San Lorenzo: el alivio para Dabove, las manos de Torrico y un cambio de actitud que llegó a tiempo

Fernando Vergara
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Volvió Torrico: con 41 años, el arquero de San Lorenzo fue la figura en el Monumental
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Las campañas de los últimos años llevan a que a San Lorenzo le cueste retemplar el ánimo, que semana a semana se va modificando y oscila entre las críticas y algunos premios aislados debido a una buena actuación. Los azulgranas necesitaban desprenderse cuanto antes de esa imagen descolorida que habían entregado en el debut contra Huachipato, de Chile, en la Copa Sudamericana. Por eso, el triunfo por 2-1 ante River es de vital importancia: por la magnitud del rival, por la entrega, por el coraje. Porque le da un impulso clave en la búsqueda de los cuartos de final de la Copa de la Liga. Por Sebastián Torrico. En definitiva, porque resultó el mejor partido en el ciclo de Diego Dabove. Un cambio de actitud que llegó a tiempo.

Como si se tratase de otro conjunto, uno absolutamente diferente a aquel que lució apático apenas cuatro días atrás en el Nuevo Gasómetro, anoche San Lorenzo pareció entender la lección, los tiempos del partido. Fue paciente y maximizó cada una de sus oportunidades. Y al igual que en su última visita al Monumental (1-0, gol de Adolfo Gaich), se llevó su premio ante un equipo siempre temible. A tal punto que hacía 17 años que el Ciclón no le marcaba dos tantos a River en su casa, desde la victoria por 2-1 en el torneo Apertura 2004 (goles de Ezequiel Lavezzi y Pablo Zabaleta).

Final: San Lorenzo sorprendió a River en su casa y se mete en la lucha
MAURO ALFIERI


Final: San Lorenzo sorprendió a River en su casa y se mete en la lucha (MAURO ALFIERI/)

En la visita del Ciclón a Núñez, las actitudes quedaron rápidamente al descubierto. Dabove volvió a patear el tablero y apostó esta vez por un esquema 4-4-2, con Ángel Romero y ‘Uvita’ Fernández como referencias en el frente de ataque. Fue el ex delantero de Defensa y Justicia el que aprovechó una mala entrega de Enzo Pérez para darle la ventaja inicial a los de Boedo.

La sucesión de imágenes electrizantes en el primer tiempo, con incertidumbre constante, actuaron como un faro. Generaban entusiasmo. Los mediocampos de uno y otro colaboraron con las libertades que tuvo el rival para llegar a zonas de definición. Y ante la facilidad de River para arrimar peligro, el Ciclón ofreció su corazón para sostenerse. Consciente de sus limitaciones -se insiste: es un equipo en armado- le sobró coraje y generosidad.

Lo cierto es que San Lorenzo no tuvo piedad en cada una de las situaciones a favor. Cuando Agustín Palavecino falló en un control, rápidamente los visitantes exprimieron al máximo el error de su rival. Así, tras un centro de Ángel Romero, ‘Uvita’ Fernández no pudo rematar, pero en el segundo palo apareció para definir Jalil Elías, en el día de su cumpleaños número 25. El momento actuó como punta de lanza para que San Lorenzo dejara de sufrir e inclusive contara con otras ocasiones para ampliar el marcador. Lógicamente, el descuento de Federico Girotti aportó emoción hasta el cierre.

Un párrafo aparte mereció la actuación de Sebastián Torrico, que tuvo una noche excepcional. El 14 de marzo de 2020, San Lorenzo enfrentó a Patronato y en el arco había estado el arquero mendocino, de 41 años. Ese había sido el último encuentro del ‘Cóndor’ hasta su regreso la semana pasada frente a Huachipato. En el medio tuvo que pasar por el quirófano para operarse de una luxación en el hombro derecho. Ya recuperado y ante las flojas actuaciones de José Devecchi en los últimos compromisos, Dabove confió en él. Y el guardavallas respondió como en los viejos tiempos.

Dabove: el DT del Ciclón encontró alivio en un gran triunfo ante River
MAURO ALFIERI


Dabove: el DT del Ciclón encontró alivio en un gran triunfo ante River (MAURO ALFIERI/)

“Pegamos en los momentos justos, ya que en el primer tiempo tuvimos buenas opciones. Fuimos contundentes en el ataque. Después, con la ventaja, pudimos manejar el juego de otra manera. En el 2020 me tocó atravesar la pandemia y la lesión. No me importa la edad, porque siempre me cuidé. Yo me enfoco en el trabajo y en la perseverancia”, remarcó Torrico, feliz. En definitiva, resultó uno de los artífices de tres puntos tan codiciados como necesitados. Un paso importante para tratar de enderezar un camino que hasta aquí San Lorenzo lo dibujó con un andar zigzagueante.