Sampaoli, en Atlético Mineiro: el "manto sagrado" y lo que dijo el DT argentino sobre su nuevo desafío

Claudio Mauri
lanacion.com

Cuando el presidente de Atlético Mineiro, Sérgio Sette Cámara, le obsequió la camiseta con el N° 13 y el nombre Sampaoli en el dorsal, le avisó al director técnico argentino que le estaba entregando "un manto sagrado". También puso en sus manos el carnet como nuevo socio. Inmediatamente después, durante la conferencia de prensa de presentación, Jorge Sampaoli respondió con consignas futbolísticas grandilocuentes, recogiendo el guante de la máxima autoridad del club galo, que quiso contratar al casildense en dos oportunidades.

"La primera vez no vine por decisión mía, estaba muy desgastado tras dirigir en Santos, no me sentía capacitado. Ahora sí", contestó Sampaoli. Entre aquella negativa y esta aceptación hubo una transformación en el club mineiro que atrajo al entrenador: el apoyo económico de empresas, entre ellas, la constructora MRV Engenharia. Esa capitalización permitirá salir al mercado de pases en busca de refuerzos y solventar el contrato del entrenador, que cobrará 2.700.000 dólares al año (firmó hasta diciembre de 2021).

Desplázate para continuar viendo el contenido.
Anuncio

Sampaoli desembarca para "reconstruir una institución tan grande y golpeada, que no encuentra la respuesta deportiva que quiere la gente", según sus palabras. Su objetivo es pelearle el Brasileirao a los poderosos Flamengo, Palmeiras y Gremio, que manejan un presupuesto que les facilita conformar planteles de jerarquía.

En Brasil especulaban con que Sampaoli no aceptaba otras propuestas de ese país y del exterior porque tenía la ilusión de ser el reemplazante de Jorge Jesús en Flamengo, pero como el portugués sigue en el club carioca, le tocará enfrentarlo, algo que ya ocurrió con Santos, que finalizó segundo, a 16 puntos del Fla, en el último torneo nacional. Mineiro fue 13° en el reciente Brasileirao, competencia que se adjudicó una sola vez, en 1971.

Sampaoli no se aparta de la retórica que en el seleccionado argentino le trajo algunos problemas cuando el nivel del equipo no se correspondía con sus exposiciones públicas. Describió al Atlético Mineiro de los últimos tiempos como un equipo "extremadamente temeroso, apagado y ansioso. Viene muy golpeado, hay que levantar la cabeza".

Fue muy efímera la gestión de su antecesor, el venezolano Rafael Dudamel, despedido tras ser eliminado por Unión de Santa Fe en la Copa Sudamericana y por un rival de cuarta división en la Copa Brasil. Dirigido el fin de semana por un técnico interino, Mineiro ganó 2-1 el clásico ante Cruzeiro por el torneo estadual. Como espectador desde el palco, Sampaoli no quedó conforme: "En el clásico vi mucha urgencia, nerviosismo, pelea, desesperación. Poco juego, Cuando era chico veía a los equipos brasileños porque eran los que mejor jugaban. Hay que recuperar esa esencia".

Cuando le pidieron si podía describir cuál es el estilo que intentará imponer, Sampaoli dijo que lo haría con una sola palabra: "Ataque". Y luego amplió: "Mineiro será un equipo extremadamente de ataque, buscará protagonizar todo el tiempo, contra cualquier adversario y en cualquier cancha, sin temores ni resguardos. Eso es lo que me identifica a mí. Y es lo que quiero trasladarle al plantel. Lo podemos conseguir en poco tiempo, a la larga o nunca. Necesitamos jugadores valientes. El que tenga temor de atacar no podrá estar acá. La idea es entrar al campo y llevarnos por delante a cualquier equipo que esté enfrente. No hay recetas mágicas. No quiero ganar por ganar, sino mediante un estilo".

Sampaoli pisó por primera vez el predio Cidade do Galo, bunker del seleccionado argentino durante el Mundial 2014. "La infraestructura es de primer nivel", lo elogió el DT, que espera por la llegada de al menos cinco refuerzos en un plantel que cuenta con el delantero argentino Franco Di Santo. Mientras el sábado debutará ante Villa Nova por el torneo de Minas Gerais, Sampaoli tendrá casi dos meses por delante, hasta que comience el Brasileirao, para inculcar su fanatismo por el ataque.

Qué leer a continuación