Garland, el fiscal general que vendió sus cómics para estudiar Derecho

Agencia EFE
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Washington, 10 mar. (EFE News).- Merrick Garland vendió su colección de cómics para poder estudiar Derecho en la prestigiosa Universidad de Harvard, y muchos años después se pondrá al frente del lugar donde empezó su carrera, el Departamento de Justicia, tras ser confirmado este miércoles por el Senado.

Garland, de 68 años, fue en el pasado víctima de los juegos políticos de Washington: el presidente Barack Obama (2009-2017) lo designó para el Tribunal Supremo, pero la mayoría republicana en el Senado bloqueó durante meses su confirmación para poder colocar a un magistrado más conservador después de las elecciones de 2016.

Esa maniobra rompió el mayor sueño del meticuloso juez federal, con más de dos décadas al frente de la Corte de Apelaciones del Distrito de Columbia, pero el actual presidente, Joe Biden, que fue vicepresidente de Obama, decidió darle una segunda oportunidad al elegirlo para el cargo de fiscal general del país.

Tras su confirmación en la Cámara Alta, Garland entrará en el Departamento de Justicia, donde se estrenó hace décadas como asistente del que entonces era fiscal general, Ben Civiletti.

SERÁ COMO VOLVER A CASA

"Será como volver a casa", dijo Garland en el acto de presentación de su nominación en enero junto a Biden en Wilmington (Delaware).

Con pelo canoso y gafas, Garland se ha granjeado fama de detallista y buen mediador durante sus 23 años en la Corte de Apelaciones del Distrito de Columbia.

Cuando Obama lo nominó para el Supremo en 2016, recordó el duro trabajo que ha marcado toda la carrera de Garland, nacido en 1952 en Chicago (Illinois).

"Para llegar a la escuela de Derecho de Harvard, se puso a trabajar como profesor particular, almacenó zapatos en una tienda y, en lo que siempre es un momento doloroso para cualquier joven, vendió su colección de cómics", destacó Obama entre risas al presentarlo en un acto en la Casa Blanca.

En esa ceremonia, Garland recordó a su madre, que fue voluntaria en Chicago para ayudar a su comunidad, mientras su padre dirigía "el más pequeño de los pequeños negocios" desde el sótano de su casa, donde el juez aprendió la importancia del trabajo duro.

El joven Garland se graduó con honores de la Universidad de Harvard y rápidamente pasó a trabajar como asistente del prestigioso juez Henry J. Friendly, desde donde dio el salto a una importante empresa que prestaba asistencia jurídica a estadounidenses con pocos recursos.

SUPERVISÓ EL ENJUICIAMIENTO POR EL ATENTADO DE OKLAHOMA CITY

Como hizo con su colección de cómics, en 1989 Garland decidió dejar atrás un buen sueldo para ocupar un puesto en la oficina del fiscal del Distrito de Columbia bajo el Gobierno del presidente George H.W. Bush (1989-1993).

Desde 1994 hasta su nombramiento como juez, fue vicefiscal general y se encargó de supervisar el enjuiciamiento de los autores del brutal atentado de 1995 en Oklahoma City, en el que murieron 168 personas y que asomó a Estados Unidos a una amenaza, la del terrorismo, que hasta entonces parecía lejana.

"Vi de cerca la devastación que puede suceder cuando alguien abandona el sistema de justicia como camino para resolver sus quejas, y en su lugar, toma la justicia por su cuenta", recordó Garland en un discurso de 2016.

Casi cinco años después, Garland aceptó la nominación de Biden para convertirse en fiscal general un día después de que Washington estallara en el caos con el asalto al Capitolio, que dejó cinco muertos.

"Como entiende cualquiera que viera lo que pasó ayer en Washington, el Estado de derecho no son palabras bonitas que usa un abogado. Es la base de nuestra democracia", aseguró el juez en el acto con Biden el 7 de enero.

En ese evento, Biden subrayó que, como fiscal general, Garland no deberá serle leal a él, sino a la Constitución, y aseguró que no tendrá problema en hacerlo porque "personifica el honor, la decencia, la integridad, la fidelidad al Estado de derecho y a la independencia judicial".

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