La selección argentina, del confort del “universo paralelo” de la AFA al malhumor por la mudanza de la Copa América a la “tierra maldita”

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Messi marca el camino en el entrenamiento de la selección argentina de fútbol, camino a la Copa América.
Twitter Selección Argentina

No le hablen de Brasil a la selección argentina. Ni a Lionel Messi, ni a Lionel Scaloni, a ninguno. El recuerdo de la polémica derrota con el Scratch en las semifinales de la Copa América de 2019 todavía es una herida sin cicatrizar. Por eso cuando la Conmebol anunció el traslado del tortuoso certamen a suelo brasileño, la burbuja que aloja al plantel, en Ezeiza, se llenó de malhumor.

El bunker albiceleste transitó de la sorpresa al fastidio en cuestión de minutos. A todos les cayó pésimo la noticia. ¿Por qué? Primero, por los vaivenes de la imprevisibilidad. Con el consiguiente trastorno desde el campo de la logística: la selección estaba instalada en su ‘universo paralelo’ de Ezeiza, dispuesta a permanecer encerrada allí por 45 días, y ahora ese plan blindaje ya no le servirá de nada. Salvo para afrontar la ventana de fechas por las eliminatorias, este jueves contra Chile, en Santiago del Estero, y el 8 de junio con Colombia, con Barranquilla todavía firme como sede.

Martínez Quarta, en acción: la selección argentina tiene que enfrentar el jueves a Chile, por las eliminatorias.
Twitter Selección Argentina


Martínez Quarta, en acción: la selección argentina tiene que enfrentar el jueves a Chile, por las eliminatorias. (Twitter Selección Argentina/)

Al rechazo que provocó la mudanza se sumaron los riesgos y los temores sanitarios de tener que trasladarse y alojarse en el país que registra los más preocupantes y dolorosos datos de la pandemia en América del Sur. Quedarse en Buenos Aires y viajar sólo para los encuentros no es una opción: todas las delegaciones deben residir en el país organizador. Moverse por Brasil no es sencillo, lo saben los más viejos, Messi, Di María y Agüero, que durante el Mundial 2014 les tocó jugar en Río de Janeiro, Belo Horizonte, Porto Alegre, Brasilia y San Pablo, y también los más jóvenes, como Lautaro Martínez, Paredes o De Paul, que hace dos años recorrieron Salvador, Belo Horizonte, Porto Alegre, Río de Janeiro y San Pablo.

Y, tercero, también, porque los jugadores leyeron que las probabilidades de victoria ahora se verán recortadas. Recuerdan, nuevamente, lo que sucedió en la noche del 2 de julio de 2019, en el 0-2 de Belo Horizonte [un penal de Dani Alves sobre Agüero y otro de Arthur sobre Otamendi, dos acciones que no fueron revisadas por el árbitro en el VAR] y alientan todo tipo de fantasmas. Hasta, entre susurros, marcaron cierto victimismo. “Ya nos robaron en Brasil, resulta que tenemos que volver a Brasil”, palabras más, palabras menos. Aquella noche, Messi explotó como nunca: “Se cansaron de cobrar boludeces en esta Copa América y no fueron nunca al VAR. Una cosa increíble. Todo el partido fue así. Y no creo que la Conmebol haga nada porque maneja todo Brasil, así es muy complicado”.

Lionel Scaloni en la burbuja que la AFA armó en Ezeiza para la selección.
Archivo La Nación


Lionel Scaloni en la burbuja que la AFA armó en Ezeiza para la selección. (Archivo La Nación/)

¿Fue una posibilidad boicotear el certamen, no presentarse, organizar una resistencia regional? No, más allá de rumores que sugerían esa cruzada, incluso con supuestos diálogos con referentes de otras selecciones. Después de la sorpresa y la bronca, siguió la resignación. Y comenzaron a bosquejarse planes de contingencia. La idea es movilizarse desde Colombia, después del partido por las eliminatorias, directamente a Brasil. Eso serían el 9 de junio y la Copa América, si sigue su diagrama original, comenzará el 13.

¿Pero adónde dirigirse? Entrada la noche, y aunque habían recibido la notificación de la Conmebol de que “en las horas siguientes a la novedad del cambio de sede recibirán detalles para contemplar su logística”, nadie en el seleccionado tenía precisiones. Esperaban la cena sin certezas. Sin comunicaciones oficiales. Sin saber cuándo, dónde y cómo será la aventura argentina en la Copa América maldita. Un torneo que, de repente, les propone a Messi y compañía volver a la que sienten como la escena del crimen.

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