San Lorenzo, el equipo que se desinfló y se quedó sin margen de error: de líder invicto a la necesidad de un milagro

Fernando Vergara
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"Poco acierto de mi parte". La autocrítica llegó de parte de Mariano Soso una vez que San Lorenzo rescató un empate frente a Colón. Una igualdad, sin embargo, que profundizó la caída de un Ciclón que fue de mayor a menor en la Copa Diego Maradona. Que pasó del alivio por los buenos resultados a una serie de decisiones que trastocaron el buen andar. Es la realidad de un equipo que ya no tiene margen de error si aspira con llegar con vida a la definición de este atípico torneo.

Desde hace varias fechas, el dato más evidente acentúa la caída de Boedo en el campeonato local: ya suma cuatro partidos sin victorias. Así, con más sombras que luces, el equipo no aprovechó el envión que arrastraba y se enredó dos veces seguidas en su propia casa, el Nuevo Gasómetro. Apagadas las individualidades que iluminaron aquel arranque de campeonato que hoy surge tan lejano, el sustento colectivo del conjunto de Soso luce más endeble. ¿Se destacó en el juego en ese arranque prometedor? No, es cierto, aunque los resultados lo acompañaban. Y se apoyaba en sus dos ases: los hermanos paraguayos Ángel y Oscar Romero. Los dos exponentes del plantel que pueden cambiar el rumbo de un partido de un momento a otro.

El equipo de Soso, con la categoría y el desequilibrio que le otorga la dupla de los Romero marcó diferencias en la primera fase. Clasificó en la Zona 5 en condición de invicto, con tres victorias y tres empates, y fue considerado como un candidato a llegar a la final del certamen doméstico. Porque además, en los papeles, en la siguiente instancia había evitado a los rivales más complejos como Boca, River e Independiente. El panorama asomaba alentador.

En la primera ronda el Ciclón fue el equipo que menos goles recibió: apenas uno en seis encuentros (Emanuel Iñiguez, de Aldosivi, en Mar del Plata). Lo siguieron Independiente, con dos y Colón, con tres. Aunque todo cambió en la presente fase, en la que en dos compromisos sufrió cuatro tantos. Dicho esto, en la fecha inicial de la Zona Campeonato B ante Talleres todo le salió mal a San Lorenzo, no gestó juego y se mostró dubitativo en defensa. Es cierto, sufrió las bajas de varios titulares en esa zona de la cancha. Y en ese tren de buscar soluciones, los regresos de Alejandro Donatti y Bruno Pittón trataron de aportarle una mayor seguridad en la última línea contra Colón. Pero no funcionó. "Esta es la realidad, ya no dependemos de nosotros", admitió Soso. Sumado a esto, el triunfo de Banfield sobre Gimnasia y Esgrima La Plata dejó a su equipo al borde de la eliminación.

Mariano Soso y su autocrítica: "poco acierto de mi parte"
Fuente: Archivo

En el análisis surgen algunas cuestiones que llevan a los hinchas azulgranas a mirar de reojo algunas de las últimas decisiones del entrenador. Una de ellas es la salida del equipo titular de Mariano Peralta Bauer y Alexander Díaz, dos exponentes de la cantera, que aprobaron con creces en sus producciones iniciales, fundamentalmente contra Aldosivi y Estudiantes. Ya en la Zona Campeonato el entrenador se inclinó por Franco Di Santo como la principal referencia de área, pero el ex jugador de Chelsea, entre otros clubes, participó muy poco del circuito ofensivo y en escasas ocasiones fue abastecido por sus compañeros. "Esas elecciones tienen que ver con lo que yo considero más conveniente para lo colectivo. Pero evidentemente hay poco acierto de mi parte", se sinceró el técnico.

