Steve Kerr sacrifica el éxito por culpa de un dolor insoportable

Steve Kerr se aparta de los playoffs por problemas de espalda. Foto: Getty Images

Steve Kerr es uno de los entrenadores más afables y correctos de la NBA. Solamente los que le conocen de verdad han sabido el dolor con el que ha estado conviviendo durante dos años en los que ha compaginado éxitos con Golden State Warriors y los efectos de una operación de espalda fallida en 2015. Su educación y su saber estar escondieron la realidad de su padecimiento: náuseas, dolores de cabeza y otros síntomas producidos por un escape de fluido espinal.

Es por esa razón por la que ahora no ha tenido más remedio que apartarse del equipo. El sufrimiento es cada vez más intenso y el ajetreo de los viajes no es el ritmo de vida adecuado para su condición.

Sólo los que le conocen de verdad lo veían venir, porque su gesto es siempre el de la simpatía y la sonrisa, gane o pierda, le guste o no la pregunta de los reporteros o se le lesione o no un jugador. Sabe contenerse, algo que probablemente aprendió cuando su padre fue asesinado en un atentado cuando era profesor en Beirut, Líbano. Si hay un experto en llevar la procesión por dentro, ese es Kerr.Por segunda vez en su carrera, el coach estará obligado a dejar sus funciones durante un periodo de tiempo indeterminado. La primera vez fue durante la temporada pasada, cuando no pudo sentarse en el banquillo por 43 partidos en los que Luke Walton, el ahora entrenador de Los Angeles Lakers logró el mejor comienzo de la historia de la NBA. Ahora, será Mike Brown quien se encargue de agarrar las riendas del equipo.

Se trata del tercer coach de estos playoffs con más experiencia después de Gregg Popovich y Doc Rivers, sin embargo, el talento es tan elevado en unos Warriors que ya saben jugar con y sin Kevin Durant, que el éxito de quien dirija el equipo a estas alturas está casi garantizado. Los californianos pasaron a la segunda ronda tras superar a Portland Trail Blazers en cuatro juegos.

Steph Curry está mostrando un nivel abrumador desde el perímetro, Draymond Green sigue siendo candidato a Jugador Defensivo del Año y el conjunto sigue encaminado a llegar a sus terceras Finales consecutivas.Kerr seguirá acudiendo a algunas prácticas y formará parte de las sesiones de vídeo, pero no podrá manejar los hilos durante los partidos hasta que no se encuentre mejor. Por ahora, el coach está a expensas de lo que digan los médicos y su futuro está más en el aire que nunca. El miedo a que sus problemas de espalda se conviertan en algo crónico existe y eso significaría el adiós del entrenador en un momento muy poco oportuno de su carrera.

Quién desea echarse a un lado como director de una de las orquestas más talentosas de la NBA, después de ganar cinco anillos como jugador y un título durante su año de debut como coach después de aprender de Popovich, Phil Jackson y otras figuras de renombre en la profesión.

Hasta eso lo asumiría Kerr con buena cara, porque el dolor va por dentro, la calma, por fuera.

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