Santos cree en "los chicos de la villa" para sacar a Boca de la Libertadores

Federico Cornali
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SAN PABLO.- El Campeonato Paulista de 1978, interrumpido por el Mundial disputado en Argentina, debió dividirse en tres etapas y recién terminó en junio de 1979, con una vibrante definición entre Santos y San Pablo, en el estadio Morumbí. En el enfrentamiento, el Peixe se impuso y levantó por decimocuarta vez la copa del estado (actualmente, tiene 22 títulos), dejando en silencio a más de 80.000 hinchas del Tricolor. En aquella campaña, el equipo santista jugó 56 partidos, con 26 victorias, 16 empates y 14 derrotas. Sin embargo, antes del comienzo del certamen las expectativas eran bajas debido a que el club vivía inmerso en una crisis institucional que lo obligó a desprenderse de sus principales figuras.

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Sin la posibilidad de reforzarse y con los cofres vacíos, el técnico Chico Formiga le dijo al presidente, Rubens Quintas Ovalle, que afrontaría el torneo con los "chicos del club" y fue allí que nació la expresión "Meninos da Vila" (Chicos de la Vila), por Vila Belmiro, el pequeño barrio de Santos donde está ubicado el estadio Urbano Caldeira. "Soy minero, nacido en Araxá, y allí tenemos la costumbre de llamar a los chicos de 'meninos'. Siempre que me preguntaban por mi equipo, yo solía responder que los meninos estaban bien", explicó tiempo después Formiga, fallecido en 2012, sin saber que estaba siendo creada una marca registrada que continúa hasta hoy, ya que a todos los jugadores surgidos de las inferiores de Santos se los conoce como "meninos da vila".

Otra expresión característica en Santos es el término "rayo", que tiene como origen una broma que hacen los torcedores del club, quienes aseguran que en Vila Belmiro los rayos caen "más de una vez en el mismo lugar", refiriéndose a las estrellas que allí surgieron, como Pelé, Neymar, Robinho y tantos otros. Pero, tal vez, la marca registrada del Peixe sea, sobre todo, su capacidad de reinventarse en los peores momentos.

La segunda gran versión de los "Meninos da Vila" fue en 2002, cuando Santos, al filo del abismo por una nueva crisis financiera, estaba entre los candidatos a pelear el descenso en el Campeonato Brasileño, lo que generaba pánico en el presidente del club, Marcelo Teixeira. En medio de ese caos, surgió el nombre de Emerson Leao, entrenador que había sido despedido del comando de la selección brasileña algunos meses antes y que quería darse una nueva chance arriesgando todo su prestigio con un plantel conformado por jóvenes jugadores, entre los que se destacaban Robinho, Diego, Alex y Paulo Almeida, entre otros. La apuesta de Leao terminó con la conquista del Brasileirao tras 18 años de sequía para el equipo del litoral paulista.

En 2020, y tras algunos años de desidia dirigencial, Santos volvió a vivir el escenario de crisis financiera y política. Con una deuda de 536 millones de reales (poco más de 100 millones de dólares), los futbolistas sufrieron el atraso de sus salarios, lo que generó una ruptura con el presidente José Peres, quien no solía ser bienvenido en el centro de entrenamientos Rey Pelé. Las deudas contraídas con Huachipato, de Chile (por la compra del venezolano Yeferson Soteldo), con Hamburgo, de Alemania (por el defensor Cleber Reis), y con Atlético Nacional de Medellín, Colombia (por el zaguero Felipe Aguilar), hicieron que se le impusiera al club una prohibición para registrar nuevos jugadores.

Además, los resultados en la cancha no acompañaron durante el Campeonato Paulista, antes y después de la pandemia, lo que terminó con el despido del técnico portugués Jesualdo Ferreira, quien se fue del club dando un portazo y acusando al presidente Peres de "traidor". En su lugar llegó Cuca, quien fue campeón de la Copa Libertadores con Atlético Mineiro, en 2013, y ya había trabajado en Santos, en 2018, bajo la misma administración. Lo sorprendente de su contratación fue, justamente, que en aquella ocasión el entrenador había dejado el club realizando graves acusaciones contra el presidente.

En septiembre de este 2020, Peres fue separado de su cargo y, en noviembre, se ratificó, por medio de los socios, el proceso de Impeachment en su contra. En su reemplazo, Orlando Rollo fue elegido para ocupar la presidencia, en uno de los momentos más turbulentos de la historia del Peixe. En cuanto a lo futbolístico, otra vez sin refuerzos de peso, Santos decidió recurrir a una nueva camada de los "Meninos da Vila", entre los que se destacan el delantero Kaio Jorge, de 18 años, los mediocampistas Vinicius Balieiro (21) y Lucas Lourenço (19) y el arquero John (24), que comenzó la temporada 2020 como cuarta opción en el puesto.

La base de jóvenes era una apuesta, casi un manotazo de ahogado en medio de la crisis y, aunque se vaticinaba que Santos podría ser el Cruzeiro de esta temporada, un grande que descendió a la segunda división, el equipo costero pelea en la parte de arriba del Campeonato Brasileño y disputará las semifinales de la Copa Libertadores contra Boca. Si bien aún muestra altibajos y suele pecar por la falta de experiencia, Cuca parece haberle encontrado la vuelta a una formación que sabe aprovechar la velocidad de Marinho y de Soteldo por las puntas. Además, tiene en Kaio Jorge un delantero explosivo, quien convirtió tres de los cinco goles de Santos en la serie ante Gremio, por los cuartos de final del torneo continental.

En el medio de la cancha, Sandry, de 18 años, también se ganó un lugar en el equipo titular debido a su capacidad defensiva y a su buena distribución de bola, función que comparte con Diego Pituca, quien aún no definió su situación contractual y podría marcharse del club el próximo año. Otro de los que podría irse, e inclusive ya pidió para dejar el club tiempo atrás es el zaguero Lucas Veríssimo, quien le aporta solidez a la defensa de Cuca, tanto por el suelo como por alto. El arquero John es otra de las revelaciones, no solo por sus actuaciones sino también por su personalidad, ya que suele ser determinante en los momentos más complicados de su equipo.

Pero más allá de Kaio Jorge y los nuevos "Meninos da Vila", el Boca de Miguel Ángel Russo deberá cuidarse, sobre todo, de la confianza de Marinho, quien es, según palabras de Tite, entrenador de la selección nacional, el mejor jugador del fútbol brasileño en la actualidad. Además de su velocidad y de su capacidad para desequilibrar defensas, el delantero de 30 años se destaca por su precisa pegada. Inclusive, ha marcado varios golazos desde media distancia, quien él mismo bautizó como "Mini Misil Aleatorio", ya que son disparos que pueden surgir desde cualquier sector de la cancha y llevan gran velocidad.

Si Santos vuelve a imponerse con los "Meninos da Vila" en medio de otra crisis, como ya lo hizo en 1978 y 2002, el Peixe se convertirá en el equipo brasileño con más Copas Libertadores, con cuatro conquistas. De ser así, la frase que dejó el depuesto presidente Peres, quien dijo que "Santos es como el Ave Fénix", podrá convertirse en una nueva marca registrada de la tierra donde el rayo cae más de una vez en el mismo lugar.