Posible sismo en el fútbol argentino: las claves para entender por qué el conflicto AFA-Superliga puede darle todo el poder a "Chiqui" Tapia

Alejandro Casar González
lanacion.com

Hoy, un grupo de dirigentes de la Superliga se verá la cara por primera vez en el año. El estreno de 2020 estuvo marcado por las hostilidades entre las dos entidades que rigen el fútbol argentino: la AFA y la Superliga. Eso que algunos directivos llaman "doble comando". Por más que ahora se encuentren personalmente, desde hace varios días que los llamados son incesantes. Todos los hombres de fútbol saben que algunos clubes están de acuerdo con volver a la AFA y otros apoyan el modelo que se instaló hace tres años con la promesa de aumentar recursos y mejorar el marketing del torneo local. La disputa por el calendario y la fecha de reanudación de la competencia fueron una excusa para sacar a la superficie las diferencias entre los clubes. Los que quieren volver a Viamonte y los que eligen quedarse en Puerto Madero, donde funciona la Superliga. Esta es la historia de una pelea con mil aristas y un botín multimillonario: $6200 millones.

-¿Cuándo y por qué se separaron los clubes de primera división de la Superliga?

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Transcurría el año 2016 y el plan era crear un nuevo orden en el fútbol argentino, a la manera de las principales competencias europeas. Invitado por Daniel Angelici, el español Javier Tebas explicó en el predio de Ezeiza las bondades de este tipo de asociaciones. La Superliga argentina iba a nacer como hermana pequeña de la Liga de España, que encabezaba Tebas. El experto español habló de "reorganización" del fútbol argentino. En ese proceso, la idea era que también se incluyera a la B Nacional, principal categoría del ascenso. Pero luego de varias semanas de deliberación sus clubes prefirieron quedarse bajo el paraguas de la AFA. Inmersos en problemas económicos por la falta de actualización del contrato del Fútbol Para Todos, los clubes apostaban a que la nueva Superliga pudiera generar más recursos a corto plazo. Así, el 24 de febrero de 2017, la Asamblea de la AFA aprobó la creación de la nueva liga argentina. Era una de las condiciones impuestas por el gobierno del entonces presidente Mauricio Macri para liberar $530 millones en concepto de indemnización por el Fútbol Para Todos. La creación de la Superliga, entonces, tuvo un claro condimento político.

-¿En qué se diferencian el modelo AFA y el modelo Superliga?

La Superliga nace para "profesionalizar" el management del fútbol argentino. Promete gerentes y profesionales en cada área de trabajo, además del liderazgo de un CEO especializado en negocios y administración de recursos. Hace una fuerte apuesta por el marketing, para promover nuevos negocios y la llegada de más sponsors. Además, se establecen reglamentos financieros que están atados a eventuales sanciones por falta de pago a los futbolistas. El control del dinero de los clubes es otro de los aspectos clave de la Superliga. La AFA, en cambio, no tenía ni departamento de marketing. Y carecía de las herramientas (en ese momento) para solucionar los problemas económicos de los clubes. Acababa de rescindirse el contrato de TV con el Fútbol Para Todos y se habían presentado las propuestas para el nuevo convenio. A nivel ejecutivo, la AFA está gobernada por un presidente, un secretario ejecutivo de la presidencia, y un comité ejecutivo en el que están representadas todas las categorías (aunque no todos los clubes). A la Superliga la gobierna un CEO (Mariano Elizondo) junto con un comité ejecutivo, en el que cada club de primera tiene una silla. Además, hay una "mesa directiva" conformada por los cinco grandes más Vélez, Atlético Tucumán, Newell´s y Defensa y Justicia. Dos clubes (Talleres de Córdoba y Estudiantes de La Plata) son miembros adscriptos de esa mesa directiva.

-¿Cómo fue la convivencia durante estos tres años?

La AFA siempre supo que el ala protectora de la Superliga era el expresidente Macri y su ladero en el fútbol: Daniel Angelici. En la cabeza de los principales directivos de AFA habría Superliga mientras hubiese macrismo con poder. Angelici, además, era el garante de la coalición que llevó a Claudio Tapia al sillón de Julio Humberto Grondona. En 2017 y 2018 no hubo prácticamente problemas, porque la Superliga cumplía con su parte de pagar por los árbitros, el tribunal de disciplina y el departamento de jugadores. Y abonaba religiosamente un porcentaje de sus ingresos para que la AFA los destinara a las categorías de ascenso. No había, además, muchos clubes que fueran a las oficinas de la calle Viamonte por falta de dinero o de espacios de poder. La situación se modificó en 2019. Coincidió con el empeoramiento de la economía argentina. Hubo en la AFA quienes asumieron que los argentinos votarían a fin del año pasado con el bolsillo. Eso implicaría el fin de Macri y, con él, de la Superliga. Empezaron, entonces, los conflictos. El más resonante fue por la participación o no de Tigre (campeón de la Copa Superliga el año pasado) en la Copa Libertadores 2020. Para la AFA, la Superliga no podía arrogarse el derecho de clasificar a sus equipos a los torneos internacionales sin pasar por el comité ejecutivo de la AFA. La Superliga alegó que el campeón de la Copa tenía su lugar asegurado, de acuerdo con el reglamento que, según ellos, le habían enviado oportunamente a la AFA. Tuvo que intervenir la Conmebol para resolver la pelea.

