Los Springboks concluyen su gira triunfal por una Sudáfrica eufórica

Agencia EFE

Johannesburgo, 11 nov (EFE).- La selección de rugby de Sudáfrica, más conocida como los Springboks, concluyó hoy en Ciudad del Cabo (suroeste) la gira triunfal que les llevó por las principales ciudades del país en los últimos días para celebrar en desfiles multitudinarios la reciente victoria en el Mundial de Japón.

Subidos a un autobús descubierto, los Springboks recorrieron las principales calles de la turística localidad costera -la segunda urbe más poblada del país, detrás de Johannesburgo- y saludaron a los miles de sudafricanos que se repartieron a lo largo del recorrido para vitorearles, vestidos de verde y oro y empuñando banderas "arco iris" de Sudáfrica.

La gira triunfal del equipo había comenzado el pasado jueves en Johannesburgo y Pretoria y, desde entonces, los Springboks habían estado recibiendo diariamente baños de masas en diferentes ciudades, con similares niveles de euforia.

"La última semana probablemente ha sido la mejor de mi vida y hablo en nombre de mis compañeros y de la directiva cuando digo que el apoyo que hemos recibido no ha sido más que excepcional e increíble", señaló Siya Kolisi, el querido capitán del equipo que el pasado 2 de noviembre se convirtió en el primer sudafricano negro en levantar un trofeo internacional de rugby para su país.

"Ganamos la copa Webb Ellis para los sudafricanos de a pie y poder presentarles el trofeo a ellos ha sido fenomenal", recalcó Kolisi, según un comunicado del equipo emitido con motivo del cierre de esta gira de celebración.

Durante la visita a Ciudad del Cabo, los Springboks tuvieron, además, la oportunidad de presentarle el trofeo al premio Nobel y arzobispo emérito de Ciudad del Cabo Desmond Tutu, un apasionado hincha confeso que les recibió feliz en el Ayuntamiento junto a otras personalidades, vestido con gorra y camiseta verdes.

"Lo que este grupo de jóvenes ha conseguido habla, más allá del rugby, de la posibilidad de lo que podemos ser", expresó Tutu, según un comunicado de su Fundación difundido tras la recepción.

Sudáfrica se convirtió el pasado 2 de noviembre en tricampeona del mundo de rugby (1995, 2007 y 2019), tras derrotar a Inglaterra por 12-32 en una final en Tokio que se preveía muy ajustada y en la que los Springboks finalmente se impusieron con claridad.

La victoria desató no solo una gran euforia, sino también renovados sentimientos de unidad y orgullo en un país que atraviesa, por lo demás, un momento de moral baja.

Sudáfrica tiene notables problemas económicos y sociales -como el alto desempleo o los constantes fallos masivos del sistema eléctrico-, que se ven agudizados por el clima de elevada criminalidad y los estragos de la corrupción.

Las heridas del pasado de opresión racista, además, aún están muy presentes en forma de desigualdad y pobreza estructural para buena parte de la mayoría negra, pese a que ya transcurrieron 25 años de democracia.

Los Springboks, sin embargo, son uno de los grandes ejemplos de cómo ha cambiado positivamente el país desde la caída del régimen segregacionista del "apartheid".

El símbolo más famoso de ese cambio ocurrió en 1995, año en el que Sudáfrica fue anfitriona del primer mundial en el que se alzó campeona, cuando Nelson Mandela, el primer presidente negro del país, apareció en la final vestido con la camiseta verde y oro de los Springboks en un gesto que unía al país más allá de las razas.

(c) Agencia EFE

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