Sampaoli y el dilema del centrodelantero

Chile y Sevilla jugaban sin 9, pero en Argentina tiene más de uno. Una modificación de sistema.

Jorge Sampaoli no estuvo en el teatro Gran Rex el día en que Pep Guardiola, en Buenos Aires, explicó con detalles la decisión de sacar a Lionel Messi del extremo derecho y moverlo hacia la posición de falso nueve. La teoría tenía dos razones: conformar un rombo junto a Sergio Busquets, Andrés Iniesta y Xavi Hernández; y descolocar a los defensores centrales rivales sobre el lugar donde pararse para marcar, asumiendo que de salir a buscarlo dejarían un gran hueco para que David Villa y Pedro pudieran sacar ventajas de la pelota a la espalda. Aquella idea de trabajar el espacio sin una posición fija le generó admiración al, por entonces, entrenador de Chile. Que aplicó ese mismo sistema en La Roja y, luego, en Sevilla. Hasta chocarse -frente a la hipótetica chance de dirigir a Argentina- con una dura situación: los celeste y blancos tienen una fila de números nueve que obligan a pensar un nuevo esquema.

Gonzalo Higuaín, Sergio Agüero, Mauro Icardi, Lucas Alario y Lucas Pratto -con etcéteras posibles- hacen pensar un cambio de esquema. Chile jugaba con Alexis Sánchez y con Eduargo Vargas como extremos, sin centrodelantero, con Jorge Valdivia de enganche, y apostaba a que cualquiera de ellos, o los interiores Vidal y Aránguiz, o los laterales Isla y Beausejour, llegaran, con la jugada en movimiento, a ocupar esa posición. De alguna manera, aquel esquema también estaba armado en base a la cantidad de jugadores con movilidad que tenía equipo -en especial, Vidal- y a la capacidad de pase filtrado del Mago.

Pero en Sevilla, también, ha sido semejante. Recién en el mercado de invierno europeo contrató a un centrodelantero: Jovetic, que venía de Inter. En muchos encuentros, usó en esa posición a Ben Yedder, un mediapunta. En otros a Joaquín Correa, otro mediapunta. Pero siempre apostando a ocupar el espacio. Sevilla ha mutado entre ser un equipo vertical y uno de mayor posesión. Con Nasri y N'Zonzi en sus mejores momentos, en general, ha jugado ocupando el espacio desde las llegadas generadas, sobre todo, en los costados, con los carrileros Sarabia y Escudero. Incluso, el Mudo Vázquez ha llegado a pararse en ese puesto de falso nueve. 

Pero Sampaoli ha sorprendido con los centrodelanteros. La máxima ocurrió en el segundo clásico de la temporada contra Betis. El primer tiempo de su equipo fue muy malo y se fue perdiendo 0-1. Pero en el complemento ocurrió la remontada desde el cambio de Vicente Iborra -volante central- a la posición de nueve, que fijó la posición de los centrales rivales como Germán Pezzella, y desconcertó a través de la altura del mediocampista (algo así como si enviara a Lucas Biglia a jugar como punta de lanza). 

En Argentina, todo eso costará más. Será una adaptación semejante a la ocurrió en Barcelona, con la llegada de un centrodelantero tan talentoso como Luis Suárez. Messi, probablemente, se mantenga en la posición donde lo ubica Luis Enrique: de 10, a la espalda del delantero. Pero el movimiento será determinante. Porque pocas cosas le gustan menos a Sampaoli que un equipo que muestra sus cartas.