Sebastián Villa y la grieta entre lo físico, la técnica y la ejecución

Goal.com Latam
El colombiano se destaca en Boca por su velocidad, pero también por sus dificultades a la hora de terminar las jugadas.
El colombiano se destaca en Boca por su velocidad, pero también por sus dificultades a la hora de terminar las jugadas.

Desde hace ya varios años -tal vez décadas- que en el fútbol se propone una discusión casi sin resolución lógica ni aparente: cuánto más importante es lo físico que lo técnico. En la era de los extremos y las grietas, de un lado se dirá que sin correr no se puede jugar, mientras que del otro lado dirán correr es inútil y que solo hay que patear mejor. ¿Trabajar las dos cosas? Nah... Sin embargo, en Argentina, cuna de potencialidades, hay un jugador que perfectamente puede personificar esa división: Sebastián Villa.

Unos meses después de ganar tres medallas de oro en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro y convertirse en el hombre más rápido del mundo, Usain Bolt confesó en una entrevista a The Guardian que tenía un sueño: ser futbolista. "Me gustaría jugar en Manchester United. Sería épico", decía. Se retiró en 2017 del atletismo y en 2018 tuvo su oportunidad en Central Coast Marineers, un equipo de la A-League (la liga australiana). Jugó dos amistosos ante rivales amateurs, metió dos goles en uno de ellos y, luego, se retiró. Andy Keogh, quien por entonces jugaba en Perth City, dijo que "su primer toque es como un trampolín", en referencia a cómo le rebotaba el balón cada vez que intentaba dominarlo.

Villa no tendrá el record olímpico en los 100 metros llanos, pero tampoco es una tortuga. Su velocidad impacta, ya sea por TV, desde la tribuna o en el campo de juego. No solo es rápido en los trayectos largos, sino que también es explosivo: si agarra la pelota con algún espacio y puede tirarla hacia adelante, posiblemente su marcador no logre alcanzarlo. Así, el usufructo de su mejor cualidad se pone en servicio de un equipo que lo necesita tanto como lo padece. Y es que así como genera peligro, también lo desperdicia.

Si las llegadas en un partido se midieran por aproximaciones, el colombiano seguramente sería el que más posibilidades crearía. Pero no: para contabilizar una situación, hace falta algo más que una corrida hasta la línea del fondo. Esa primera parte del trabajo es en la que el delantero se destaca como pocos. Pero cuando llega el momento de terminar lo que empezó...

Hay dos corrientes diferentes que explican su problemática. Una, como expuso Carlos Tevez luego del triunfo ante Talleres, exhibe que su falla está en la toma de decisiones. "Cuando aprenda a levantar la cabeza, va a ser un jugador de los que no hay", expresó el Apache. Para otros, el tema no pasa tanto por lo que piensa, sino por cómo lo ejecuta. Es decir: hace lo que pide la jugada -un pase, un centro, un remate-, pero lo hace mal.

Villa no tiene un "trampolín" en el pie, como decía Keogh de Bolt. Y aunque su mayor virtud, al igual que la del jamaiquino, sea la velocidad, él sí está capacitado para jugar en Primera División. Ante la T, metió un gol y asistió en el otro. También falló en no menos de dos contragolpes que podrían haber servido para aumentar la ventaja. ¿Físico o técnica? Boca, hoy, parece priorizar lo primero, un poco por necesidad y otro poco por escasez. Y mientras continúe haciéndolo, tendrá que continuar soportando lo segundo.

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