De "patito feo" a sex symbol: el día que Sofía Loren descubrió lo que se necesita para triunfar

Adriana Terán
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Aunque "el concepto de belleza es relativo”, tal como demostró el escritor italiano Umberto Eco, quien resaltaba que los parámetros de belleza cambian dependiendo de la época y la cultura, la belleza también se determina por asuntos intangibles. Algo que nos cause placer, algo que nos inspire e incluso algo que nos haga sentir admiración puede considerarse bello.

Alguien inteligente, o alguien interesante suma puntos a cualquier característica positiva relacionada con su aspecto y Sofía Loren siempre lo tuvo claro.

Sophia Loren (AP)
Sophia Loren (AP)

Considerada una de las mujeres más bellas de la historia del cine, Loren supo capitalizar sus virtudes físicas, con talento y actitud para hacerse imperecedera. A sus 86 años sigue siendo referencia de belleza -sí, para los cánones convencionales- pero también ejemplo de personalidad que mucho le valió en sus comienzos, según revela en su libro “Ayer, hoy y mañana. Mis memorias”.

Genio y figura

Aunque era tímida e introvertida, desde siempre le gustaba ir contracorriente, al punto que hasta su primera comunión la hizo sola sin permiso de su madre, pero ese carácter determinado sería una pieza fundamental para subsistir en tiempos muy difíciles.

Quizás el haber pasado una infancia de miseria en tiempos de guerra y los días de hambre causados por los conflictos hicieron que fuese una niña demacrada. De hecho, en las primeras páginas de su libro afirma que nació siendo “fea” y que en la escuela la llamaban palillo por “ser muy morena y muy flaca”.

Los complejos no faltaban. Pero con la adolescencia, el “patito feo” se convirtió en cisne y ella misma se sorprende al recordar que su cuerpo exuberante apareció de un día para otro, cuando tenía 15 años.

Sophia Loren (AP)
Sophia Loren (AP)

Con esa nueva apariencia fue a parar -casi obligada por su madre- a un concurso de belleza en Nápoles en el cual, aunque no ganó, logró figurar como una de las princesas que acompañarían a la coronada por toda la ciudad. Esto fue para ella más que suficiente puesto que no encajaba en los cánones de belleza y aunque eso lo hacía todo más difícil, esa diferencia sería la clave de su éxito. Acababa de descubrir que más que belleza lo importante era tener confianza.

Su relación con la belleza parece haber sido un acto de rebeldía, pues aunque su carrera comenzó con su participación en Miss Italia, donde conoció al productor de cine Carlo Ponti, no faltaron las ocasiones en que fue rechazada o criticada por sus facciones.

De hecho, al mismo Ponti lo puso en su lugar cuando no la defendió de un fotógrafo que, en su primera prueba cinematográfica, le dijo que ella era imposible de fotografiar por tener la boca muy grande y la nariz demasiado larga.

Cuando Ponti asomó que tal vez podría corregir esos rasgos, la casi adolescente respondió: “Carlo, si estás sugiriendo que para hacer películas tendré que cortarme un pedazo de la nariz, bueno, entonces volveré a Pozzuoli porque no tengo intención de hacerme una operación de nariz”.

Carlo Ponti y Sophia Loren (Getty Images)
Carlo Ponti y Sophia Loren (Getty Images)

Nunca tuvo reparos en decir en voz alta lo que pensaba. El periodista Mario Fernández cuenta en una nota de El Comercio que cuando alguien le preguntó a Sofía, en los años 50, por qué no se afeitaba las axilas ella respondió: “¿Por qué solo ustedes pueden lucirlos cuando a todos los humanos nos sale? Esta es mi señal de protesta”.

Así conquistó la industria cinematográfica, asumiéndola sin fronteras hasta convertirse en un símbolo erótico del siglo XX, que además supo consolidar su talento haciéndolo tan o más importante que su aspecto seductor e irresistible. Sabía que para permanecer tenía que mostrar mucho más que belleza.

En su libro “Women & Beauty”, publicado en 1984, aseguró que la belleza llama la atención, la inteligencia y el ingenio dan reconocimiento, pero el encanto es lo que te hace memorable, y este es un concepto en el que ha insistido.

“El ser bella no está mal, pero además de ser bella, hay que saber brillar”, dijo en una entrevista publicada en la revista dominical del diario La Nación, y en el mismo sentido se expresó en Cannes en 2014, cuando recordó que sus inicios no fueron fáciles, no solo por la precaria situación económica familiar, sino porque no encajaba del todo en los patrones de belleza. “Yo no era bonita como una muñeca. No me tomaban (en los castings) porque me decían que no era fotogénica”, pero que para tener éxito la belleza no era lo importante, sino ser interesante y diferente, según la agencia DPA.

Más allá del atractivo físico

No son pocas las frases de Sofía Loren que quedan como un legado femenino relacionadas con su forma de asumir la belleza, revelando que no se trata de físico sino de nuestra relación con nosotros mismos.

Sophia Loren en el set de rodaje (AP)
Sophia Loren en el set de rodaje (AP)

“Si tu cuerpo está lejos de ser perfecto, la piel no es tan transparente como quisieras, si eres pequeño, no es una tragedia. La belleza tiene otros mecanismos, proviene de otras fuentes”, es una de las frases de Sofía que recoge la revista italiana L’Officiel en la que queda patente la posición fresca y relajada ante algo tan fundamental para una estrella de cine -y sex symbol- como la belleza.

Incluso su relación con la comida, amorosa y cercana, también ha aportado al mito. La descripción que hace en su libro biográfico de los platillos que preparaba su abuela es minuciosa, pero más que los sabores destaca la unión que la cocina representaba para su familia. Quizás esta es la razón por la cual ha dicho con orgullo que su figura se la debe a los espaguetis.

En 2010, según narra la revista Hola, fue invitada al certamen Miss Italia para coronar a la ganadora, y se dice que le brindó algunos secretos de belleza: comer pasta todos los días, aunque en la medida que pasan los años el plato se hace más pequeño para no engordar; ejercitarse y tener optimismo ante la vida, lo que da cuenta de que, ese brillo especial que llamamos belleza tiene que ver más con la actitud que con algún rasgo en particular.

El regreso a los 86 años

Con más de 90 películas en su hoja de vida, Sofía Loren es una de las actrices más emblemáticas del cine mundial. Cuenta con dos premios Oscar, uno honorario (1991) y otro -el primero otorgado por un personaje que no hablaba inglés- como actriz principal por el film “Two Women” de 1961. En ese entonces la historia estaba ambientada en la Segunda Guerra Mundial, y ahora, Netflix la trae de vuelta a la palestra como una sobreviviente del Holocausto en “The Life Ahead”, dirigida por su hijo, Edoardo Ponti, en la que interpreta a una prostituta retirada que establece un vínculo con un niño senegalés lleno de miedo y resentimiento, pero que le enseñará mucho sobre tolerancia e integración.

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