Sergio García finalmente demuestra que tiene madera para ganar un grande

Por Frank Pingue
Sergio García ha sido desde hace tiempo su crítico más duro, llegando a decir una vez que no era lo suficientemente bueno para ganar un 'major', pero el domingo enterró décadas de decepciones y derrumbes logrando una impresionante victoria en el Masters de Estados Unidos. En la imagen, el español Sergio García vestido con la chaqueta verde por el campeón del año pasado, el inglés Danny Willett, después de que García ganase el Masters de Augusta de 2017, en Georgia, EEUU, el 9 de abril de 2017. REUTERS/Brian Snyder

Por Frank Pingue

AUGUSTA, Georgia (Reuters) - Sergio García ha sido desde hace tiempo su crítico más duro, llegando a decir una vez que no era lo suficientemente bueno para ganar un 'major', pero el domingo enterró décadas de decepciones y derrumbes logrando una impresionante victoria en el Masters de Estados Unidos.

El español unió su nombre a los más grandes del deporte de forma admirable, remontando para lograr su primer gran título en una muerte súbita contra su amigo y compañero de equipo en la Copa Ryder Justin Rose.

"Hace tanto tiempo que espero", dijo García, que falló un 'putt' que le habría dado la victoria en el último hoyo del recorrido antes de firmar un 'birdie' en el primer hoyo del desempate. "Hoy me sentí más tranquilo que nunca en un domingo de masters".

"Incluso tras hacer un par de 'bogeys' seguía siendo muy positivo y seguía creyendo. Estoy tan contento".

Positivo, feliz y tranquilo no son los adjetivos que uno hubiera usado para describir a García, de 37 años, en un campo de golf antes de esta semana.

A lo largo de toda su carrera, García ha tratado de estar a la altura de las expectativas que cargó sobre sus hombros cuando con 19 años se convirtió en profesional en 1999.

Considerado por muchos como el futuro gran rival de Tiger Woods, García desarrolló una reputación de no rendir en los grandes momentos.

Una de las mayores decepciones llegó en 2007 cuando un 'putt' que le hubiera dado la victoria en el Abierto Británico se salió del hoyo. El castellonense se quedó lamentando incrédulo.

Y mientras García poseía el talento para luchar por los títulos en los grandes torneos de golf - como demuestra sus 22 torneos entre los 10 mejores hasta esta semana - su fortaleza mental estaba en duda.

Tras ser eliminado en tercera ronda del Masters de 2012, García realizó unas famosas declaraciones sobre sí mismo, asegurando que no tenía madera para ganar un 'major'.

"No tengo lo que hay que tener", declaró entonces. "He llegado a la conclusión de que tengo que jugar para ser segundo o tercero (...) en cualquier grande".

Pero en vísperas del primer gran masters de este año, García recibió un mensaje inspirador de su compatriota e ídolo de la infancia José María Olazábal, doble campeón en Augusta, diciéndole que creía en él, que permaneciera tranquilo y que no se alterara como en el pasado.

Claramente, García se tomó sus palabras al pie de la letra, sobre todo en la última ronda cuando en varias ocasiones pareció a punto de descarrillar y dejar escapar otro título cuando lo tenía al alcance de la mano.

En el sexto hoyo, tenía una ventaja de tres golpes sobre Rose, pero tres hoyos más tarde estaba empatado en el liderato, después de que el inglés encadenara tres 'birdies' consecutivos.

Tras dos 'bogeys' en el 10 y 11, un golpe de García en el hoyo 13 acabó bajo unos arbustos, lo que estuvo a punto de costarle sus opciones al título.

Pero consiguió salvar el par y sumar un 'birdie' en el 14 y un 'eagle' en el 15 para igualar y dar paso a un final de infarto.

"Sabía que necesitaba ese 'putt' para permanecer en la carrera", dijo García sobre el hoyo 13. "Ese 'putt' me dio incluso más confianza y entonces fui capaz de hacer dos grandes hoyos".

Cuando falló el 'putt' en el 18 no fue difícil recordar aquel otro fallado en 2007 en Carnoustie, cuando García perdió la muerte súbita.

Pero no este año. No para un revitalizado García que dijo que había aceptado el hecho de que quizá nunca ganase un 'major'.

"Debido a dónde estaba mi cabeza, a veces pensaba si alguna vez iba a ganar uno. He tenido tantas buenas oportunidades que o desperdicié o alguien hizo algo extraordinario para ganarme", dijo García.

"Así que pasó por mi mente, pero últimamente he tenido buena ayuda y he estado pensando un poco diferente, de forma un poco más positiva, aceptando que si por cualquier motivo no sucedía, mi vida continuaría".

"Pero pasó", agregó riendo.