El “siga-siga” de la Conmebol: el fútbol quedó atrapado entre presiones, escritorios, conflictos sociales y... Covid-19

Ariel Ruya
·6  min de lectura
Un dolor de cabeza para Marcelo Gallardo, para River y para el fútbol sudamericano: conflictos sociales, Covid-19 y más...
MANUEL CORTINA

La (segunda) final de la Copa Libertadores de 2018 debió jugarse en el Monumental, pero los serios incidentes en las adyacencias del estadio, sumado a la injerencia de la política, trasladaron la definición a Madrid, en el Santiago Bernabéu, en donde River se impuso sobre Boca por 3 a 1. La final de 2019, por primera vez en un estadio neutral y a un solo partido, debió jugarse en Santiago, pero el torbellino social trasladó la definición a Lima, en el moderno estadio de Universitario, donde Flamengo se impuso sobre River por 2 a 1.

La final de 2020, por los embates de la pandemia, se retrasó hasta el 30 de enero pasado, en el Maracaná, en donde Palmeiras se impuso sobre Santos por 1 a 0. Lo que ocurre ahora, supera todos los límites: cualquier cosa puede suceder en América del Sur, en el ámbito de la Conmebol. No solo por la tragedia diaria del Covid-19: los conflictos políticos y los desmanes sociales, generan un revuelo enorme, que afecta al fútbol. Y la pelota, a pesar de las presiones, no siempre rueda.

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El fútbol, que suele escapar a las restricciones –se juega en horarios no permitidos para el resto de la sociedad y recrean exclusivos protocolos en los viajes y traslados, entre otros asuntos-, esta vez debió poner un freno de mano que no tiene relación directa con el coronavirus. Con Colombia en estado de emergencia, River, Argentinos y Lanús, de pronto, van a jugar este jueves, en Asunción, sus encuentros de la Copa Libertadores y Sudamericana. La casa de la Conmebol es la lógica deducción, más allá de que Paraguay también atraviesa con preocupación la segunda ola.

Un empleado de la Conmebol desinfecta un balón en el estadio Defensores del Chaco, de Asunción, en un partido de la Libertadores
Un empleado de la Conmebol desinfecta un balón en el estadio Defensores del Chaco, de Asunción, en un partido de la Libertadores


Un empleado de la Conmebol desinfecta un balón en el estadio Defensores del Chaco, de Asunción, en un partido de la Libertadores

El anuncio debería afirmar que River tenía previsto jugar este miércoles con Independiente Santa Fe, por la tercera fecha del Grupo D de la Libertadores, desde las 21 en el Estadio Centenario de Armenia. Ante la imposibilidad de jugar en Bogotá por orden de la alcaldía local debido a una tercera ola de la pandemia, el juego cambió de sede días atrás. Primer contratiempo serio.

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La crisis social que estalló en Colombia por la reforma tributaria que planteó el presidente Iván Duque generó una serie de disturbios sociales con manifestaciones que fueron reprimidas. Por eso, la Conmebol postergó y cambió la sede del encuentro: se jugará este jueves, a las 21, en Asunción, en la Nueva Olla, la cancha de Cerro Porteño. Según se supo, con las calles militarizadas y con la violencia en aumento, la Conmebol trató de sostener el partido hasta último momento. Así lo informó luego de una comunicación oficial con el gobierno colombiano, que le había dado las garantías para que se disputara.

Manifestantes chocan con la policía antidisturbios durante una protesta contra un proyecto de reforma tributaria lanzado por el presidente colombiano Iván Duque, en Bogotá, Colombia (AFP/ Juan Barreto)
Agencia AFP


Manifestantes chocan con la policía antidisturbios durante una protesta contra un proyecto de reforma tributaria lanzado por el presidente colombiano Iván Duque, en Bogotá, Colombia (AFP/ Juan Barreto) (Agencia AFP/)

Jugarlo habría sido todo un peligro. Las autoridades de Armenia les pidieron a las fuerzas policiales que aumentaran la cantidad de agentes en el operativo de seguridad para que los manifestantes no se acercaran al estadio. Algunos movimientos sociales llamaron a movilizarse para conseguir la suspensión del encuentro; y lo consiguieron.

La lista y el viaje millonario

Mientras tanto, el plantel de River, que debería haber viajado ayer por tarde rumbo a Colombia, vivió horas de incertidumbre por la situación. Desde Armenia, le pidieron que demorara su viaje hasta que pudieran darle una confirmación. Luego de las horas de tensión, los jugadores se fueron a sus casas a la espera de la reprogramación.

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Eduardo Méndez, el presidente de Independiente Santa Fe, aceptó con impotencia la decisión de la Conmebol y aseguró que River tiene cierto favoritismo en la entidad del fútbol sudamericano. “Nos tocó someternos a lo que dispuso. Y lo aceptamos. La situación que vive el país es caótica. No nos podemos oponer, hicimos todo lo posible dentro de nuestras condiciones: no se logró”, afirmó. Y luego, disparó: “(River) Es un equipo querido, no lo pueden negar. Es consentido. Uno puede entrar a discutir de que es un equipo grande de Sudamérica y, por lo tanto, hay que respetarlo…”.

Al margen de esa frase que pareció fuera de contexto por la gravedad de los sucesos violentos que suceden en buena parte de Colombia, un escenario similar sufrieron Argentinos y Lanús. Los tres conjuntos de nuestro país jugarán bajo el cobijo de la Conmebol, este jueves, en Asunción. El conjunto de la Paternal chocará con Atlético Nacional desde las 19, en el estadio de Olimpia, por el Grupo F de la Libertadores, mientras que la entidad del Sur se medirá con La Equidad, desde las 23, en el Defensores del Chaco, por el Grupo H de la Copa Sudamericana.

La nómina de Argentinos

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Lo llamativo es que Junior, en Barranquilla, recibirá a Fluminense este jueves, por la misma zona de River. La crisis de Colombia amenaza en todos los frentes; también, en la realización de la Copa América, cuya organización comparte con la Argentina. El comienzo está previsto para el 11 de junio, con el encuentro entre la Argentina y Chile, en el Monumental. La final debería ser el 10 de julio, en el estadio Metropolitano de Barranquilla. Ante la emergencia social, el torneo quedó en alerta.

En las últimas horas, hubo bloqueos en las principales vías del centro y el sudoeste del país, y las manifestaciones persisten en Bogotá y Cali, donde las autoridades acusan desabastecimiento de combustible y militares patrullan las calles. El fin de semana, manifestaciones en la ciudad de Palmira (sudoeste) impidieron que Tolima disputara el desquite por los cuartos de final del torneo local contra Deportivo Cali.

Las desventuras del plantel de Independiente, del aeropuerto a la cancha, nunca tuvo paz
@Independiente


Las desventuras del plantel de Independiente, del aeropuerto a la cancha, nunca tuvo paz (@Independiente/)

De todos modos, reducir a un país las ideas y vueltas del fútbol sudamericano representa una injusticia. Entre la pandemia, la política, el orden social y el “siga-siga” de la Conmebol, este tipo de capítulos se convirtieron en habituales. Las horas de tensión de Independiente en la antesala del partido con Bahía, por la Sudamericana y la incertidumbre que sufrió Boca por el caso Andrada, un día antes del cotejo con Barcelona, de Guayaquil, son apenas dos muestras. Todo puede fallar… o cambiar, de un momento a otro.