Se me acaban los insultos para este diputado del PP gritando a Errejón.

Carme Chaparro
·3  min de lectura

No tengo suficientes insultos en la recámara. Y eso que, os aseguro, tengo muchos.

Es indignante que parte de los señores y señoras diputados y diputadas que nos representan en el Congreso se RÍAN de la salud mental de los españoles.

Se RÍAN.

En nuestra cara.

Débiles. Flojos. Rendidos. Sin ganas de luchar. Frágiles. Endebles. Blandos. Delicados. Blandengues. Pusilánimes.

Que si estáis enfermos es porque queréis.

Levantad de la cama, cojones.

"Si te llaman fascista es que estás haciendo algo bien", decía ayer Isabel Díaz Ayuso. Fascistas eran los que propusieron -y ejecutaron- inutilizar los órganos genitales de las personas enfermas para que no pudieran tener hijos y pasarles sus genes "defectuosos".

Ha preguntado este miércoles, en la sesión de control al gobierno, Íñigo Errejón: "¿Tiene el Gobierno plan de choque para abordar el inmenso problema de la salud mental?".

"Vete al médico", le ha gritado un señor desde la bancada del PP.

"Vete al médico", mientras lo que pedía eran más psicólogos en la Sanidad Pública.

"Vete al médico", que yo puedo pagarme el psicólogo con mi seguro privado, mi sueldo de diputado o la fortuna de mi familia. Bueno, que en mi estrato social no lo llamamos psicólogo, sino coach, o consejero, o simplemente médico. Queda más cool.

Reto a ese caballero, y a todos los que se han reído de las personas con problemas de salud mental, que le digan "vete al médico" riéndose en su cara a un enfermo de cáncer. O que se descojonen de una pregunta sobre inversión en unidades hospitalarias de ictus.

No tienen narices.

Cobardes.

Porque es fácil reírse de determinadas patologías.

Y estigmatizar a los enfermos. Y a sus familias.

DIEZ personas se suicidan al día en España.

Y mientras os sigáis riendo, las familias seguirán avergonzadas, sintiendo que la culpa es suya, sin nadie a quien acudir. Mientras os sigáis riendo a los enfermos les dará vergüenza pedir ayuda, contar los que les pasa, buscar un brazo que los rescate. Y algunos de ellos se matarán.

Porque no hay suficientes recursos en la sanidad pública para tratarlos a todos.

¿Sabéis que las listas de espera en comunidades como Madrid para jóvenes con trastornos depresivos son de más de un año?

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Es fácil reírse de la salud mental.

Porque es fácil estigmatizar a los enfermos. Y

Serán la principal causa de discapacidad en el mundo en 2030

Durante el confinamiento el consumo de psicofármacos ha aumentado un 20%.

Más de un 7% de los españoles sufren ansiedad. La misma cifra sufre depresión. El doble de mujeres que de hombres en ambos casos.

Hasta un 3 % de la población adulta tiene un trastorno mental grave. UN MILLÓN de españoles. GRAVE.

Más de dos millones de jóvenes de 15 a 29 años habían sufrido síntomas de trastorno mental en el año anterior a la pandemia. La cifra desde el confinamiento se ha disparado pero aún no hay datos estadísticos extensos.

El 88 % de las labores de atención y apoyo las realizan cuidadores informales (familia, amigos…).

Más de la mitad de las personas con trastorno mental que necesitan tratamiento no lo reciben y un porcentaje significativo no recibe el adecuado.

Y ahora, reíd.

Malditos.