El infortunio persigue a Sainz

Agencia EFE
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Redacción deportes, 12 ene (EFE).- Sumido en la fatalidad, sea por la navegación, los pinchazos o las averías mecánicas, el español Carlos Sainz (X-Raid Mini JCW) se dirige irremediablemente hacia la cesión de la corona en el Rally Dakar.

El último campeón de la categoría de coches, triunfador asimismo en 2018 y 2010, volvió a dejarse minutos en la novena etapa de la prueba, un bucle de 109 kilómetros de enlace y 465 de especial, en el que tampoco pudo esquivar el infortunio. El Mini de Sainz rueda en esta edición una hora más lento que el de su compañero, el francés Stéphane Peterhansel.

Expuesto a errores propios en la navegación y a recurrentes pinchazos entre piedras y arena, el Matador tuvo que bajarse de su coche este martes para solventar una avería en el sistema de frenos.

Es la última fatalidad para un campeón veterano -58 años-, que día a día desde el pasado 3 de enero, fecha de la primera de sus dos victorias en este rally, ha ido asumiendo su desgraciada deriva en este Dakar. Mucho pesa el tiempo perdido en la tercera jornada -31 minutos- y en la quinta -otros 15-. Por supuesto, los 22 de hoy en Neom.

"Ha sido un tramo complicado para nosotros. Uno de los frenos se aflojó, perdimos el líquido e hicimos la especial con la parte de atrás sin frenos y con poquito delante. Ha sido muy difícil", dijo el Matador.

A falta de tres especiales para que la caravana abandone Arabia Saudí, Carlos Sainz permanece inmóvil en la tercera posición de la general, a 1 hora y 2 minutos del líder.

Todo parece encaminado hacia el éxito de Stéphane Peterhansel, 'Monsieur Dakar'. El francés logró por fin el triunfo de etapa, después de haber exhibido más regularidad que ningún otro piloto en los tramos precedentes bajo el cronómetro: cuatro segundos puestos, tres terceros y un cuarto en ocho especiales. Este martes no se le escapó la victoria después de 465 kilómetros de especial.

Su tiempo acumulado, de 34 horas, 26 minutos y 16 segundos, le acerca a su decimocuarta conquista en el rally más duro del mundo. El catarí Nasser Al-Attiyah (Toyota Gazoo Racing) cedió 12 minutos y ya está a 17:50.

Tras la terna de grandes favoritos -Peterhansel, Al-Attiyah y Sainz eran los señalados en el comienzo de la carrera- se sitúan el polaco Jakub Przygonski (Toyota) y el español Nani Roma (ProDrive), a más de una hora del tercer cajón del podio, pero esperando alguna concesión para mejorar su puesto en la meta del viernes en Yeda.

Ese es un objetivo que comparte en motos Joan Barreda (Honda), quinto en la general tras una jornada en la que los motoristas recordaron la figura del portugués Paulo Gonçalves, fallecido un año atrás en Arabia Saudí. A él le brindó la victoria de etapa el argentino Kevin Benavides (Honda).

Este martes se le cruzó la mala suerte a su hermano, Luciano; también al australiano Toby Price (KTM), evacuados ambos en helicóptero al sufrir sendas caídas. Con lesiones en los hombros y los brazos, los dos se vieron apartados de la competición. El australiano era segundo en la general y el argentino estaba dentro del top-10.

La clasificación sigue mostrando al chileno José Ignacio Cornejo (Honda) en la primera posición, pero pasa de tener una ventaja de 1:06 sobre el segundo a tener un colchón de 11:24 sobre su perseguidor, ahora Kevin Benavides.

El británico Sam Sunderland (KTM) es tercero (14:34), seguido por el estadounidense Ricky Brabec (Honda). El defensor del título está justo delante de Joan Barreda, metido también en la pelea por le podio, aunque a 29 minutos del líder.

Lorenzo Santolino, por su parte, sigue confirmando su buen Dakar. Es octavo (+42:08).

Lucía Santiago

(c) Agencia EFE