San Lorenzo: no se salva nadie y están todos en la mira, más allá de Mariano Soso

Ariel Ruya
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Mariano Soso no le encontró la vuelta al equipo
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San Lorenzo es un club social. El fútbol está sobre su pirámide, pero históricamente no era lo único que les importaba a sus fanáticos. La maravillosa movilización popular por el regreso a Boedo es una muestra. Sin embargo, ni la hipótesis de un nuevo estadio sobre la avenida La Plata, ni la explosión del básquetbol ni siquiera el crecimiento del futsal ni de otras aristas sociales movilizan el deseo y la decepción que provoca el fútbol profesional. El fracaso en la Zona Campeonato B -San Lorenzo suma cuatro puntos en cuatro encuentros, superado por Banfield, Talleres y Gimnasia, todo un símbolo- abrió una herida enorme.

El ciclo de Mariano Soso -un entrenador de la escuela ofensiva, de 39 años-, "está cumplido", según advierten en las entrañas del Bajo Flores. La derrota por 2 a 1 contra el Lobo, en el Nuevo Gasómetro, con la presencia de Marcelo Tinelli, el presidente de la entidad y de la Liga Profesional, confirmó la sentencia. Pero más allá del futuro del DT que se resolverá en las próximas horas, existe una certeza más profunda: todo el universo del fútbol profesional será puesto a debate. El cuerpo técnico, la secretaría técnica y el plantel. Habrá una profunda reestructuración, más allá de los nombres.

Tiempos de reuniones y decisiones drásticas para Tinelli
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Demasiado atrás quedaron los exitosos ciclos de Juan Antonio Pizzi y, sobre todo, Edgardo Bauza, el entrenador que le dio la Copa Libertadores 2014, el sueño de toda una vida. En los últimos años, todos los entrenadores, aún Pablo Guede, que logró una estrella, fueron un despiste. Diego Aguirre, Claudio Biaggio, Jorge Almirón, la segunda etapa de Pizzi y hasta Diego Monarriz. Sólo trajo un poco de calma Hugo Tocalli, uno de los hombres de la secretaría técnica, junto con Leandro Romagnoli y el Beto Acosta, ídolo y emblema, también juzgados en estos tiempos. La responsabilidad por el fracaso del fútbol, aseguran, es compartida. Soso es la cabeza visible. La idea, ahora, es transformar la estructura. Asumir la responsabilidad y hacer una profunda autocrítica, que ya comenzó ayer con encuentros entre dirigentes y Soso.

La última derrota