográfica" en los poco menos de 15 minutos que tendrá en el escenario en el show del entretiempo.

Con intención de "hacer que el show del descanso sea lo que ha visionado en su cabeza", The Weeknd apostó fuerte con su dinero. "Estamos realmente enfocados en conectar con los fans que estén en casa y hacer de las actuaciones una experiencia cinemática. Y todo ello lo queremos hacer en la Super Bowl", contó Abel Makkonen Tesfaye, consciente de que en directo tan solo contará con un tercio de la capacidad del aforo. Cabe recordar que los artistas no cobran por la actuación, pero la exposición es tan alta que se traduce en un aumento en sus ventas de discos que oscila entre 60% y 90% durante varias semanas tras la emisión.