Suárez Navarro: "Pensé que tenía COVID-19, pero era cáncer"

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FOTO DE ARCHIVO: Wimbledon 2019

Cuando el verano pasado la jugadora española Carla Suárez Navarro sintió dolores de estómago y náuseas, sospechó que se trataba de COVID-19.

Sin embargo, tras las pruebas, la noticia fue mucho peor de lo que podía imaginar, ya que se le diagnosticó un linfoma de Hodgkin, un tipo de cáncer para el cual necesitaría de meses de quimioterapia.

La exnúmero seis del mundo, conocida por tener uno de los mejores reveses del tenis, ya había decidido a principios de año retirarse, pero no era así como quería despedirse.

Unos meses después de aquella angustiosa noticia de septiembre, se ha recuperado satisfactoriamente y tiene como objetivo despedirse del deporte en los Juegos Olímpicos de Tokio, retrasados a este año por la pandemia.

Suárez Navarro completó su quimioterapia en enero.

En una entrevista concedida a la serie Players' Voice de Eurosport con motivo del Día Mundial contra el Cáncer, la jugadora de 32 años recordó los acontecimientos que condujeron a su diagnóstico: "Me hice una prueba de PCR para comprobar si tenía coronavirus, que resultó negativa, y luego fui al médico porque tenía dolores de estómago".

"Seguí sintiéndome mal, así que fuimos a ver a más médicos hasta que uno de ellos habló de la posibilidad de un linfoma, pero tuvimos que esperar a los resultados. Me hicieron pruebas y biopsias por todo el cuerpo hasta que finalmente me dieron la mala noticia".

Su reacción inicial fue querer saber cómo podría recuperarse.

"La verdad es que no sé lo que pensé", dijo. "No me pregunté nada sobre la enfermedad, ni por qué la tenía, ni qué pasaba, solo quería saber qué tenía que hacer para recuperarme".

Suárez Navarro, que jugó por última vez en Doha en febrero de 2020, dijo que la fortaleza mental que siempre ha exhibido en la pista le ayudó a afrontar los difíciles meses de tratamiento.

"No sabía cómo reaccionaría mi cuerpo ante una situación nueva y sin precedentes como ésta, así que ha habido días que me han parecido físicamente muy duros, pero mentalmente lo he llevado muy bien", dijo.

"El tenis es un deporte individual y estamos acostumbrados a afrontar solos la recuperación".

Las restricciones por la COVID-19 le impidieron reunirse con grupos de amigos, pero pudo jugar al tenis, además de disfrutar de las comidas de su hermano y de torneos familiares de ajedrez.

"También he leído mucho y he pintado mandalas, es algo que me ha ayudado a pasar el tiempo", afirma.

La española admite que no echa de menos el desfase horario asociado a los viajes al Open de Australia, pero sí a sus amigos del circuito y la competición.

Su plan es despedirse en los Juegos Olímpicos de Tokio, aunque sabe que primero debe entrar en el equipo.

"Así que, si todo va bien, espero poder despedirme como quiero", dijo.

"No depende de mí y dependerá de la clasificación; para los individuales sólo puede haber cuatro jugadoras en el cuadro, así que si Garbiñe (Muguruza), Paula (Badosa), Sara (Sorribes) y Aliona (Bolsova) lo hacen bien en este inicio de temporada, me quedaré fuera.

"Sin embargo, espero que si Garbiñe tiene un buen ranking en dobles, podamos jugar juntas".

(Información de Martyn Herman; editado por Toby Davis; traducido por Tomás Cobos)