La selección que dejó de ser la peor del mundo y buscó a un jugador por Instagram

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El seleccionado de Montserrat celebró el agónico 1-1 ante El Salvador como si fuera la final de una Copa del Mundo.
El seleccionado de Montserrat celebró el agónico 1-1 ante El Salvador como si fuera la final de una Copa del Mundo.

La Isla de Montserrat estuvo originalmente habitada por indígenas, luego quedó en manos de nativos caribeños, Cristóbal Colón la reclamó para España en su segundo viaje a América y tiempo después se la disputaron franceses y británicos. Bajo la potestad de estos últimos está en la actualidad, tras haber sido reconstruida casi por completo, luego de que un huracán primero y la erupción de un volcán en su capital luego dejaran huellas devastadoras. En la resurrección de ese territorio al sureste de Puerto Rico y en aguas del Mar Caribe, del tamaño de la mitad de la Ciudad de Buenos Aires y con apenas 5000 habitantes, lograron, además, conformar el seleccionado de fútbol que es la gran sorpresa de las eliminatorias de la Concacaf rumbo a Qatar 2022.

Como recrea la cuenta @Periodistan_ en un hilo de Twitter, la isla devastada se levantó literalmente de entre cenizas y el equipo nacional ya no es aquel “peor del mundo” que en 2002 ocupaba el último lugar del ranking de la FIFA, entre 203 afiliados. De hecho, al mismo tiempo que aquel año se jugó la final que Brasil le ganó por 2-0 a Alemania en el Mundial de Corea-Japón, Montserrat fue goleado por 4-0 por Bután, un reino budista cercano al Himalaya cuya selección estaba en ese momento en el puesto 202, uno más arriba.

Como visitantes en tierra asiática, los caribeños se quedaron con el título menos deseado al perder el partido organizado con esa idea bajo la denominación de “la otra final”. Aquel juego extraño, con otra copa atípica en disputa, se llevó a cabo en Timphu, la capital butanesa y les tocó el amor propio a los monserratenses: el cuerpo técnico salió a buscar por el mundo a los hijos y los nietos de los que habían huido en los momentos de catástrofes naturales.

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Desde entonces, las variantes para formar el mejor equipo posible siguieron ese patrón y sumaron la complicidad de la tecnología. Aquel rastreo de futbolistas en las ligas menores del Reino Unido, en tiempos en lo que sufrir goleadas era lo habitual, llegó al punto de citar a un jugador por las redes sociales un mes y medio antes del comienzo de la actual eliminatoria, donde el equipo empató los dos partidos que jugó por el Grupo A.

“Me contactaron por Instagram y ahora juego las eliminatorias mundialistas. Esto es para mi nona, orgullosa desde el cielo”, confesó a un medio irlandés el delantero zurdo Kaleem Simon, que nunca había pisado Montserrat, pero lleva a la Isla en la sangre por su abuela.

Kaleem Simon llegó a la selección de Montserrat gracias a su abuela y a su cuenta de Instagram.
Kaleem Simon llegó a la selección de Montserrat gracias a su abuela y a su cuenta de Instagram.

Kaleem Simon llegó a la selección de Montserrat gracias a su abuela y a su cuenta de Instagram.

De 24 años y nacido en Londres, pasó por ocho equipos en su vida como futbolista y siempre como jugador libre. Actualmente forma parte del Welling United, un club de barrio que participa de la sexta división del sistema piramidal de ascensos inglés. Es un ejemplo de cómo nutren al seleccionado que transita la primera rueda del torneo clasificatorio con empates ante los dos líderes de la zona, Antigua y Barbuda (2-2) y El Salvador (1-1).

La selección de Montserrat empató los dos partidos que jugó en las actuales eliminatorias; Lyle Taylor (9) es la estrella.
La selección de Montserrat empató los dos partidos que jugó en las actuales eliminatorias; Lyle Taylor (9) es la estrella.

La selección de Montserrat empató los dos partidos que jugó en las actuales eliminatorias; Lyle Taylor (9) es la estrella.

Esta última igualdad, el domingo pasado jugando como locales en Curazao, provocó que en Montserrat se viviera como una jornada histórica y en los medios salvadoreños, con siete millones de habitantes y cuyo equipo llegó a disputar dos Copas del Mundo –México 1970 y España 1982–, lo vivieran como una catástrofe deportiva.

El conjunto de la isla ofrece más particularidades. La marca que los viste tiene sede en Miami y nutre también a la selección femenina. Hay una promesa, reflejada también por @Periodistan_: si el equipo masculino se clasifica para Qatar 2022, le regalarán una camiseta a cada uno de los habitantes de Montserrat.

Su estrella es otro delantero, Lyle Taylor, quien juega en el Nottingham Forest, de la segunda división inglesa, y a los 31 años conserva un estilo muy peculiar para patear los penales, caminando hacia la pelota muy relajado para acelerar y elegir el lugar a último momento. Eso llama la atención tanto como su enrulada y multicolorida cabellera.

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Su gol de cabeza, a un minuto del final del encuentro que iban perdiendo por 1-0 ante los salvadoreños, le dio una épica todavía mayor al punto conseguido en el Estadio Cuscatlán, con capacidad para 50.000 personas, es decir, diez veces más que la población de la Isla de Montserrat.

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Hasta ahora, el país con menos población cuyo seleccionado llegó a un Mundial es Islandia, que en Rusia 2018 integró el grupo de la Argentina y por entonces, su último censo reflejaba 356.000 habitantes. El próximo partido de Montserrat será el 2 de junio próximo, otra vez como local, ante Islas Vírgenes, que perdió en las dos primeras fechas y no marcó goles.

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