Shiffrin o el regreso de la 'Gran Jefa'

Agencia EFE
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Madrid, 20 nov (EFE).- Vuelve la gran jefa. La mejor. La más brillante. 300 días después de disputar su última prueba -que ganó- la estadounidense Mikaela Shiffrin, superlativa dominadora del esquí alpino durante los últimos años, compite de nuevo este sábado en Levi (Finlandia), donde el domingo afrontará otro eslalon de la Copa del Mundo.

Shiffrin, que con 25 años lo ha ganado todo y que después de la retirada de su compatriota Lindsey Vonn pasó a ser la figura más mediática del deporte rey invernal, regresa a la alta competición. Lo hace tras superar su temporada más dramática. En la que el repentino fallecimiento de su padre, primero, y la suspensión de numerosas pruebas a causa de la pandemia, después; evitaron el que hubiese supuesto su cuarto triunfo final seguido en el torneo de la regularidad.

La súper-campeona de Vail (Colorado), doble campeona olímpica y quíntuple oro mundial, había arrasado, literalmente, durante la temporada 2018-19. Esa campaña ganó 17 carreras, algo que nadie -ni mujer, ni hombre- había logrado antes. Y se anotó la general de la Copa del Mundo con otro hito: ganando las Bolas de Cristal de eslalon -por sexta vez-, gigante y supergigante.

Todo eso, tras confirmar su condición de tiránica emperatriz deportiva en los Mundiales de Are (Suecia), en los que ganó oro en eslalon y en 'súper'; y se conformó con bronce en el gigante.

Shiffrin, la mejor eslalonista de la historia, que mutó en 'esquiadora total', entró hace dos años en el selecto club de las que festejaron triunfos en todas y cada una de las cinco disciplinas olímpicas del esquí alpino (descenso, supergigante, gigante, eslalon y combinada). El de las 'Siete Magníficas', uniendo su nombre al de Lindsey Vonn, la eslovena Tina Maze, la croata Janica Kostelic, las suecas Anja Paerson y Pernilla Wiberg; y la austriaca Petra Kronberger.

Por eso, cuando, dos días después de ganar el descenso, el pasado 26 de enero festejó, en el supergigante de Bansko (Bulgaria), su triunfo número 66 en Copa del Mundo -registro que a lo largo de toda la historia sólo mejoran el ocho veces (seguidas) ganador de la competición, el austriaco Marcel Hirscher (67), Vonn (82) y el sueco Ingemar Stenmark (plusmarquista histórico, con 86)- nadie dudaba de que tenía a tiro su cuarto gran Globo de Cristal.

Pero tan sólo unos días más tarde, el 2 de febrero, fallecía de manera inesperada su padre, Jeff, a quien estaba muy unida. Mikaela se quedó en estado de shock. Y cuando, en ejemplo de resiliencia, anunció que regresaría en las pruebas de Are, previstas a mediados de marzo; éstas se cancelaron, al igual que las finales de la competición, en Cortina d'Ampezzo (Italia), a causa del covid-19.

Y, sin restarle méritos, Federica Brignone se acabó convirtiendo en la primera esquiadora italiana en ganar la general Copa del Mundo desde su creación, en 1966. Llevando de nuevo la gran Bola de Cristal a ese país desde que lo hiciera por última vez el irrepetible Alberto Tomba.

Shiffrin también se perdió, a mediados de octubre y por una lesión de espalda, la prueba inaugural de esta campaña, el gigante de Sölden (Austria). En el que Brignone acabó segunda, detrás de su compatriota Marta Bassino y un puesto por delante de la eslovaca Petra Vlhova, que el pasado curso no desaprovechó su ausencia, anotándose la Copa del Mundo de eslalon.

Vlhova, la única que se ha atrevido a 'toserle' los pasados años, será, sobre el papel, la principal rival de Shiffrin -que perfiló su puesta a punto en Copper Mountain (Colorado)- en Levi. Donde hace justo un año mejoró el récord histórico de triunfos en eslalon (40), vigente durante 32 años, de Stenmark; que, entretanto ha elevado a 43. Además, ese día se quedó en propiedad su cuarto reno, obsequio con el que (premios en metálico, aparte) la organización de las pruebas agasaja a sus ganadoras.

Este fin de semana, en Laponia, Mikaela puede tomar el liderato de la Copa del Mundo; regresar de esa forma a su 'habitat' natural; y, de paso, aumentar su colección de cérvidos.

Shiffrin regresa con la intención de reclamar lo que es suyo.

Adrián R. Huber

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