San Lorenzo - Liniers: un debut tranquilo en la Copa Argentina y una sonrisa por los goles de Oscar Romero

Fernando Vergara
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San Lorenzo no tuvo problemas para vencer al modesto Liniers en Mar del Plata
Fuente: LA NACION - Crédito: Mauro V. Rizzi

Un inmejorable comienzo tuvo San Lorenzo bajo el mando de Diego Dabove. El triunfo en la Copa Argentina era una obligación para seguir dándole forma a la idea del flamante entrenador azulgrana. En un contexto sin equivalencias en cuanto al lugar que ocupan uno y otro, el Ciclón venció a Liniers, de la Primera D, por 3 a 0, y avanzó a los 16avos. de final. Una de las noticias destacadas resultó el regreso a la titularidad de los hermanos Ángel y Oscar Romero. Este último marcó dos goles, en tanto que el restante fue de Alexander Díaz.

De entrada, el cruce en la noche marplatense no representaba un compromiso de riesgo para el conjunto dirigido por Dabove, que tuvo el debut de Franco Troyansky en el ataque. Aunque también es cierto que el certamen más federal del país es un espacio propenso a las grandes sorpresas.

En la última temporada Liniers llegó a la final por el ascenso a la Primera C, pero cayó ante Claypole y luego, en el reducido por el segundo ascenso, quedó afuera contra Atlas. El choque frente al Ciclón representó toda una experiencia para "La Topadora", que por primera vez en su historia enfrentó a uno de los denominados cinco grandes de la Argentina. Una de las tantas historias que ofrece este certamen.

Con cualidades distintas pero igualmente peligrosos, el comienzo del partido fue intenso y ambos crearon situaciones de gol antes de los 10 minutos. Primero, Alexander Díaz supo capitalizar un error de Ignacio Díaz Peyrous y abrió el marcador. A los 7, tomó esa pelota suelta y definió con un toque de derecha. Siempre inquieto, siempre movedizo, el atacante trató de ser una referencia permanente.

El gol acelero el vértigo del partido. Liniers, sin egoísmo y con una entrega para el aplauso, se hizo fuerte en la mitad de la cancha y apeló a alguna corrida heroica. Achicó las lógicas diferencias y en el primer tiempo se las arregló para llevar peligro hasta el arco de José Devecchi.

La mayoría de esas jugadas de riesgo se daban porque San Lorenzo no estaba fino en los pases y por momentos lucía incómodo, más allá de apelar a la inteligencia de sus mejores exponentes, los hermanos Romero, y de pararse bajo un sistema ofensivo 4-2-4 cuando tenía la pelota en su poder. "¡Orden, orden!", fue uno de los pedidos permanentes de Dabove.

San Lorenzo derrotó con comodidad a Liniers en el Minella marplatense
Fuente: LA NACION - Crédito: Mauro V. Rizzi

En el segundo tiempo, con espacios por las bandas, San Lorenzo generó ataques por la izquierda y llegó al segundo gol a los 8 minutos, tras un centro de Gabriel Rojas que Oscar Romero conectó de cabeza. El toque del equipo -en una búsqueda constante de precisión y movilidad- no dejó de inquietar a su laborioso rival. Y los de Boedo se aprovecharon de tanto terreno a su disposición.

Las diferencias físicas fueron cada vez más notorias, el Ciclón aceleró y se quedó con un triunfo inobjetable. Otra vez Oscar Romero, la figura del partido, fue el encargado de sellar el encuentro, al enviar un rebote a la red. "La victoria nos deja tranquilos para seguir trabajando. Todos los partidos son difíciles. Aunque sea de otra categoría, Liniers tiene buenos jugadores. Pero nosotros entramos serios, con buena predisposición y el gol en los primeros minutos nos dejó tranquilos", remarcó el goleador paraguayo.

Romero, en acción; el paraguayo marcó dos goles y fue la figura
Fuente: LA NACION - Crédito: Mauro V. Rizzi

Se dio un partido animado por la intención de ambos conjuntos. Dentro de ese contexto, con un equipo alternativo, San Lorenzo sumó y sonrió. Un aspecto clave para seguir trabajando sobre la idea de Dabove.