-¿Quiénes están a favor de volver a la AFA y quiénes de mantenerse en la Superliga?

El primer dirigente que dio a entender en público que si la Superliga fracasaba los clubes "debían volver a la AFA" fue Nicolás Russo, presidente de Lanús. Fue en la primera semana del año. En estos últimos días el pedido para terminar con el "doble comando" de AFA y Superliga fue apoyado en mayor o menor medida por clubes como Boca, Independiente y Rosario Central. Fuentes de la AFA estiman que si se convocara hoy a una reunión para salir de la Superliga, 18 clubes de la primera división darían el presente (son 24). En la vereda opuesta están Talleres de Córdoba, Atlético Tucumán y River, que abogaron en los últimos días públicamente por respetar los calendarios que ya están aprobados. San Lorenzo es un caso especial: su presidente, Marcelo Tinelli, fue uno de los impulsores y motorizadores de la llegada de la Superliga. En los últimos días, el animador escribió una serie de tuits en los que prestaba su apoyo a la AFA en relación al cambio del calendario. Eso, sin embargo, no significa que Tinelli y la comisión directiva que encabeza quieran terminar con la Superliga.

-¿Cómo se regula la relación AFA-Superliga?

El día a día del matrimonio AFA-Superliga está regido por un convenio de coordinación, que establece lo que la Superliga puede hacer, y los montos que le tiene que pagar a la AFA por los servicios que utiliza: árbitros, tribunal de disciplina hasta hace un año y departamento de jugadores. Ese convenio, que para algunos dirigentes de la AFA debería ser considerado nulo, delega en la Superliga los mecanismos de clasificación de los representantes argentinos en las competencias internacionales (salvo el campeón de la Copa Argentina).

-¿Qué papel juegan los dirigentes de los clubes?

Los directivos van a la Superliga y también a la AFA. Algunos, incluso, participan de la toma de decisiones en ambas entidades. Hablan con Elizondo y también con Claudio Tapia, presidente de la AFA. Hay quienes almacenan en su ADN el "gen del fútbol artesanal", que se niega a la híperprofesionalización o a que un cuerpo de abogados los remita a los reglamentos cada vez que quieren consultar algo. Las vías de negociación que estipulan los estatutos no los satisfacen. Estaban más acostumbrados a escuchar el histórico "hablen con Julio" (por Grondona) que el más actual "proponelo en la reunión de comité". Consideran una afrenta personal que no les atiendan el teléfono: Don Julio lo hacía aunque fueran las 2 AM. Esos dirigentes creen que en el último tiempo no han sido escuchados en las oficinas de la calle Olga Cossettini en la que funciona la Superliga. Y que "los cinco grandes" manejan el fútbol argentino. Esos son los que marcan el número de Pablo Toviggino, por ejemplo, y el secretario ejecutivo de la presidencia de AFA siempre les contesta. Esos son, también, los que creen que si la primera división vuelve a la AFA serían más escuchados. Y conservarían esa cuota-parte de poder que les confiere presidir un club de la elite. Muchos piensan, por lo bajo, que la han perdido.

-¿Qué hay en juego?

El poder económico y político del fútbol argentino. El presupuesto de la AFA para 2020 es de $4041 millones, mientras que el de la Superliga trepa hasta los $6200 millones. Juntas, ambas estiman facturar en el año más de $10 mil millones, cifra que envidiarían cientos de empresarios nacionales. La convivencia AFA-Superliga licúa el poder del presidente de la AFA, que hoy funciona como embajador de la selección y representante de todos los clubes del ascenso. A diferencia de Grondona, Tapia no está en el día a día de los problemas de la primera división: sus clubes deliberan en la Superliga. Si esta última llegara a disolverse y los clubes de primera volvieran a la AFA, Tapia concentraría la suma del poder político y económico del fútbol argentino. La Superliga ya no sería manejada por un CEO, sino por un presidente o vicepresidente de los clubes y, aunque dentro de la AFA, mantendría su autarquía actual. Pero ya no sería una asociación civil y el mecanismo de distribución de los recursos debería aprobarse por comité ejecutivo... de la AFA.

-¿Qué tiene que pasar para que se disuelva la Superliga?

La Asamblea de la AFA, en la que desde octubre próximo la primera división no tendrá mayoría absoluta, puede votar por rescindir el convenio de coordinación que regula la relación AFA-Superliga. Si eso sucede, la Superliga dejaría de existir porque no podría organizar sus torneos ni, mucho menos, clasificar a los mejores equipos a los torneos internacionales. Puertas para adentro, la AFA ya tomó la decisión de accionar para que los clubes regresen al yugo. En los próximos días habrá una especie de encuesta virtual: a través de las declaraciones públicas de los dirigentes sabrán si tienen los votos o no para lograrlo.

-¿La salida de la Superliga tendría algún impacto deportivo?

Serán los clubes los que elegirán salirse del "modelo Superliga". No votarán algo que perjudique su situación deportiva. Según explican las fuentes consultadas, el torneo actual y la posterior Copa Superliga se disputarán sin problemas. Cualquier modificación, si es que se vota y se confirma, comenzaría a correr recién a partir de junio próximo.

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