Super Bowl 2021: Tom Brady le dio un título histórico a Tampa Bay Buccaneers, el séptimo de su cosecha

Alejo Miranda
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La leyenda de Tom Brady se agigantó aún más cuando guió a Tampa Bay Buccaneers al título del Super Bowl LV. A los 43 años, ya con el rótulo indiscutible de mejor jugador de la historia de la NFL, en su primer año con el nuevo equipo logró lo que nadie imaginaba al principio de la temporada. En la gran final derrotó por 31-9 al campeón defensor Kansas City Chiefs y puso en compás de espera el pase del testimonio a Patrick Mahomes, el fantástico quarterback rival llamado a ser su sucesor.

Al final primó la defensa de los Bucs, que así alcanzaron el trofeo Vince Lombardi por segunda vez en la historia, luego del éxito de 2003, recordado por tener al pateador argentino Martín Gramatica como protagonista. Brady se lució con 201 yardas, tres pases de touchdown, ninguna intercepción y una clínica conducción. Bien merecido tuvo el premio al MVP; por quinta vez recibió el trofeo al jugador más valioso del Super Bowl.

Tom Brady le dio un título histórico a Tampa Bay BuccaneersSuper Bowl 2021: Tom Brady le dio un título histórico a Tampa Bay Buccaneers, el séptimo de su cosecha

Para Brady se trató de su séptimo título (los que lo siguen tienen cuatro), el primero tras dejar a fines de la temporada pasada los New England Patriots, equipo al que lideró hasta convertirlo en una dinastía. Este año, sin Brady, ni siquiera alcanzó los playoffs. Bruce Arians, al frente de Tampa Bay, sumó otro logro: se convirtió en el entrenador más veterano en gana el Super Bowl, con 68 años y 127 días.

Por primera vez un equipo era local en un Super Bowl. El Raymond James Stadium de Tampa Bay había sido apuntado como sede en 2017. Los Bucs, no obstante, no habían llegado a los playoffs desde 2007. Y sin embargo, la llegada de Brady avivó las expectativas, que se fueron alimentando a través de la temporada. Con el mejor quarterback de todos los tiempos llegaron sus ex compañeros en New England Patriots Rob Gronkowski (ala cerrada), que volvió de un retiro de dos años, y el polémico receptor Antonio Brown, quien acarreaba una suspensión de ocho partidos, además del corredor Leonard Fournette, que llegó como agente libre.

Kansas City era el favorito, por ser el campeón defensor, tener el mejor récord de la temporada regular y por contar con el mejor jugador más determinante de los últimos tres años, el joven Mahomes (26 años), conductor de una ofensiva temible. Difícil apostar en contra de Brady, no obstante. El veterano encontró nueva vida en Tampa Bay, un equipo con una gran defensiva y armas en ataque con las que no contaba en New England.

Tampa Bay dominó con la defensa, anuló a Tyreek Hill y Travis Kelce, y aprovechó los errores de los defensivos profundos de Kansas City, que se excedieron en infracciones y le regalaron oportunidades a Tom Brady. La leyenda se los hizo pagar combinándose con sus ex compañeros de New England Gronkowski (dos touchdowns) y Brown (uno), y así se fue al descanso largo en ventaja de 21-6.

En el tercer cuarto, la pesadilla de Mahomes se oscureció todavía más. Fournette anotó un touchdown terrestre demasiado fácil y luego la defensa de los Bucs siguió haciendo de las suyas al interceptar a la joven estrella, lo que derivó en un gol de campo: 31-9 para el contendiente con 15 minutos por jugar.

Mahomes hizo algunos pases de magia al inicio del cuarto, pero no alcanzó. Con el correr de los minutos, la defensa de los Bucs se hizo cada vez más dominante y no dejó resquicio para la reacción. Festejó Tampa Bay. Tom Brady siguió tomando altura. No hay límites para la grandeza.

Paradójicamente, la fiesta fue a medias, ya que el estadio con capacidad para 65.850 espectadores tuvo sólo 25.000 asientos habilitados. De los asistentes, 7500 eran trabajadores de la salud que llegaron de todo el país, invitados por la NFL con todos los gastos pagos. Así y todo, los ruidosos fanáticos de Tampa Bay se hicieron sentir y le pusieron color a las tribunas con sus disfraces de piratas.

Las luchas contra el coronavirus, la discriminación racial y las desigualdades también marcaron todo el show que es tan constitutivo del Super Bowl como el partido mismo. En las pantallas gigantes del Raymond James Stadium de pronto aparecieron el presidente Joe Biden y la primera dama Jill Biden, quienes resaltaron la labor de los trabajadores de la salud. H.E.R. cantó America the Beautiful y luego el músico country Eric Church y la cantante negra de R&B Jazmine Sullivan ofrecieron una interpretación bastante particular del Star-Spangled Banner; dos personalidades y estilos muy disímiles que se combinaron para representar la unidad. Un trío de bombarderos B-1, B-2 y B-52 coronaron el himno con un estruendo.

Incluso los avisos comerciales, también un gran foco de atención en la cultura norteamericana del Super Bowl, estuvieron signados por la pandemia con historias de vida y mensajes que instaban a la población a cuidarse.

Otro momento muy emotivo sobrevino cuando la poeta negra de 22 años Amanda Gorman recitó un poema en el que honró a tres personas por su trabajo en la pandemia. Una de las nombradas, Suzie Dorner, enfermera del Tampa General Hospital, fue la encargada de realizar el lanzamiento de la moneda para el sorteo.

El entretiempo estuvo a cargo de The Weekend y una larga colección de hits. Según reportes, habría puesto 7 millones de dólares de su bolsillo para la impactante escenografía.