En un mercado de pases austero en la Argentina, marcado por la crisis económica que provocó la pandemia de Covid-19, Di Santo llegó a Boedo tras quedar libre de Atlético Mineiro, de Brasil. Para el mendocino es esta su primera experiencia en el país, luego de pasar por Schalke 04 y Werder Bremen en Alemania y de ser adquirido en siete millones de euros por Chelsea, de Inglaterra, en diciembre del 2007. Su extenso derrotero también incluye pasos por Blackburn Rovers y Wigan Athletic.

Ya en Buenos Aires, Di Santo se desgarró una semana antes del debut y eso le abrió un lugar al pibe Peralta Bauer (22 años). Pero una vez que el mendocino se recuperó, Soso le devolvió la confianza: ingresó en cada arranque de los segundos tiempos contra Argentinos (2-0) y Estudiantes (0-0). En tanto que fue titular ante Aldosivi (0-0) y en la Zona Campeonato frente a Talleres y Colón. Suma 344 minutos en la cancha, no apareció en su dimensión y no marcó goles. Desde ya, que San Lorenzo se haya desinflado no lo hace al delantero el único responsable. El Ciclón, en general, no tuvo creatividad en los metros finales y careció de la profundidad necesaria para mantenerse en lo alto de la tabla.

El propio entrenador azulgrana lo ha reconocido: a su equipo le costó sostener el ritmo ofensivo, fundamentalmente en el segundo tiempo del cruce con Colón, que le dio vuelta el resultado en un abrir y cerrar de ojos. San Lorenzo cedió la iniciativa y dejó crecer a su rival. Desde afuera, también, los simpatizantes miran de reojo las decisiones del técnico a la hora de hacer los cambios. En la última fecha el equipo santafesino torció el rumbo del partido con la entrada de Wilson Morelo por el defensor Emanuel Olivera, en tanto que Soso puso a Julián Palacios y Alexander Díaz recién con la desventaja en el marcador y el resultado cuesta arriba. "Probablemente eso es algo que me cuestione", admitió el técnico. De poco sirvió el empate del final por intermedio de un penal de Óscar Romero. "Este no es el poder de juego que nos identifica y haremos una fuerte autocrítica", remarcó el DT.

San Lorenzo empezó la Copa Diego Maradona holgadamente, pero ahora corre el riesgo de quedarse sin nada. Cabe recordar que esta Copa Nacional otorga un boleto directo a la Copa Libertadores 2021. Por el momento, el club de Boedo tiene asegurada su participación en la Sudamericana del próximo año. Para cambiar el estado de ánimo, volver a respirar optimismo y mirar el futuro con otros ojos, al Ciclón no le queda otra opción que ganarle a Atlético Tucumán en la próxima fecha.

Jonathan Herrera, un refuerzo que jugó poco y ya podría irse

Jonathan Herrera cuenta con un récord peculiar: es el único futbolista de este país que se consagró goleador en las cuatro categorías de ascenso de la Argentina. Con ese pergamino y un crecimiento sostenido en su carrera llegó a San Lorenzo en julio de este año. Pero lo concreto es que el artillero -uno de los dos refuerzos del último mercado de pases, el otro es Di Santo- estaría muy cerca de irse de Boedo: apenas disputó 48 minutos con la camiseta azulgrana, que se repartieron en cuatro partidos.

El goleador de 29 años -cuyo pase pertenece a Riestra- nunca pudo entrar en sintonía con el mundo San Lorenzo. Primero tuvo que empezar los entrenamientos más tarde en comparación con el resto del plantel, ya que se contagió de Covid-19. Luego, ya sin Adolfo Gaich y Adam Bareiro en el centro del ataque, buscó su oportunidad, pero siempre quedó relegado en la consideración de Soso. Tanto es así que ni siquiera estuvo entre los concentrados en los últimos dos compromisos. Con esto, de mutuo acuerdo con la dirigencia, estaría cerca de llegar a una rescisión del vínculo contractual. El fútbol de Malasia ya se menciona como un posible destino para Herrera.